Juego en paralelo: todo lo que debes saber

Durante la etapa del juego en paralelo los niños no interactúan entre sí mientras están jugando. ¿Por qué ocurre esto y qué debes saber al respecto? Te lo contamos.
Juego en paralelo: todo lo que debes saber
Elena Sanz Martín

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín el 20 diciembre, 2020.

Última actualización: 20 diciembre, 2020

Jugar es una de las actividades favoritas de los niños y es en la que más tiempo emplean. Pero, además de divertirles, estas experiencias les ayudan a desarrollar numerosas capacidades y habilidades tanto personales como sociales.

Por lo mismo, a los padres puede sorprenderles observar que su hijo prefiere jugar en solitario, sin interactuar con los demás infantes. No obstante, este fenómeno, conocido como juego en paralelo, es completamente normal y forma parte del proceso evolutivo de los más pequeños.

Todos los progenitores desean que su hijo sea capaz de relacionarse y de disfrutar de la compañía de sus iguales. Por ello, es común que les inciten a participar en juegos colectivos, a compartir y a mantener interacciones con otros niños. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que a ciertas edades esto no es lo más natural ni recomendable. Te explicamos por qué.

Niño pequeño aprendiendo del juego en paralelo.

¿Qué es el juego en paralelo?

El juego en paralelo es un tipo de juego en el que el niño no interactúa ni se relaciona con otros chicos. Incluso si están sentados juntos o si están utilizando juguetes similares, cada uno de ellos estará en su propia dinámica.

Es lo que sucede, por ejemplo, cuando varios bebés juegan en la misma alfombra, pero parecen ignorar la presencia del otro. O cuando dos niños se están divirtiendo con un mismo juego, pero no comparten la actividad y juegan cada uno por su lado.

El juego en paralelo suele aparecer entre los dos y los tres años de edad, y es una etapa por la que pasan todos los pequeños. Si nunca habías escuchado hablar de este fenómeno, puede que te sorprenda ver a tu hijo jugar de forma totalmente independiente, incluso si está rodeado de otros bebés. Pero este tipo de juego tiene su razón de ser.

¿Por qué ocurre?

En primer lugar, hemos de recordar que las interacciones sociales son complejas y requieren de numerosas habilidades y funciones cognitivas. Los niños menores de tres años aún no cuentan con la capacidad de llevar a cabo este tipo de intercambios, pues están centrados en forjar su propia identidad individual.

A medida que crezcan, comenzarán a realizar acercamientos sociales, a convivir y compartir con otros, pero aún no es el momento. En estos tempranos años los pequeños aprenden a desenvolverse en el entorno, a explorarlo y descubrir cómo funciona.

Aprenden por ensayo y error y por la socialización y estimulación que les proporcionan sus progenitores, pero no podemos esperar que sean capaces de involucrarse en un juego con más niños.

Lo que debes saber sobre el juego en paralelo

Lo principal que hay que tener en cuenta respecto al juego en paralelo es que se trata de un proceso natural. No es que tu pequeño sea tímido ni que le falte habilidad social. No tiene ningún problema de relación, simplemente está en una etapa evolutiva anterior.

Sin embargo, el hecho de que los bebés no interactúen entre sí cuando juegan no significa que les disguste la presencia de otros niños. En realidad, la compañía les resulta grata y, además, beneficiosa. Aunque no se relacionen directamente, la cercanía les permite aprender unos de otros y empezar a tomar contacto con la dimensión social.

Niño jugando con trenes de madera.

También es importante saber que, durante esta etapa los pequeños no saben compartir sus juguetes ni posesiones y es posible que esto genere conflictos con otros niños. Simplemente, seamos pacientes y enseñémosles a no agredir a los otros y a utilizar los juguetes por turnos.

¿Cómo actuar durante la etapa del juego en paralelo?

Si tu hijo se encuentra ahora en esta fase, puede resultar positivo que le ofrezcas contacto con otros niños pese a que parezca ignorarlos. Realmente, compartir espacio con ellos estará ya sentando unos cimientos de aprendizaje. Sin embargo, no le fuerces a realizar interacciones para las que aún no está preparado. Simplemente, permite que jueguen uno cerca del otro, a su propio ritmo y manera.

Limítate a asegurarte de que no se produzcan conflictos entre ellos y refuerza los pequeños acercamientos que vayan surgiendo. Si comparte sus juguetes o se interesa por el otro niño, felicítale y anímale. Pero no temas, esta etapa terminará y tu pequeño podrá gozar de la compañía y la interacción con otros niños sin problema. Solo requiere tiempo.

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