¿Por qué la madrina es tan importante?

Ines 18 agosto, 2017

Cuando somos madres, siempre nos instan a buscarle padrinos al niño. Sin embargo, no siempre conocemos la importancia de esta figura en la vida de nuestros pequeños. Hoy nos preguntamos ¿por qué la madrina es tan importante?

Al contrario de lo que muchos puedan pensar, la madrina no es solo una figura que se elige para las ocasiones religiosas y fiestas del niño. Durante los primeros años de vida, la emoción por esta tierna etapa está presente tanto en familiares como amigos y allegados. Todo parece diversión y risas, incluso trivial, pero el rol que tiene cada uno es más importante de lo que se cree.

La madrina es una figura muy particular, con unas características propias que la diferencian de los demás miembros de la familia.

Una madrina no tiene por qué necesariamente tener lazos de sangre que la unan con el ahijado. La madrina puede ser tanto una amiga de la madre como alguien que siempre ha tenido una importancia significativa en su vida, una prima, por ejemplo.

La tradición de la madrina proviene de la religión cristiana, en la cual se requería de un par de figuras especiales para poder recibir el sacramento cristiano del bautismo. Estas dos figuras vienen a ser el padrino y la madrina, y son personas elegidas para velar por los hijos en caso de que los padres biológicos falten.

En la Antigüedad, se solían tomar muy en serio ya que eran quienes se encargarían de los hijos en caso de que los padres falleciesen. Así, ser nombrado padrino y madrina era tanto un honor como una responsabilidad, más allá de la amistad con los padres.

¿Cuáles son las funciones de la madrina?

  • Cuidar y velar por su ahijado
  • Aconsejar en los conflictos
  • Colaborar en la educación del niño
  • Querer al ahijado y protegerlo
  • Establecer puentes entre los padres y su ahijado, cada vez que sea necesario
  • Procurar ser un modelo a seguir, un referente en a vida del niño
  • Procurar estar presente en los momentos importantes del niño
  • Mantener una comunicación buena y constante con el niño
  • Divertirse con el ahijado y hacerle feliz
La madrina 3

¿Cómo puedo elegir a la madrina?

En primer lugar, recordemos que la madrina suele ser una persona de confianza. Una persona que haya demostrado merecer el cargo que se le otorga. Ha de ser responsable, inteligente y debe saber velar por la seguridad y el afecto de su ahijado.

La madrina es una figura que está a medio camino entre ser una segunda madre y una amiga cercana.

Se debe actuar con sensatez y no elegir a cualquiera. Aunque tengamos buena relación con alguien, puede que esa persona carezca de la responsabilidad o los medios suficientes para llevar a cabo este rol en la vida de nuestros hijos.

¿Hermanas o amigas?

Muchos de los problemas relacionados con este tema surgen a la hora de seleccionar a la persona idónea para este rol. En primer lugar porque es difícil elegir, en segundo lugar porque crea conflictos entre aquellos que desean ser elegidos pero que luego no resultan, y en tercer lugar, porque es difícil quedar bien con todos. Las relaciones sociales en este sentido, son complicadas y requieren de mucho tacto y balance.

En algunas familias es bastante común que la madrina sea una hermana de la madre. Esto se debe a los lazos de parentesco que la unen con el bebé y que, supuestamente, harán de ella una buena tutora. Sin embargo, no es obligatorio que sean las hermanas de la madre las madrinas del niño.

El vínculo que une a tu auténtica familia no es de sangre, sino de respeto y alegría mutua

-Richard Bach-

Puede haber casos en los que la madre sea hija única o que no tenga buena relación con sus hermanas. Tampoco hay que olvidar a tías, abuelas, primas o incluso hermanas del padre, que también pueden desempeñar este rol. Realmente lo que importa es que seleccionemos a una buena candidata más que tener en cuenta nuestro parentesco sanguíneo.

También hay personas que tienen como tradición particular nombrar como madrinas a sus mejores amigas.

Ante la pregunta, ¿hermanas o amigas? la respuesta siempre va a ser: lo que sea mejor para el niño. No se trata de tener preferencias o de hacer de este paso una competición, se trata de velar por el pequeño a largo plazo.

Si soy madrina, ¿qué tengo que hacer?

Madres con sus hijos

Si has sido elegida como madrina, ¡siéntete afortunada! Este es un cargo que los padres valoran mucho. Un cargo para el que habrán tenido que elegir entre varias personas. Si tú has sido la escogida, es porque confían en ti y saben que estarás ahí pase lo que pase.

Lo más importante que debe hacer una madrina es querer al niño. Tu labor consistirá en jugar con él, ayudarle en lo que puedas, verle crecer y aconsejarle cuando lo necesite. No es necesario comprarle regalos caros o malcriarlo, una madrina no es una figura mercantil. A partir de ahora vas a convertirte en alguien de su familia, y tendrás que comportarte como tal.

También puede que te conviertas en su tutora, por si se diera la situación de que a los padres les pasara algo. No te agobies al respecto. No tiene por qué sucederles nada malo, pero en el desafortunado caso de que así fuera, el niño tendría que contar contigo.

El perfil que te han asignado es digno de respeto y admiración. No te pongas nerviosa ni pienses que no estás preparada para ello, porque a la hora de querer a alguien, siempre se está preparada.

Habla con los padres

Si tienes alguna duda o algo te preocupa, dilo. En primer lugar, lo mejor es conversar con los padres. Ellos te explicarán por qué te han escogido a ti entre tantas otras, además de confiarte algunas herramientas para que puedas lograr desempeñar tu papel sin mayores inconvenientes.

Recuerda también que nadie puede obligarte a hacer algo que no desees. Para algunas personas este puesto es una bendición, pero para otras es motivo de estrés. Esto puede deberse a motivos externos, que provoquen que la mujer no se sienta capacitada a nivel físico o emocional. Sé sincera ante todo.

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