Inversión del hábito para tratar tics nerviosos en los niños

21 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
¿Tu hijo se muerde las uñas, se arranca el cabello o tartamudea? Afortunadamente, existe un procedimiento que puede ayudar a revertir esta situación: la inversión del hábito.

Morderse las uñas, tirarse del pelo, carraspear continuamente… Son muchos los tics nerviosos que pueden presentar los niños. En un inicio, estos parecen inofensivos, pero con el tiempo pueden incrementarse y comenzar a interferir en la vida cotidiana de los menores. Afortunadamente, contamos con procedimientos de eficacia probada para abordar este tipo de problemáticas, entre los que destaca el entrenamiento en inversión del hábito.

Es común que los padres traten de evitar la aparición del tic nervioso regañando o castigando a su hijo; o, quizá, tratando de recompensarle si deja de realizarlo. Sin embargo, ninguna de las anteriores medidas surtirá efecto, ya que no se trata de un acto voluntario que el pequeño pueda controlar.

Así pues, con el siguiente procedimiento todos los padres se asegurarán de proporcionarle a su hijo las herramientas que necesita para combatirlo.

Niño mordiéndose los dedos antes de poner en práctica la inversión del hábito para tratar tics nerviosos.

¿Qué son los tics nerviosos?

Los tics nerviosos son conductas, simples o complejas que los niños llevan a cabo repetidamente y de forma involuntaria. Estos pueden ser motores, como morderse los dedos o balancearse adelante y atrás, o vocales, como toser constantemente o repetir la última palabra escuchada.

Surgen en respuesta a un estado de ansiedad o nerviosismo experimentado por el niño y desaparecen durante el sueño. Estos tics nerviosos vienen precedidos por una sensación interna de inquietud, malestar e incomodidad que solo se alivia con la repetición de dicha conducta, por lo que resulta verdaderamente complicado resistir el impulso.

Además, con el tiempo, se convierten en un hábito y ya no solo aparecen en momentos de gran ansiedad, sino en muchas otras situaciones de frustración o aburrimiento.

¿En qué consiste la inversión del hábito?

La inversión del hábito es el procedimiento más eficaz para tratar los tics nerviosos en los niños. Incluye una serie de técnicas y ejercicios que ayudan al menor a abandonar ese hábito que interfiere en su vida.

Definición y registro

En primer lugar, es necesario definir, de forma concreta y operativa, en qué consiste el tic nervioso sobre el que se va a trabajar. Igualmente, hay que realizar un registro de la frecuencia con la que aparece y en qué tipo de situaciones lo hace. Para ello, un adulto debe observar al niño y anotar la aparición del tic.

Relajación

Si tenemos en cuenta que el tic nervioso surge ante las sensaciones internas de ansiedad e inquietud del niño, es sencillo comprender por qué las técnicas de relajación son de gran ayuda. Al entrenar al menor en alguna de estas estrategias, le estamos otorgando una herramienta que le permitirá disminuir su nivel general de ansiedad, así como regular su nerviosismo en situaciones puntuales.

Reacción incompatible: la clave de la inversión del hábito

Este es el elemento clave de la intervención. Consiste en seleccionar una conducta que sea incompatible con el propio tic nervioso para realizarla siempre que se sienta el impulso de caer en el tic. Por ejemplo, sostener un bolígrafo en la mano durante unos minutos impedirá caer en la tentación de rascarse el cuero cabelludo.

El niño debe practicar esta reacción incompatible varias veces cada día hasta que le resulte natural. Entonces, ha de ponerla en práctica voluntariamente cuando sienta que va a aparecer el tic para impedir, así, su realización.

Refuerzo positivo

Es importante premiar al niño por el esfuerzo que vaya realizando, incluso antes de alcanzar la eliminación completa del tic nervioso. Así, se van programando metas semanales, como, por ejemplo, reducir a la mitad la frecuencia del tic y, si se cumple, se ha de premiar al menor con halagos y felicitaciones o incluso con algún pequeño premio material que continúe motivando su avance.

Chico adolescente sufriendo un tic nervioso.

¿Por qué funciona la inversión del hábito?

La inversión del hábito es un procedimiento que requiere de práctica y perseverancia. Sin embargo, es sencillo y efectivo. La clave de su éxito radica en dos motivos.

En primer lugar, hace consciente al niño de la presencia del tic nervioso en cada situación; este deja de ser una reacción automática que pasa desapercibida. Por otro lado, le proporciona una conducta incompatible que impide que el tic se siga repitiendo, por lo que su presencia se va reduciendo hasta eliminarse.

En definitiva, su eficacia ha sido probada en niños con hábitos nerviosos de todo tipo obteniendo buenos resultados. La motivación del niño sumada a la colaboración de los padres o profesores será suficiente para reducir o erradicar por completo estos tics que pueden estar generándole malestar al pequeño.