Ser mamá es llevar un hijo en tu corazón toda la vida

Ser mamá es, sin lugar a dudas, mucho más que simplemente llevar en tu vientre un bebé a lo largo de nueve meses. Ser mamá es ni más ni menos que llevar a ese hijo pegado a tu corazón toda la vida. ¿Qué implica la maternidad? Aquí una reflexión en homenaje a todas las madres que trajeron vida y lo dieron todo por sus pequeños.

Ser mamá, ¿qué significa?

Ser mamá va más allá del cambio de pañales o la pelea con cientos de aviones de puré. Estas pequeñas batallas diarias son solo la antesala de la contienda de la vida donde cada madre hará lo imposible por el bienestar del pequeño rayo de luz que trajo al mundo. Un rayo de luz que comportó mucha ilusión.

Ser mamá supone un rotundo cambio de vida, de tiempos y de prioridades. La maternidad implica dar todo, incluso tu propio corazón, entregando cotidianamente toda tu energía para ver a tus hijos sanos y felices, enseñándoles a vivir y entregándoles herramientas para llegar lejos. Todo, sin esperar recibir nada a cambio.

Por ello, desde que te convertiste en madre, no solo encontraste una razón de vivir por el resto de tu vida, sino el desesperado deseo de exprimir cada momento pues, conforme pasa el tiempo, aparecen esos sentimientos encontrados ante el crecimiento del niño: ¿felicidad y orgullo o nostalgia y melancolía?

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Ser mamá: Lo que hay de fondo

Un sueño o deseo, la ilusión de un emprendimiento en vías de desarrollo, una esperanza en torno a una realidad reciente con proyección a futuro. Ser mamá conlleva cambiar la manera de pensar y de sentir, someternos a una profunda revisión de nuestras certezas y abrir paso a una revolución interna.

Ser mamá consiste en descubrir el verdadero significado de la palabra amor. Un amor puro, incondicional de aquellos enternecedores pequeños seres en los que despertamos profunda admiración. Convertirse en madre es entender a nuestras propias madres y valorar su sacrificio y esfuerzo de tantos años.

La maternidad es también verse reflejadas en los niños, como mirarse en un espejo que devuelve una imagen que solo exhibe lo mejor de cada una. Por este motivo, ser mamá es una oportunidad para vivir de nuevo, para sentir lo que nunca sentimos y lograr aquello que parecía imposible.

Alcanzar la maternidad es un hecho que requiere de responsabilidad, dedicación, paciencia y orgullo ante cada logro diario. De este modo, convertirte en progenitora es una elección, una apuesta o epopeya para llegar a la felicidad y plenitud con la sola alegría y felicidad del pequeño retoño.

Ser mamá es gratificante

Un corazón sin límites, un amor sin fronteras

Ser madre es tener la capacidad de amar sin límites, permitiendo a tu corazón traspasar las fronteras corporales para alojarse donde quiera que vaya tu hijo. Un corazón escindido o fuera de tu propio cuerpo.

Es no preocuparse por aquello que creemos no saber porque se trata de un conocimiento instintivo, escondido en la profundidad de nuestra alma. Aprenderás sobre la marcha lo necesario para ser la mejor madre, así como también para dar forma a un amor que nunca habías experimentado antes.

Ser mamá es emprender una aventura única que, por supuesto, vale la pena ser vivida. Es establecer desde el primer día de vida de tu hijo una serie de pactos y acuerdos, de crear códigos de cariño, protección, complicidad e incluso de perdón.

Construirás en nombre de la maternidad y del corazón agigantado unos entrañables lazos afectivos que simplemente acunan, arropan y atienden, pero nunca someten, hieren, recriminan ni juzgan. Pues el amor que trae consigo la maternidad se caracteriza por la aceptación de nuestros hijos tal cual son.

Ser mamá es darle herramientas a tu hijo para lograr a futuro una buena persona con ideales, libre y feliz. Por supuesto, ello requiere acompañar sus pasos y no caminar por él, ofreciéndole una serie de valores y convirtiéndote en su propio ejemplo.

Ser madre es el acto más maravilloso que ofrece la vida a las mujeres. Si tuviste la fortuna y bendición de vivir la maternidad en primera persona, no la desperdicies. Invierte tu tiempo, no solo valdrá la pena, sino que tu hijo y la vida te devolverán con creces todo el esfuerzo, sacrificio y dedicación depositado.

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