Programas de reforzamiento: ¿qué son y cómo se utilizan?

9 enero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz Martín
En función de si queremos instaurar una conducta o mantenerla, o del tipo comportamiento del que se trate, deberemos usar un programa de reforzamiento diferente.

El conductismo es una corriente psicológica que ofrece diversas técnicas para la modificación de conductas. Muchas de ellas son utilizadas en la educación de los niños, tanto en el ámbito escolar como en el hogar. Una de las más ampliamente conocidas es el refuerzo (premiar la conducta que queremos incrementar). Sin embargo, este puede aplicarse de diferentes maneras en función del objetivo. Por eso, hoy vamos a hablar de los distintos programas de reforzamiento.

Existen muchos estímulos que pueden actuar como reforzadores. Desde elementos tangibles, como una golosina o un juguete, hasta aspectos inmateriales, como un halago o una felicitación. Pero, además, el criterio que se sigue para aplicar el reforzador da lugar a diferentes procedimientos. En función del comportamiento que deseamos incrementar, unos pueden sernos de mayor utilidad que otros.

Programas de reforzamiento

Continuo e intermitente

El programa más conocido es el de reforzamiento continuo: la conducta se premia (se refuerza) siempre que aparece. Por ejemplo, cada vez que el niño hace la cama, se le felicita por su tarea. Este es el tipo de programa más efectivo para instaurar conductas nuevas, pues genera una mayor tasa de respuestas.Niña recibiendo una galleta como parte de uno de los programas de reforzamiento.

Por otro lado, encontramos los programas de reforzamiento intermitente. En este caso, el reforzador no siempre sigue a la conducta; a veces se entrega y a veces no. Es más apropiado para mantener conductas ya instauradas, de forma que estas vayan dependiendo, cada vez en menor medida, del refuerzo.

Por ejemplo, cuando alabamos al niño por lo bien que ha recogido su habitación. Aunque esta ya sea una rutina para él, obtener ese premio social de vez en cuando ayudará a mantener la conducta.

De razón o de intervalo

Dentro de los programas de reforzamiento intermitente encontramos dos modalidades distintas, en función del criterio a seguir. Hablamos de reforzamiento de razón cuando la aparición del premio depende del número de veces que se emite la conducta. Por ejemplo, si reforzamos al niño con una pegatina por lavarse los dientes tras cada comida, deberá realizar la conducta tres veces para obtener el regalo.

Por otra parte, nos referimos a reforzamiento de intervalo cuando el criterio para reforzar es el tiempo transcurrido desde el último refuerzo. Pongamos un ejemplo: el menor está estudiando y el padre pasa por su habitación, de vez en cuando, para felicitarlo y darle ánimos. El refuerzo va apareciendo tras un intervalo de tiempo, pero el niño tiene que estar realizando la conducta cuando esto ocurra para poder obtenerlo.

El problema que aparece con el reforzamiento de intervalo es que se genera una pausa de conducta tras obtener el premio. Como el niño sabe que entre la aparición de un reforzador y del siguiente transcurrirá un tiempo, se permite parar su conducta al recibir el primero. Esta dificultad es menos frecuente cuanto menor es el intervalo.

Fijo o variable

Tanto los programas de razón como los de intervalo pueden ser de tipo fijo o variable. Un programa de razón fija otorga el premio cada X repeticiones de la conducta (por ejemplo, cada tres veces que te cepilles los dientes, obtienes una pegatina). Y, en el de razón variable, el reforzador aparece tras varias repeticiones, pero no se especifica cuántas (a veces cada dos, a veces cada cinco…).Niño lavándose los dientes.

Del mismo modo, sería un programa de intervalo fijo si el premio se obtiene siempre tras el mismo espacio de tiempo. Por ejemplo, si a un niño no le gusta leer, cada 10 minutos de lectura obtiene un punto que luego podrá intercambiar por premios. Por el contrario, si el tiempo del intervalo no está especificado, será variable (el niño está estudiando y pasamos a animarlo de vez en cuando, a veces cada 15 minutos, otras cada 25…).

Utilidad de los programas de reforzamiento

Como vemos, cada tipo de programa tiene unas características y una utilidad diferente. Para instaurar conductas, el refuerzo continuo es más efectivo pero, para lograr un mantenimiento en el tiempo, es preferible el intermitente.

Los programas de razón proporcionan tasas de respuesta más altas que los de intervalo, pero ambos, si son fijos, presentan una pausa tras el refuerzo. Para evitarlo, es preferible emplear intervalos cortos y pocas repeticiones, o utilizar programas variables. En función de la modificación de conducta que desees hacer, puedes analizar cuál es el tipo de programa que más te conviene emplear.

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  • Rodríguez, E. M. (2018b, 23 octubre). ¿Qué es el condicionamiento operante o instrumental. Recuperado 8 enero, 2020, de https://lamenteesmaravillosa.com/que-es-el-condicionamiento-operante-o-instrumental/