El desarrollo de la noción espacial en niños

Francisco María García · 22 diciembre, 2017
Te enseñamos en qué consiste el desarrollo de la noción espacial en niños, sus características en cada etapa y su relación con capacidades intelectuales y motrices.

El desarrollo de la noción espacial en niños condiciona su ubicación en el ambiente en el que se encuentra y su aprendizaje en la escuela y en la vida. Según su edad, la capacidad de establecer estas referencias mejorará.

A medida que desarrolla la noción espacial, el niño comienza a conformar la idea de su propio cuerpo, de su esquema corporal. Esto significa que compone una imagen mental de su cuerpo en relación con el medio. A partir de esta representación, el conocimiento del mundo evolucionará.

Al principio, el pequeño tendrá como referencia su propio cuerpo, y poco a poco alcanzará las abstracciones propias del pensamiento adulto.

Desarrollo de la noción espacial en niños

La noción espacial en niños evoluciona paralelamente al resto de su pensamiento.

Hasta los 2 años

  • La noción de espacio se reduce a las posibilidades que tiene de desplazarse. El espacio es lo que ve.
  • Tiene a su propio cuerpo como referencia principal.
  • Aunque percibe relaciones espaciales entre las cosas, todavía no logra interiorizarlas. Por tanto, para él, las cosas “desaparecen” cuando no están presentes en su espacio visual.

De 2 a 6 años

  • Desarrolla una idea todavía acotada del espacio. Entiende el espacio concreto de su casa, de la de familiares a los que visita frecuentemente y del centro de educación preescolar. Son espacios con los que tiene relaciones afectivas. Su espacio es el “aquí”.
  • Comprende las relaciones espaciales sencillas: arriba-abajo, delante-detrás, por ejemplo. Estas relaciones son fundamentales para la evolución de la noción espacial en niños.
  • Su noción de distancia es muy singular. Para él, la distancia entre dos objetos se acorta si se interpone un tercer objeto entre ellos.
  • No logra abarcar la noción de barrio, de ciudad ni de país. Quizás memorice el nombre de la ciudad o del país en el que vive, pero será para él solo una etiqueta sin contenido.

“Al principio el pequeño tendrá como referencia su propio cuerpo, y poco a poco alcanzará las abstracciones propias del pensamiento adulto”

De 6 a 11 años

  • Su capacidad de localización progresa. Poco a poco se libera de su egocentrismo, lo que permite el avance de la observación objetiva. Es capaz de percibir un lugar a pesar de que antes no haya estado en contacto con él. Entiende el “más allá” referido a lugares desconocidos.
  • Poco a poco, adquiere el concepto de medio local y nacional. Su noción de espacio se amplía.
  • Con la observación objetiva es capaz de analizar y representar el espacio. Por ejemplo, puede dibujar una fila de árboles con perspectiva. El más grande representará al más cercano, el más pequeño al lejano. Los cambios de tamaño mostrarán su idea de las distancias espaciales.
  • Adquiere la noción de espacio geográfico. Logra ubicar un lugar conocido en un mapa y comprender lo que un mapa representa.
  • A medida que crece, su concepto de espacio se consolida. Logra orientarse y no perderse usando referencias externas, como un edificio o un cartel en su camino, por ejemplo.
En sus primeros años de vida, el "aquì" es todo lo que existe para los niños, ya que no pueden realizar abstracciones.

A partir de los 12 años

  • La pubertad es una etapa de cambios importantes, no solo físicos, sino también conceptuales. El pensamiento adolescente se mueve con abstracciones y ya no con imágenes de cosas palpables. Su noción de espacio no depende ya de lo concreto, sino de conceptualizaciones.
  • La noción espacial completa su desarrollo y permite representaciones mentales de dimensiones no comprobables con los órganos de los sentidos. Logra entender los conceptos astronómicos, como por ejemplo las distancias entre planetas o estrellas.

Cómo favorecer el desarrollo de la noción espacial en niños

La psicopedagogía afirma que el desarrollo de la noción de espacio en niños condiciona el aprendizaje en general. Incide de manera muy directa en la lectoescritura y en las matemáticas.

Los expertos afirman que el desarrollo de la noción espacial influye en habilidades como la escritura.

Por tanto, es importante que padres y docentes se vuelvan facilitadores a fin de estimular y favorecer este desarrollo.

El proceso

En la primera infancia, hay que trabajar el “espacio vivido” a través de la experiencia directa. Es importante permitirle explorar los espacios físicos en los que se encuentra. Esto supone dejarlo gatear, sentarse en el suelo y desplazarse reptando.

También hay que ofrecer al niño juegos en los que se estimulen los conceptos de: derecha-izquierda, delante-detrás, antes-después, arriba-abajo, adentro-afuera, cerca-lejos y principio-final.

Las salidas, los paseos y los viajes son excelentes oportunidades para favorecer el desarrollo del concepto de espacio.

Si bien la psicopedagogía presenta generalizaciones que se pueden tomar como parámetros, nunca debe olvidarse que cada niño constituye un caso individual y es de este modo como debe atenderse.