Legrado, ¿enemigo de un futuro embarazo?

Este procedimiento consiste en eliminar tejido del útero mediante raspado. Descubre más a continuación.

El legrado es un procedimiento quirúrgico menor que se realiza con anestesia general o local. Por lo general, no supone ninguna complicación y siempre se lleva a cabo cuando se sospecha que una mujer padece de algún tipo de alteración uterina o ha sufrido un aborto.

El objetivo de este procedimiento es limpiar el útero o recoger tejido de la zona. Durante este proceso, el canal vaginal se mantiene abierto mediante el empleo de unos instrumentos quirúrgicos que ayudan a dilatar la entrada al cérvix. Y si bien puede resultar muy invasivo, se realiza con la finalidad de cuidar de la salud de la mujer. 

¿Cómo se realiza un legrado?

El legrado se realiza en tres pasos, los cuales vienen a ser los siguientes:

  • Se introduce un espéculo en la vagina para lograr un ensanchamiento de la misma y así poder observar el cuello uterino.
  • Después de visualizar el cuello uterino, se utiliza un dilatador y se ensancha.
  • Finalmente, se introduce una cureta (instrumento con forma de cuchara con un borde cortante) hacia el cuello uterino para la extracción.
legrado

El tiempo para volver a quedar embarazada

Tras un aborto, a veces, es necesario practicar un legrado para limpiar el útero, siempre y cuando el aborto se produzca en las semanas iniciales. Esta es una dura experiencia a partir de la que surgen numerosas dudas como: ¿me podré quedar embarazada de nuevo? Y si lo hago, ¿sufriré de nuevo otro aborto?

En el aspecto físico, las secuelas de esta cirugía no suele derivar en molestias mayores que dolor a nivel de la pelvis o la espalda. Ambas dolencias pueden tratarse con analgésicos de uso común (recetados por el médico). Por lo tanto, a excepción de que existan complicaciones como desgarros o punzamientos, la mujer puede hacer vida normal casi de manera inmediata tras un legrado.

No obstante, en cuanto al interrogante sobre un nuevo embarazo, se recomienda esperar al menos unos 90 días para mantener relaciones sexuales, así como permitir a la menstruación regularse naturalmente y a nuestro cuerpo realizar al menos dos ciclos completos.

Permitir al útero reposar durante 90 días es muy importante tanto para garantizar la cicatrización adecuada como la regulación hormonal necesaria. Pasado este tiempo o el que el médico aconseje a cada caso particular, una mujer tras un legrado tiene las mismas posibilidades de quedarse embarazada que otra mujer.

Vientre de mujer con las manos en forma de corazón

El tiempo necesario para las emociones

Sin embargo, si bien las heridas físicas curan rápidamente, las emocionales necesitan de otro tiempo y otro ritmo. Esto tiene sus complicaciones, pues dado que no es algo visible, puede llevarse en el entorno con cierta incomprensión, así como con impaciencia y extrañeza.

Las mujeres que se deben someter a un legrado sienten que se quedan ‘vacías’, por lo que es necesario realizar un gran esfuerzo para recuperarse y retomar la ilusión por la vida. Sobre todo porque, tras el legrado consecuente al aborto, una mujer tiene muy presente la idea de que ha perdido para siempre una oportunidad para ser feliz y realizarse. Esto no es siempre comprensible y fuera de un entorno apaciguador puede ser aún más doloroso.

Mujer triste

¿Cómo debe ser la ayuda?

Ciertamente, nadie está preparado para perder un hijo, por lo que es muy importante que el duelo por esta pérdida no se conduzca en soledad ni se trate de ocultar o minimizar. Démonos cuenta de que, resulta muy difícil aceptar que, de la noche a la mañana, hay un proyecto de vida que no se cristaliza.

Debemos ser conscientes de que las consecuencias emocionales del legrado tras un aborto hacen necesario un trabajo especial sobre los sentimientos de:

  • Culpa.
  • Apatía.
  • Tristeza.
  • Disminución de la autoestima, pérdida del amor propio y la autoconfianza, entre otros.

A partir del primer momento en que ocurre esta dificultad, lo más importante es brindar apoyo de una manera dulce y delicada a la mujer, para que, poco a poco, se abra y se desahogue. La experiencia de un legrado nunca es fácil de ‘digerir’ y puede costar más o menos, según la persona y sus herramientas. Sin embargo, en todos los casos es necesario acudir a un psicólogo para conversar al respecto y salir adelante.

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