¿Por qué los niños japoneses no tienen rabietas?

Los niños japoneses no tienen rabietas por el estilo de educación y la vida familiar que llevan en su cultura. Si quieres saber más sobre esto, no dejes de leer este artículo.
¿Por qué los niños japoneses no tienen rabietas?
Mara Amor López

Escrito y verificado por la psicóloga Mara Amor López.

Última actualización: 28 octubre, 2022

¿Has oído alguna vez que los niños japoneses no tienen rabietas? Pues así es, aunque nos cueste creerlo. En la cultura japonesa es esencial que la mamá pase tiempo con los niños y esta es una de las razones por las que los pequeños no hacen berrinches. Desde chicos y hasta la edad adulta, son personas que mantienen la calma, son respetuosas y se muestran afectivas, pero ¿por qué?

Los japoneses tienen un gran control sobre sus emociones, incluso en momentos complicados o en las tragedias. Es impresionante el gran respeto que tienen hacia los demás y su gran capacidad de trabajo en equipo. Aun así, lo verdaderamente llamativo es ver cómo los niños se comportan estupendamente en casa y en el colegio. ¿Esto cómo puede ser? Te lo contamos en este artículo.

Razones por las que los niños japoneses no tienen rabietas

La crianza en Japón es totalmente distinta a la de Occidente y, por ese motivo, los niños japoneses no tienen rabietas. Pero, ¿cuáles son las razones por las que no las tienen? Vamos a verlo.

Las relaciones entre las generaciones se basan en el respeto

Los niños y adolescentes son afectuosos y empáticos con los ancianos. Por su parte, los adultos mayores también tienen mucha paciencia y se muestran cariñosos con los pequeños y los jóvenes, ya que son conscientes de que están en una etapa de aprendizaje. Esas relaciones entre ambas generaciones, aportan la calma y el respeto que el menor necesita para ser una mejor persona.

Para los niños japoneses, los ancianos son personas sabias y muy respetables gracias a la experiencia que les ha aportado su larga vida. A su vez, los adultos también se muestran cariñosos y respetuosos con los menores.

Los gritos y las amenazas no forman parte de su método de crianza

Los niños japoneses no tienen rabietas porque sus padres basan su educación en el afecto, el cariño y en pasar tiempo juntos. De esta manera, los pequeños crecen y se desarrollan en un ámbito calmo y más propicio para el aprendizaje.

Su forma de indicarles a los niños que han hecho algo mal es a través de la mirada

Los padres japoneses educan a los niños para que se relacionen con los demás de una forma sensible y respetuosa, por lo que los menores no tienen berrinches. Cuando una conducta no es apropiada, los adultos les regañan a través de la mirada o con gestos de descontento. De esta forma, los pequeños entienden que su comportamiento no es el adecuado y deben corregirlo.

Si los niños japoneses rompen algo, sus padres no apelan a su valor material, sino a su funcionamiento

Si un niño rompe algo, sus papás utilizan el método de sensibilización. Por ejemplo, recurren a frases tales como “le hiciste daño” o “se lesionó”, entre otras. Ellos intentan hacer énfasis en el funcionamiento de lo que han roto y esto los conciencia. De esta manera, los chicos entienden que un mal comportamiento suyo puede hacer daño y, por lo tanto, no se puede volver a repetir.

Las reuniones familiares se basan en la comunicación y en contar experiencias

Esta es otra de las razones por las que los niños japoneses no tienen rabietas. En las reuniones familiares se cuentan historias pasadas que le aportan a los menores un sentido de identidad. El criarse en un ambiente calmado, en el que todos se respetan y en el que se sienten queridos y atendidos, hace que no sean explosivos. Una de las claves es que son capaces de controlar sus emociones, por lo que no utilizan nunca los gritos como una forma de comunicación.

Cada uno cumple con sus responsabilidades

Las responsabilidades de cada persona están bien definidas en la familia japonesa. Todos saben qué responsabilidades tienen y las cumplen. Esto hace que la familia siempre se encuentre en equilibrio social.

Los niños japoneses no tienen rabietas, ¿qué no les falta nunca?

Los padres japoneses siempre se las arreglan para compartir momentos en familia y brindarles tiempo de calidad a sus hijos.

Ya hemos dicho anteriormente algunas de las razones por las que los niños japoneses no tienen rabietas o berrinches. Además de todas esas, también podemos decir que en las familias japonesas nunca falta lo siguiente:

  • Tiempo de calidad entre sus miembros: los padres buscan momentos entre sus responsabilidades para dedicarle tiempo de calidad a sus hijos. Para ellos, esto es prioritario.
  • Buenas palabras y vínculos afectivos estrechos: no entienden cómo se puede gritar o hablar mal a los niños. Para ellos, lo más importante es el afecto, el respeto y hablarles desde el amor.
  • La compañía familiar: los japoneses valoran mucho la compañía de la familia y aprenden a escuchar lo que tienen para decir los demás.
  • Amor y respeto hacia los mayores: sus ancianos son personas sabias que se merecen todos sus respetos y de las que aprenden muchísimas cosas.
  • Control emocional: tienen un gran control sobre sus emociones y no se permiten tener explosiones. Ellos siempre mantienen la calma y la templanza, aun en situaciones complicadas.

Sobre por qué los niños japoneses no tienen rabietas

Como has visto a lo largo de este artículo, los niños japoneses no tienen rabietas y esto es así gracias a la forma de educar y de criar que tienen en su cultura. Allí, la educación está basada en el respeto hacia todas las personas, en el amor y en la familia. En este país, no utilizan los gritos ni las amenazas para evitar los malos comportamientos en sus hijos. Solo con la mirada es suficiente para que los niños entiendan que han hecho algo mal y lo corrijan.

Los occidentales deberíamos tomar ejemplo de este tipo de educación para aplicarla con nuestros hijos. Y sobre todo, tener muy en cuenta la cuestión de dedicar tiempo de calidad en familia. Aunque esto parezca una tontería, es muy importante para un buen desarrollo emocional de los hijos. ¿Por qué no ponerlo en práctica?

“El mejor legado de un padre o una madre a sus hijos, es un poco de su tiempo cada día”.

-Leon Battista Alberti-


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