Humanizar la cesárea: porque los bebés y las mamás lo merecen

Valeria · 10 febrero, 2017

Nadie elige tener un parto por cesárea, de ahí, y siempre que sea posible, que deba humanizarse al máximo todo el protocolo para que no se separe al bebé de su madre, para que exista un contacto visual y se favorezca al instante la lactancia materna, si se dan las condiciones.

Fue la OMS (Organización Mundial de la Salud) quien estableció en 1985 que la tasa de cesáreas no debía superar el 15% del total de nacimientos. Este tipo de procedimiento solo es justificable cuando está en riesgo la vida de la madre o el feto, puesto que no podemos olvidar tampoco que estamos ante un tipo de intervención no exenta de riesgos y dotada a su vez de una serie de realidades que restan los beneficios naturales de un parto normal.

Ahora bien, si hay algo que todos sabemos es que el índice de cesáreas totales realizadas al cabo de un año en muchos países supera este límite recomendado por la OMS. Algo así llega a hacernos pensar si es que la mujer de hoy no está preparada para un parto vaginal. No obstante, no es este el asunto que queremos tratar en “Eres Mamá” en esta ocasión…

Queremos hablarte de la necesidad de humanizar las cesáreas. Puesto que día a día el parto respetado ya se está cuidando en muchos centros hasta el punto de cambiar algunos protocolos para favorecer esa conexión entre la mamá y el bebé, es momento de que también la cesárea tenga estas mismas pautas, estos mismos pilares básicos que hasta ahora, se descuidan.

Te hablamos de ello.

La cesárea respetada: atendamos mejor a las madres y al recién nacido

Las cesáreas salvan vidas, esto debemos dejarlo claro desde un principio. No es el tipo de parto con el que sueña toda mujer embarazada, eso es cierto, y el simple hecho de que nos informen que no hay más remedio que pasar por este procedimiento, eleva aún más el estrés y el miedo de la mujer y de su familia.

Es posible que la palabra “cesárea respetada” te suene algo irónica. Somos conscientes de que es una intervención fuera de lo normal, que es traumática y que implica necesitar mucho más tiempo para recuperarnos que en un parto vaginal, y que no parezca precisamente “respetada”.

Ahora bien, en realidad son muchos los aspectos que deben cuidarse en este tipo de partos para que sean más humanos, para que la conexión con nuestro hijo se atienda como se haría con un parto normal y construir así un vínculo inmediato con el recién nacido.

Estos serían los pilares que edifican las cesáreas respetadas.

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Trato humano

Somos conscientes de que para los médicos, puede ser una cesárea más. Todo está protocolado, todo está pautado y cada detalle se orquesta entre médicos, matronas y enfermeras con una precisión y profesionalidad absoluta.

Sin embargo, más allá de ese cuerpo y de esa vida que desea nacer, hay una mujer asustada. Deben cuidarla, deben animarla y recordar que está ahí. Ella es la protagonista.

Un acompañante en el quirófano

Siempre que sea posible, la mamá debe tener a su lado a un acompañante. Solo así se logrará aplacar en la medida de lo posible ese nivel de estrés, ese miedo y esa ansiedad.

Cabe recordar que ni la madre ni el acompañante verán nada. El vientre y la barriga de la mamá estará cubierta y se establece un adecuado límite visual entre unos y otros.

Es necesario puntualizar también algo esencial. Si cuando el recién nacido llega al mundo la mamá no está consciente o necesita de algún otro tipo de atención médica y no le es posible realizar el contacto precoz “piel con piel“, el acompañante, es decir, el padre, podrá hacerlo. Es algo maravilloso y que conviene tenerlo en cuenta.

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Contacto precoz: ¡No nos separéis!

Somos conscientes de que estos protocolos dependen siempre de un aspecto esencial: el estado de la madre. Si está muy sedada, si la intervención está siendo complicada, serán los médicos quienes den prioridad a lo que es importante: garantizar el bienestar y la supervivencia de la mamá y el bebé.

  • Ahora bien, si la cesárea es normal y todo avanza según lo esperado, es necesario que se promueva ese contacto precoz: contacto visual y contacto piel con piel.
  • No hay mejor modo de aplacar miedos y estrés que dejando que los protagonistas se sientan y se vean por primera vez.

Otro factor fundamental es mantenerlos juntos el mayor rato que sea posible.

Favorecer la lactancia

El recién nacido está preparado para buscar el pezón de su madre e iniciar así la lactancia. Favorezcamos ese momento, propiciemos esa unión lo antes posible, algo tan esencial y mágico trae posteriores beneficios que es necesario alentar ya sea tras un parto vaginal o tras una cesárea.

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Para concluir, a pesar de que todos sabemos que las cesáreas respetadas no se llevan a cabo en todos los centros, no dudes en exigir estos protocolos en el momento en que sepas que tu parto va a ser de este modo.

Son aspectos muy básicos, son dimensiones que siempre pueden llevarse a cabo y que los profesionales de la salud deberían cuidar al máximo para que ese nacimiento sea más humano, más íntimo y cuidado para todos sus protagonistas.