Mi hijo tiene miedo a atragantarse, ¿qué puedo hacer?

22 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Ana Couñago
¿Tu pequeño tiene miedo a atragantarse? A continuación, te damos algunos consejos para ayudar a tu hijo a superarlo de la mejor forma posible.
 

Al miedo a atragantarse se le conoce por el nombre de fagofobia, un tipo de fobia específica que se caracteriza por mostrar un temor excesivo e irracional ante el acto de tragar alimentos.

Esto afecta de forma significativa en la vida de las personas que presentan dicha patología, pues tienden a sufrir episodios de ansiedad intensos cada vez que llega la hora de comer, y llegan, incluso, a tratar de evitar cualquier situación relacionada con la comida.

¿Crees que tu hijo padece este trastorno? Si es así ,debes leer con atención pues, a continuación, te explicamos qué hacer en estos casos.

Mi hijo tiene miedo a atragantarse, ¿qué puedo hacer?

El miedo a atragantarse suele darse en algunos niños tras haber sufrido un episodio de atragantamiento con la comida o tras haber sido testigos del atragantamiento de otra persona. Aunque existen otros muchos motivos por los que se puede desarrollar fagofobia en la infancia, estos son simplemente los más comunes.

Niña rechazando la comida porque tiene miedo a atragantarse.

Independientemente de la causa por la que se produce este problema, lo importante es ponerle solución ¿Quieres ayudar a tu hijo a superar el miedo a atragantarse? A continuación, te damos una serie de pautas que puedes poner en práctica a la hora de la comida.

 

Ten paciencia y mantén la calma

Sabemos que el hecho de que tu hijo no quiera comer por miedo a atragantarse resulta muy preocupante y desesperante. Pero, por su bien, debes mantener la calma ante esta situación.

Obligarle a comer o enfadarse con él no servirá de nada, pues su miedo irracional ante el acto de tragar seguirá persistiendo. Por ello, debes armarte de paciencia y hacer que el momento de la comida sea lo menos estresante y agobiante posible.

Si tu hijo tiene miedo a atragantarse, muestra comprensión ante la situación

Es importante que tu hijo sepa que entiendes lo mal que lo pasa al tener que comer. Tienes que mostrarle tu apoyo incondicional y decirle que tú no vas a permitir que le ocurra nada malo.

En estos casos, establecer una comunicación abierta y fluida es fundamental, de forma que el niño se sienta cómodo para expresar sus pensamientos y emociones relacionados con el tema.

Controla los tiempos de la comida

Una de las medidas que hay que tomar si tu hijo tiene miedo a atragantarse es controlar los tiempos de la comida y asegurarte de que ese momento no se alargue demasiado.

Si el pequeño llega a angustiarse y a ponerse excesivamente tenso, es conveniente retirarle el plato e intentar, de nuevo, que coma la ración de alimentos que le corresponde durante la merienda o en la cena.

Trata de comer en familia

Si es posible, trata de comer en familia. Esto es importante para que tu hijo entienda que se trata de un momento de disfrute y reunión. Además, de esta manera ,el niño observará cómo el resto de los miembros coméis sin ningún problema, sin sentiros amenazados o en peligro.

 

Pide ayuda a un especialista

Si al poner en práctica las recomendaciones anteriormente descritas la situación no mejora, lo mejor es ponerse en manos de un profesional de la psicología, quien ayudará a tu hijo a superar su miedo irracional a través de terapia especializada.

Niño preocupado mientras come por miedo a atragantarse.

La importancia de tratar el miedo a atragantarse

Si el miedo a atragantarse se prolonga en el tiempo, puede provocar una gran cantidad de consecuencias negativas tanto para la mente como para el cuerpo de la persona que sufre fagofobia, tales como:

  • Desnutrición. Al decidir dejar de comer o comer excesivamente poco, el organismo no cuenta con los nutrientes necesarios para su correcto funcionamiento.
  • Aislamiento social, al evitar compartir con otras personas (familia, amigos, etc.) momentos relacionados con la comida.
  • Depresión, fruto de experimentar día tras día un gran malestar psicológico.

Por tanto, no se trata de un tema baladí, ni mucho menos. Por el bien de la salud física y mental de tu hijo, en cuanto se detecte la presencia de esta patología hay que intervenir, con la intención de ponerle fin cuanto antes y evitar problemas aún mayores.

 

Tu hijo estará deseando hacer vida normal y disfrutar de los alimentos como cualquier otra persona, y tú debes estar ahí para ayudarle, para apoyarlo y para acompañarlo en el duro proceso que supone superar una fobia o un miedo irracional como este.

  • Nardone, G. (2012). Miedo, pánico, fobias: la terapia breve. Herder Editorial.