La técnica del disco rayado en los niños

Francisco María García · 1 diciembre, 2018
Una forma útil de inculcar conductas adecuadas en los hijos es mediante la técnica del disco rayado. No siempre las explicaciones y las argumentaciones tienen su efecto, sobre todo en un joven adolescente. Por ello, esta metodología ha demostrado su eficacia.

La técnica del disco rayado en los niños es una manera de desactivar conductas negativas sin recurrir a gritos o retos. Se la puede incluir dentro de los ‘entrenamientos en habilidades sociales’ (EHS), como un método al que se recurre para hacer desistir la insistencia de un interlocutor.

Para decirlo de otra manera, los niños pueden ser muy insistentes y, a veces, los argumentos y razonamientos solo empeoran el cuadro. Como tampoco funcionan los gritos o castigos, la técnica del disco rayado en los niños se presenta como un as bajo la manga.

Un ejemplo: una pequeña desea probar una galleta antes de la cena. Cualquier padre sabe que esto posiblemente le quite el hambre y, posteriormente, la pequeña deje de comer los alimentos nutritivos que se preparan en la cocina.

Por otra parte, la niña ya ha escuchado muchas veces el argumento que prohíbe tal deseo. Sin embargo, se le puede explicar una vez más el por qué no debe comer antes de la cena. Luego, ante cada pedido de galleta, la respuesta solo será: “Espera la cena”, una y otra vez, cual disco rayado.

Algunos ítems sobre el entrenamiento en habilidades sociales

La del disco rayado es una técnica que se emplea en diversos momentos de interacción social y es útil para cualquier edad. La base de estos entrenamientos es considerar el potencial de cambio de los sujetos y la posibilidad de estimular conductas alternativas.

En líneas generales, se busca con ellos ayudar a las personas a superar obstáculos en situaciones de conflicto o estrés. De este modo, tanto la del disco rayado como otra larga lista de técnicas posibilitan logros como la reestructuración cognitiva y la regulación de la ansiedad, a la vez que propician un mayor rendimiento en la solución de problemas.

Saber establecer límites es parte de ser una persona con asertividad.

Cómo aplicar la técnica del disco rayado en los niños

Como hemos visto en el ejemplo de arriba, la metodología es simple. Sin embargo, hay una condición importante para que la puesta en escena se lleve las ovaciones. El diálogo se estanca cuando la otra parte no hace caso a los argumentos; así, el padre o madre interpelado debe hacer caso omiso a las quejas y los berrinches.

Todo esto implica una actitud firme, decidida, pero que no sale del campo de lo amoroso. La idea es sostener el tono de voz durante todo el episodio, resistiendo estoicamente aun ante fuertes embestidas de las olas de la frustración infantil.

Llegada la calma, el niño comprenderá que hay límites infranqueables, a conocerse a sí mismo y a superar, poco a poco, momentos de ansiedad.

Asimismo, la técnica del disco rayado en los niños se aplica cuando es necesario que realicen una tarea a la que se resisten. “Vete a la ducha”, “Recoge los juguetes”, son órdenes expresadas de manera simple que no necesitan explicación.

Hay que recordar que los niños a los que se puede aplicar esta técnica tienen ya entre 5 y 7 años, por lo que ya deberían conocer perfectamente las reglas de la casa.

También es preciso aclarar que, pese al hecho de que este método sea fácil de entender, suele costar su aplicación en días en que padres y madres sienten una suerte de necesidad de cubrir cada demanda de los hijos. En la práctica, no tiene que temblar el pulso ni el tono para poner en marcha el disco rayado.

¿Recompensas?

Así como no hay que ceder ante la insistencia de los niños cuando se ha tomado la determinación de que tal o cual cosa no debe hacerse, sí se pueden reforzar las conductas positivas.

En ocasiones, dar al niño algo que desee de verdad puede demostrarle la importancia de sus logros. De todos modos, hay quienes prefieren que la recompensa sea la sola sensación de hacer lo correcto.

La técnica del disco rayado es un recurso útil, pero del que no hay que abusar.

Si bien los gritos y retos son perjudiciales en el corto y largo plazo, también puede serlo dar premios como manera de enseñar. Los niños son maleables, pero eso no significa que los adultos tienen derecho a inculcar modos de vida competitivos y vacíos en ellos.

Hacer lo correcto debe ser un bien en sí mismo, no algo que se hace porque “es lo que toca”. De lo contrario, se pierde el rumbo ético de la vida y las acciones se transforman en meros objetos intercambiables.

Como conclusión, cabe la advertencia de que la técnica del disco rayado en los niños no debe usarse en cualquier circunstancia o con demasiada frecuencia. La consecuencia de un sobreuso podría ser que pierda su efecto.