La nomofobia en la adolescencia

Mervis Romero · 18 marzo, 2018
Los padres deben prestar atención a las señales que pueden indicar que su hijo está sufriendo este mal del siglo XXI. Descubre más a continuación.

El término ”nomofobia” se refiere al miedo irracional que sienten muchos adolescentes al no tener consigo su dispositivo móvil al salir de casa, o tenerlo, pero sin conexión a Internet.

A pesar de que los adolescentes son los más propensos a tener esta fobia, nadie está exento de desarrollarla. Recordemos que, hoy en día, todos estamos hiperconectados. 

Sin duda alguna, el asunto es preocupante. Razón por la cual los expertos buscan aplicar diversas terapias para combatir esta conducta tan perjudicial para las personas. 

¿Cómo reconocer la nomofobia?

Si eres padre y notas que tu hijo adolescente no puede dejar de mirar su teléfono, o la sola idea de no tenerlo lo pone ansioso, o no puede estar desconectado de las redes sociales, es muy probable que padezca nomofobia.

El rango de edad de individuos más afectados por la nomofobia se sitúa entre los 12 y los 23 años, aproximadamente. Esta es la generación que nació con un teléfono celular en la mano y que no conciben el mundo sin un dispositivo móvil.

La nomofobia en la adolescencia.

Los adolescentes son muy vulnerables, y el teléfono es como una extensión de ellos mismos como personas. Por tanto, están obsesionados con la carga de la batería y se alteran de tan solo pensar que no puedan usar el móvil.

Síntomas de un adolescente con nomofobia

Se recomienda estar atento a las siguientes conductas de los jóvenes, para guiarlos cada vez que sea necesario. Para ello, es necesario saber reconocer cuáles los síntomas que pueden indicar que el uso del teléfono móvil ha sobrepasado los límites normales:

  • Se siente frustrado y hasta desesperado si se le castiga limitando el uso del teléfono.
  • Puede mostrarse enojado cuando hay fallas en la señal o la conexión del Wi-FI.
  • No logra controlarse si se queda sin carga de batería o no tiene donde cargar el dispositivo.
  • Revisa de forma compulsiva el teléfono para saber si ha recibido mensajes, notificaciones de sus redes sociales o llamadas.
  • No apaga el teléfono ni para dormir o duerme con el aparato.
  • No puede disfrutar su tiempo de ocio sin tener el celular a la mano.

¿Quiénes son más propensos a padecerla?

Se cree que hasta un 70% de los jóvenes son adictos al móvil. Además, la nomofobia se da en la adolescencia por ser la etapa donde se busca aceptación de grupos de amigos a fin de identificarse o pertenecer a algo.

Los expertos refieren que las chicas tienen un índice más elevado en cuanto a sufrir nomofobia que los varones. Al parecer, los lazos emocionales que las mujeres establecen a través de sus amistades, por teléfono, son muy fuertes. Además, poseen una mayor necesidad de afecto, lo que puede explicar por qué son más susceptibles de desarrollarla.

Los peligros de la nomofobia

Los adolescentes con nomofobia convierten al teléfono en el centro de su vida. Los psicólogos advierten que está mal ha hecho que se desarrollen las llamadas relaciones líquidas. Es decir, los jóvenes expresan todas sus emociones y sentimiento a través de mensajes o emojis.

La interacción humana es pobre. No se cruzan miradas ni existe el contacto humano. Por lo tanto, estos chicos no son capaces de mantener esta relación afectiva cuando están en presencia de la otra persona.

Consecuencias de la dependencia al teléfono móvil

Al no poder controlar este miedo de estar sin el dispositivo móvil, el joven puede estar expuesto a:

  • La fobia a estar sin el móvil, lo que puede transformarse en una adicción difícil de controlar.
  • Insomnio, pues la ansiedad constante de revisar el teléfono no le deja descansar apropiadamente.
  • Estado de ansiedad permanente.
  • Bajo rendimiento escolar.
  • Afecta su autoestima.
  • Todas las actividades que no tengan relación con su teléfono les parecen aburridas.
  • Desarrollan problemas para socializar y mantener relaciones afectivas.
La nomofobia en la adolescencia.

5 consejos para combatir la nomofobia

Aunque hablar con un especialista es lo más indicado en estos casos, padres e hijos pueden trabajar juntos para enfrentar la dependencia al teléfono:

  1. Aléjate del teléfono cuando estés en casa. Prueba dejarlo en otra habitación donde no te encuentres.
  2. Apaga el teléfono por las noches y déjalo fuera de tu habitación.
  3. Prueba salir sin el teléfono, por ratos breves, para irte acostumbrando a la idea de no llevarlo siempre contigo.
  4. Borra de tu teléfono aquello que te mantiene atado a él. Bien sea un video juego o alguna red social que te parezca adictiva.
  5. Cámbiate a un plan de datos con menos datos de navegación para reducir la utilización del aparato.
  6. Si se te hace muy difícil aplicar cualquiera de las anteriores, lo más recomendable es que instales alguna app de suspensión. Por ejemplo, existe una app muy llamativa, que durante el tiempo que tú decidas (10, 15, 30 ó 60 minutos o más) no utilizar el móvil hará que crezca un árbol. Por supuesto, mientras más árboles tengas tengas en tu jardín virtual, mejor.

La nomofobia se considera una enfermedad de la tecnológica. La buena noticia es que sí puede superarse. Con constancia, paciencia y fuerza de voluntad, se puede dejar atrás.

Por lo general, los profesionales de la salud recomiendan terapias para modificar la conducta y superar con éxito este trastorno de ansiedad.

La tecnología es muy buena, pero debemos hacer un buen uso de ella para no inutilizarnos a nosotros mismos ni promover dependencias.