La guitarra: el instrumento capaz de despertar su inteligencia

¿Quieres forjar el mejor futuro para tu hijo ofreciéndole la mejor preparación posible con la ayuda de las mejores herramientas? Pues entonces, cómprale una guitarra, el instrumento capaz de despertar su inteligencia y desarrollar al máximo sus capacidades cognitivas.

Pues según estudios recientes, no solo la práctica musical en general sino también este instrumento en particular conllevan invaluables beneficios para el intelecto de los niños. De este modo, aprender a tocar la guitarra supone una considerable mejora en torno a las habilidades del lenguaje, la memoria y la conducta.

En este artículo, te contamos lo que descubrió la ciencia luego de varias investigaciones en torno a la guitarra y los efectos que este noble instrumento surte en la mentalidad de cada pequeño. Así que ya sabes: puedes ir cambiando esa tableta o consola de juegos por algún hobby más productivo y saludable.

La guitarra desarrolla la inteligencia infantil

Según estudios recientes, la práctica musical propicia la plasticidad estructural y funcional del cerebro, lo cual demuestra que éste puede ser modelado a través de la experiencia. Aquí destacan los instrumentos de cuerda puesto que para lograr velocidad en los dedos, se requiere entrenamiento mental.

Es por ello que los especialistas recomiendan la formación musical dado que aumenta la inteligencia, presentando beneficios en las habilidades de lectura y escritura, por lo que se vuelve imperioso para aquellos niños con dislalia y dislexia.

Los investigadores señalan también que tocar la guitarra favorece la disciplina y ayuda a superar miedos, además de afinar el oído y llevar a su máximo potencial la concentración y atención del infante. Y eso no es todo, esta destreza influye en la seguridad, amplía relaciones sociales y genera compromiso, paciencia y organización.

Sin embargo, los expertos aconsejan que los pequeños se inicien en esta actividad recién desde los cinco años. De hecho, uno de los más destacados estudios se basó en niños de seis años que asistieron a clases de guitarra durante 15 meses, probando los cambios en la anatomía cerebral de los chicos.

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De este modo, los expertos pudieron apreciar un incremento en las áreas empleadas para trabajar con la música. Incluso, aquellas regiones cerebrales afectadas, comenzaron a cambiar al poco tiempo de iniciada la práctica, lo cual se convirtió en un dato muy alentador para la ciencia.

La guitarra: Todo lo que puede ofrecerle a un niño

Fomenta la autoestima y las habilidades sociales, forjando también un estado anímico óptimo. Estas otras ventajas se le atribuyen a la música, especialmente para quienes la practican. Asimismo, otros estudios señalan que ayuda a los nenes a asumir riesgos.

Por otra parte, en el año 2012 se publicó en Letters on Evolutionary Behavioural Science una investigación según la cual tocar la guitarra incrementa el atractivo del músico. Todos los elementos anteriormente detallados, hacen que los expertos propongan la música como terapia neuropsicológica.

Por si todo esto fuera poco, tal como sostuvieron los especialistas, tocar la guitarra hace que el niño se convierta en una persona metódica y capaz de cuidar hasta los mínimos detalles tras el deseo y la intención de conseguir un buen sonido.

Será por este mismo motivo que los especialistas sostienen que estos niños que practican este tipo de actividades musicales, planifican bien las tareas y poseen una gran capacidad de atención, conducta factible de transferir a la actividad académica o educativa en la que se le exige al menor calidad y resultados.

Niña con guitarra

Asimismo, la música es un medio de expresión sumamente útil en materia de formación de grupos y trabajo en equipo. Pues, si el menor forma parte de una orquesta, la práctica lo forma dentro de una dinámica grupal que persigue un único objetivo: una combinación armónica para una buena performance.

El aprendizaje de los instrumentos

Sin dudas, ya sea inscribiendo a tu hijo en guitarra o en cualquier clase de instrumento, estás favoreciendo el compromiso para aprender, asistir a los ensayos semanales y practicar en casa lo aprendido en el instituto o centro cultural.

Para los más pequeños, la melodía y el ruido se funden y confunden, reduciéndose a un mero efecto sonoro carente de toda belleza y carga expresiva, por lo que cualquier instrumento de percusión es ideal. No obstante, el psicólogo Jean Piaget asegura que puede surgir en el niño un objeto de curiosidad.

Aquí llega la etapa del descubrimiento en que el menor, dentro de su interés musical, deseará ir más allá, aprendiendo haciendo uso de un instrumento “de verdad”. Sin embargo, no es bueno que los padres impongan el aprendizaje, sino que el infante elija su instrumento.

Sea lo que escoja, resulta fundamental que su profesor cuente con experiencia previa con niños dado que su aprendizaje difiere al de los adultos en tanto que la enseñanza adecuada aprovecha la imaginación y espontaneidad del menor.

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