Las madres no duermen, siempre están alertas

Agetna 13 septiembre, 2016
A continuación reflexionamos acerca de este tema tan común en el mundo de la maternidad.

Las madres no duermen porque apenas dan a luz, la vigilia pasa a ocupar un papel protagónico en su estado de conciencia, por encima del tan necesario descanso.

Las funciones neuro-cognitivas de las mujeres que se convierten en madres, se mantienen todo el tiempo en plena actividad, incluso, cuando tienen los ojos cerrados y se encuentran en reposo.

Es metabólico y único en su tipo lo que sucede con las madres, esos seres vulnerables ante los ojos de algunos, que tienen corazón, valentía y resistencia inigualables.

¿Por qué se dice que las madres no duermen?

Se dice que las madres no duermen porque es cierto. De lo contrario nadie se atrevería a hacer una afirmación que va tan en contra de la naturaleza humana, si tenemos en cuenta que el sueño es una necesidad básica. Todos necesitamos horas de sueño y descanso para reponer energías y vivir.

Las madres no duermen, siempre están allí para sus hijos.

¿Cómo es posible que a las madres les suceda esto? En el sentido metafórico. Cuando una mujer se convierte en madre, inmediatamente desarrolla una capacidad que le permite descansar sin la necesidad de desconectarse completamente del mundo que le rodea. Mundo que, luego del alumbramiento, se centra en la cuna que se encuentra noche a noche al lado de su cama.

No hay movimiento de su criatura, gemido o respiración que ella no sienta y la haga recuperar la conciencia plena aunque apenas se haya ido a dormir.

Las madres tienen el don de escuchar y entender a su bebé más que cualquiera; y saben lo que él necesita sin siquiera mirarlo.
Con la habitación en penumbras y los ojos cerrados descansan en inquebrantable vigilia.

¿Por qué se dice que las madres siempre están alerta?

Se dice que las madres siempre están alerta porque también es real. Ellas están preparadas para afrontar tanto las eventualidades como aquellas situaciones que les son cotidianas:

  • Cuando llora porque tiene cólicos.
  • Cada vez que precisa ser cambiado de pañal.
  • Si se siente mal luego de haber recibido una vacuna.
  • Cuando el bebé reclama ser alimentado de su pecho.
  • Cuando llora porque se ha despertado y necesita que lo vuelvan a dormir.
  • Toda vez que el recién nacido desea que lo saquen de la cuna y lo sostengan en brazos.

Una madre siempre está ahí por si su bebé la necesita. Ella sabe cómo a él le gusta que le hagan las cosas, por eso ella es con quien más se siente a gusto y seguro.

Para las madres no hay momentos inoportunos. Si el niño precisa atención, aunque sean las dos de la madrugada, ellas se levantan prestas a ayudarlo.

Las madres no duermen. Siempre están alerta

Las madres no duermen, siempre están alerta porque les es fácil, les es natural, les sale de adentro. Pueden estar agotadas al punto de desmayarse en el suelo, estresadas de tal modo que apenas puedan pensar, o melancólicas. Pero aún así, siempre consiguen reunir fuerzas y salir adelante.

Quizás sus días hayan cambiado sobremanera y la vida que tienen hoy es muy diferente a la que tuvieron antes, por eso lloran a veces y se sienten tristes.

Tú que eres madre sabes de lo que te estoy hablando. Los estados de ánimo fluctúan en ti casi como mismo lo hacían durante tu embarazo.

Las madres no duermen, siempre están para sus hijos.

Ese don para recuperarse y reunir fuerzas es extraordinario. Y solo lo tienen las mujeres que son madres y que saben que hay uno o varios niños que dependen de ellas.

Ellas lloran, sí, se deprimen, también, se cansan como no hay manera, pero se mantienen firmes y se sienten dichosas por la gracia de haber traído al mundo a una criatura, a un ser humano que les es suyo y, por ende, tienen el deber de cuidarlo.

Las madres son seres especiales dotadas de una fortaleza colosal que pueden pasar los primeros años de vida de sus hijos, sin apenas dormir profundamente. De hecho, se dice que una vez que se da a luz a un hijo, nunca más se vuelve a dormir del todo bien.

Mamá, la vida te agradece por tu entereza, constancia, paciencia y todo el sacrificio que haces a diario: de día o de noche, poniendo por encima de anhelos y necesidades vitales, el bienestar de tu pequeño.

Te puede gustar