El peligro del exceso de proteínas en los niños

Agetna · 28 abril, 2017

Las proteínas participan en disímiles funciones que todos necesitamos no solo para mantener una buena salud, sino para vivir. Algunas actúan como biorreguladoras, otras se encargan del sostén de las diversas estructuras del cuerpo, o son los anticuerpos que usa el sistema inmunológico para protegerse de las enfermedades.

Proteínas se pueden encontrar en derivados de la leche como el yogurt y el queso, productos de origen animal como las carnes y los huevos, y de origen vegetal como los cereales, las legumbres y los frutos secos.

Ingerir una dieta que las incorpore es importante para mantener el organismo en pleno funcionamiento; sin embargo, tomar proteínas en exceso, así como tener un déficit de ellas, tiene efectos perjudiciales. En el presente post te hablaremos sobre ellos.

Dos principales dificultades que acarrea el exceso de proteínas durante la infancia

Mamá, existen dos principales contratiempos que provoca el brindarle a tu hijo más proteínas de las que necesita. A continuación, te los revelamos.

El exceso de proteínas predispone al sobrepeso tanto en la infancia como en la adultez

El exceso de proteínas en los niños puede predisponerlos al sobrepeso, lo mismo durante la niñez que cuando se hagan mayores y lleguen a ser adultos.

Debes saber que el maravilloso cuerpo humano “usa” las proteínas que ingresan a través de la dieta diaria para funciones como las que ya mencionamos antes.

Mientras el balance: ingesta de proteínas-uso de proteínas se mantenga equilibrado, no existirán problemas.

Ahora bien, cuando la cantidad que entra al organismo es muy superior a la que este necesita, dicho exceso comienza a almacenarse en forma de grasa.

Esta grasa es la que forma y hace crecer los adipositos (células que forman el tejido adiposo) para que cuando el organismo necesite esa energía acumulada pueda hacer uso de ella. Pero el aumento excesivo de los adipositos tanto en número como en tamaño conduce a la obesidad, o al exceso de peso, durante la infancia.

Por si el “mal” no fuera suficiente, lo que se come en la niñez predispone al cuerpo a sufrir enfermedades en la edad adulta y a sufrir sobrepeso también en esa etapa.

El exceso de proteínas acidifica la sangre

El exceso de proteínas en el cuerpo también tiene un efecto para nada beneficioso. Ello da lugar a la acidificación de la sangre.

A consecuencia de esto y con el objetivo de devolverle su pH (medida que evalúa la acidez) a la sangre, los huesos liberan parte de su calcio.

Te explicamos cómo sucede esto.

Los huesos tienen varias funciones dentro del cuerpo humano, entre ellas, cumplen funciones metabólicas.

Debes saber que los huesos constituyen las reservas de minerales como el fósforo y el calcio, más importantes del organismo; y que ellos también se encargan de regular el pH de la sangre.

Cuando el exceso de proteínas acidifica la sangre los huesos liberan calcio hacia el torrente sanguíneo para amortiguar este efecto. Calcio que ellos tanto necesitan, sobre todo en la infancia, para mantenerse sanos y crecer.

El exceso de proteínas en los niños

Mamá, cuando el exceso de proteínas que ingresa al cuerpo a través de la dieta es de origen animal trae aparejado el aumento del colesterol en sangre. Los niños a los que se les brinda estos nutrientes en demasía tienen más probabilidades de padecer, durante la adultez enfermedades cardiovasculares.

El exceso también sobrecarga el funcionamiento de los riñones y el hígado y los predispone a otra serie de padecimiento relacionados con estos órganos.

Por todo lo antes citado es imprescindible que mejores la dieta de tu hijo. A través de los años se ha vivido con la falsa creencia de que al niño hay que exigirle comer la carne antes que cualquier otro alimento que haya en el plato. De esta manera, se ha duplicado en gran medida las proteínas necesarias y se ha visto una reducción en la ingesta de vitaminas y minerales presenten en otros comestibles.

Tal y como ya te comentamos hay proteínas de “mejor calidad”, por llamarlo de alguna manera, en productos de origen vegetal o derivados lácteos. Por eso, enfatizamos en incrementar en la nutrición de los menores los guisantes, frijoles, lentejas, frutos secos (si tu hijo es más grandecito y puede comerlos de forma natural sin peligro de ahogarse) y alimentos como el yogurt y el queso.

Vela porque la dieta de tu niño tenga las proteínas diarias que realmente necesita, menos grasa e hidratos de carbono y más minerales y vitaminas para que crezca sano y fuerte, así como siempre has deseado.