Cómo aplicar el refuerzo positivo en la educación de los niños

Celebrar los logros actuales de tu hijo es un refuerzo positivo que puedes usar para educarlo y corregirlo. ¿Cómo aplicar ese refuerzo? Diciéndole, por ejemplo, “gracias por avisarme que necesitas que te cambie el pañal” o “¡qué bien te ataste los zapatos!”, y estimulándolo a que siga alcanzando nuevos logros.

La estrategia de celebrar los logros actuales te ayuda a mejorar el comportamiento de tus hijos y definitivamente es una mejor alternativa que hacer comparaciones. Los padres que desean aplicar el refuerzo positivo en la educaciòn de sus hijos deben evitar a toda costa las comparaciones, debido a que estas, en la mayoría de los casos, suelen ser contraproducentes.

Y aunque es muy usual que los padres comparen a sus hijos, para buscar un marco de referencia sobre sus logros o su comportamiento, no debes olvidar que cada niño se desarrolla a su propio ritmo y tiene su propio temperamento y personalidad. No es bueno hacerlo, sobre todo porque hacer comparaciones tampoco ayuda a cambiar el comportamiento del niño.

Así que trata de obviar las frases, tipo: “Viste que Laurita ya va al baño sola… es hora de que tú también lo hagas”, pues tu hijo se puede sentir presionado para hacer algo para lo que aún no está listo o que no quiere hacer.

El halago como refuerzo positivo

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A medida que tu hijo va creciendo, la estrategia de celebrar sus logros debe ser aplicada cuando estos fueron alcanzados a través de un esfuerzo real, eso quiere decir que si tu hijo es de los que usualmente hace muchos dibujos al día, y hacerlo no representa ningún esfuerzo para él, es mejor que le alabes un logro dentro de las tareas que no le apetece o le cuesta hacer.

El halago o elogio a las virtudes como refuerzo positivo, después de todo, es una de las herramientas más eficaces que tienen los padres. El problema viene cuando el elogio es vago e indiscriminado, cuando se dice “qué bello, o qué buen trabajo” por cada tarea sencilla que hace el niño, pues si se hace muy seguido el elogio pierde el sentido. Además, eso los niños lo detectan enseguida, así como también establecen rápidamente la diferencia entre la alabanza por haber hecho algo rutinario o simple y los elogios por un trabajo real.

Otra herramienta para aplicar el refuerzo positivo en los niños es ser específico en los logros que se exaltan y alabar la acción sin que ello amerite calificar al niño. Así, en lugar de decirle, “qué buen trabajo” es mejor resaltar lo dedicado que fue al hacer la tarea, los colores que eligió para pintar el dibujo o lo tranquilo que estuvo cuando se concentró en hacer sus deberes.

La felicidad es el significado y el propósito de la vida, el fin de la existencia humana.

Aristóteles

La educación necesita tiempo y dedicación

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Para aplicar el refuerzo positivo en tus hijos es necesario evitar decirles a menudo frases como “ahora no puedo”, “estoy muy ocupado”, “no tengo tiempo“, pues corres el riesgo de que sientan que no vale la pena hablar contigo porque siempre estás haciendo otra cosa que parece más importante. Además, si configuras este patrón cuando sus hijos son pequeños, entonces pueden ser menos propensos a decir las cosas a medida que crecen.

Claro que puedes enseñar a tu hijo a esperar, bien puedes decirle “mamá tiene que terminar una cosa, así que necesito esperes unos minutos, mientras termino y luego te presto atención”. Sin embargo, procura no postergar siempre la atención que le brindas a tu hijo y sobre todo cumplir las promesas que le haces.

Erradicar de tu vocabulario las etiquetas negativas –y las etiquetas en general– es una excelente herramienta para educar a tu hijo de manera positiva. Las etiquetas como “eres lento, torpe, terco, flojo”, pueden hacer creer al niño que es realmente es así, pues socavan su autoconfianza y lo encasillan en un tipo de comportamiento que puede ser superado. Recuerda que las peores etiquetas pueden tocar muy hondo. Muchos padres pueden, recordar claramente y con dolor cuando su propio papás los llamaron inútiles en un momento de rabia.

Por eso, si quieres mejorar algún comportamiento de tu hijo, es mejor que te enfoques en el comportamiento en específico –por ejemplo la falta de atención– y ayudarlo a mejorarlo sin necesidad de etiquetarlo y marcar su personalidad con nombres negativos.

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