Llegaste para cambiar mi vida

“Llegaste para cambiar mi vida”. Palabras más, palabras menos, todas las madres destacan este mismo detalle sobre la maternidad, un momento bisagra en la vida de cualquier mujer. No es para menos si se considera la manera en que modifican hábitos y exploran sentimientos ocultos que creían inexistentes.

Llegaste para cambiar todo lo opaco y falto de gracia por la luz que irradiaron tus ojos la primera vez que miraste a tu madre, suplantando el silencio por el asalto de tu risa incontrolable, poniendo color a cada día y perfumando todas las mañanas con un olor a vida sin igual.

Y ahí están ellos, irrumpen en la vida cuando menos se los espera. Sin embargo, tienen el don de llegar cuando más se los necesita para compartir así su mundo, tu mundo.

Llegaste para cambiar el concepto amor

Claramente, sentir amor es uno de los regalos más maravillosos para todo ser humano. Y hay cierta mezcla entre instinto, alma, mente y corazón cuando sientes la delicada piel de tu bebé, esa personita a la que quieres proteger y darle lo mejor que puedas.

 

Clouse-up of newborn baby's foot in mammy's hands
Clouse-up of newborn baby’s foot in mammy’s hands

El amor de una mujer es realmente inmenso, pero se torna sublime cuando se origina nada menos que en la admiración y adoración por ese hijo que ha acunado en su vientre durante la gestación. Al sentir sus movimientos en la panza, toda madre entiende lo que es el amor incondicional.

Pues no es para menos, no hay cariño más grande que el que siente una madre por su pequeño. Allí, observando por primera vez a su hijo, es cuando la mujer entiende lo que es de verdad el amor a primera vista y comprende en profundidad en qué consiste el milagro de la vida.

Y es que aún cuando un niño crece -al punto de no caber más entre los brazos de su madre-, tiene disponible indefinidamente todo el espacio que queda dentro de su corazón, al que le permitimos salir de nuestro cuerpo para acompañar a nuestro hijo a cada lugar donde va.

Llegaste para cambiar mi manera de entender la felicidad

Cuando nace un hijo, la vida cambia a tal grado que los padres se disponen a modificar sus hábitos y conductas por la felicidad de su hijo, a renunciar a todo para poner en primer lugar a ese ser tan especial capaz de monopolizar todos los suspiros del hogar.

Con solo verlos o pensarlos, el corazón de una madre se llena de felicidad y orgullo. Y qué más da si el tiempo de las mamás es tan fugaz que se pasa delante de sus narices en tan solo un abrir y cerrar de ojos, si en definitiva todo el amor recibido por ese pequeño ser las convierten en las personas más felices del mundo.

llegaste para cambiar mi yo

Llegaste para otorgar el mejor título, en la universidad de la vida

Sin lugar a dudas, te convertirás en su modelo a seguir, serás su primer heroína, maestra, entrenadora y guía. Y lo más valioso de cualquier proceso de aprendizaje que te involucre es que, más allá de todo éxito o fracaso, tú serás el motor detrás del producto final.

Nadie les dice a las mujeres cómo ser buenas madres, ni los bebés llegan con un libro de instrucciones que indique cómo actuar en cada caso. Sin embargo, ninguna mamá lo duda un segundo, dado que su instinto y corazón le dictan naturalmente lo mejor para su hijo.

Y no importa si el secreto consiste en detener a cada instante la vida para dedicarse por completo a esa pequeña parte de uno, nunca alcanzarán las palabras para describir la satisfacción de enseñar a dar los primeros pasos, a pronunciar las primeras palabras y a tantas cosas más.

No importa la libertad o independencia que tuvimos y quizás sacrificamos, ni todo el tiempo invertido en cualquier carrera. La universidad de la vida nos enseña que no hay mejor título que el de la maternidad, donde aprendemos el significado real de la palabra entrega.

Todo a cambio de una sonrisa al despertar. Una bendición signada por la ternura e inocencia de la persona más frágil que hayamos visto jamás y, sin embargo, con una fuerza motriz capaz de impulsar a tantas mujeres a seguir adelante, a levantarse cada mañana, siendo una motivación en los momentos difíciles.

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