La leche y sus derivados: alimentos súper nutritivos

La leche y derivados son un grupo de alimentos importante para los niños ya que contienen gran cantidad de calcio que ayuda al desarrollo de los huesos.

La leche de vaca tiene disímiles derivados, todos ellos, con muchas propiedades nutricionales. Durante los primeros meses la leche constituye el principal sustento alimenticio del bebé, al menos durante un buen período. Pero aun cuando el niño va creciendo y su pediatra le incorpora otros nutrientes a su dieta, la leche sigue teniendo un papel preponderante.

En el presente artículo pretendemos hablarte sobre la leche, sus propiedades, y 2 de sus derivados más nutritivos y recomendables en la infancia.

La leche de vaca

La leche de vaca contiene proteínas y vitaminas de varios grupos; sin embargo, es más apreciada por la alta cantidad de minerales que posee.

Es rica en calcio: imprescindible en la formación y el fortalecimiento de huesos y dientes. Contiene además mucho sodio, fósforo, potasio y azufre. Algunos expertos plantean que puede considerarse como un alimento casi completo.

Entre los derivados de la leche de vaca ideales para darles a los niños podemos citar:

  • El yogurt
  • El queso

A continuación, te hablaremos sobre ellos.

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El yogurt

El yogurt es un alimento probiótico que incorpora al cuerpo microorganismos vivos que inciden favorablemente en la salud.

Se produce gracias a la acción de ciertas bacterias que se le añaden a la leche de vaca, bacterias que permanecen vivas aún después que se hace el yogurt.

Toda vez que estos microorganismos ingresan al cuerpo contribuyen con el mantenimiento y la renovación de la flora intestinal, y la reducción de las inflamaciones abdominales.

El yogurt resulta ideal contra el estreñimiento, estimula las defensas inmunológicas del cuerpo y fortalece el sistema óseo.

Si quieres brindarle a tu hijo un alimento nutritivo, dale yogurt. Para enriquecerlo con las vitaminas que no posee añádele cereales o prepárale un delicioso desayuno de yogurt con frutas y miel de abejas. Para ello solo debes tener: 1 vaso de yogurt natural, ½ taza de frutas (lavas, pelas y cortas las frutas que tengas en casa en porciones bien pequeñas) y 2 o 3 cucharadas de miel de abejas.

Cuando tengas los ingredientes los sirves juntos, le das una cucharadita a tu pequeño y listo. A degustar esta fácil, rica y saludable receta.

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El queso

El queso es el resultado de la coagulación de la leche toda vez que se le añade cuajo o cualquier otra sustancia que posibilite que esta se “corte”. Se fabrica básicamente gracias al prensado de la masa blanquecina resultante, durante varios días, meses o años, según el tipo de queso.

El queso tiene todas las propiedades de la leche, solo que concentradas, por lo que puede ser un buen sustituto de ella; sobre todo si al niño no le gusta beberla mucho. No obstante, en el caso de los niños hay que velar la cantidad de ingesta de queso diaria porque es un alimento altamente calórico y tiene mucha grasa.

Una característica importante que tiene el queso y lo diferencia de otros derivados de la leche es que puede ser consumido por personas intolerantes a la lactosa, dependiendo del grado de intolerancia. Es decir, si tiene poco grado de intolerancia puede ser que tolere los quesos curados que tienen menor cantidad de lactosa, mientras que los quesos frescos son los que más tienen.

Se sabe que la fermentación de la leche y la alta concentración de grasas en la elaboración de ciertos quesos artesanales disminuyen los niveles de lactosa, es por ello que crean menos reacción que si se bebiera la leche.

Entonces, si a tu hijo le gusta el queso no dudes en darle algunas porciones para que lo coma en las meriendas o como sustituto cuando no quiere comer.

También puedes integrarlo a otros alimentos y servírselo dentro de un cúmulo de platillos, entre ellos, este que te recomendamos a continuación.

El resto de derivados lácteos como el flan, las natillas, yogures líquidos, etc, es mejor evitarlos o consumirlos en ocasiones especiales ya que están llenos de azúcar, lo que contribuirá a que el niño tenga sobrepeso y/o caries.

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