¿Qué hago si mi hijo siempre quiere ganar?

Si tu hijo siempre quiere ganar y cuando no lo hace sufre, puede que sea excesivamente competitivo. Es importante estar atento a las señales y ayudarles a cambiar esa actitud. Aquí te damos algunos consejos. ¡No te lo pierdas!
¿Qué hago si mi hijo siempre quiere ganar?
Mara Amor López

Escrito y verificado por la psicóloga Mara Amor López.

Última actualización: 08 marzo, 2023

¿Tu hijo siempre quiere ganar en todo y si no lo hace se enfada? Antes de los 6 años, los niños no llevan bien el hecho de perder. Así, compiten por cualquier cosa, incluso por tener el mejor juguete. Esta competitividad es normal en estas edades, por lo que no debes preocuparte en exceso si el pequeño quiere ir por delante en todo con sus amigos. Ellos entienden que ganar es algo positivo y por eso quieren ser los mejores en todo.

El problema viene cuando son tan exigentes que se enfadan cuando no son los primeros. Incluso, llegan a sentirse mal con ellos mismos. Cuando esto ocurre y el ganar se convierte en una prioridad que no le deja ser feliz, entonces debemos actuar. Pero, ¿qué podemos hacer los padres al respecto? No te pierdas este artículo en el que te lo contamos todo.

¿Por qué los niños pueden llegar a ser tan competitivos?

Muchas veces, la presión que los adultos infundimos a los niños les afecta negativamente. Al final, esa competitividad acaba por convertirse en un problema.

En la sociedad, se le suele dar mucha importancia a los resultados y a las notas. De esta manera, educamos a nuestros hijos enfocados en lo que es deseado por los demás y no en lo que realmente necesitan. Esta presión social hace que los padres nos encontremos desorientados a la hora de educar y acabamos por compararlos con los demás. Sin embargo, no nos damos cuenta de que cada niño es un mundo, con su propio ritmo de desarrollo y maduración.

¿Tu hijo siempre quiere ganar?

Está claro que a todo el mundo le gusta ganar y ver su trabajo y esfuerzo reconocido y recompensado. Nadie prefiere perder. Sin embargo, hay personas que encajan mejor las derrotas que otras. El ser competitivo, en cierta manera, es positivo, ya que nos ayuda a acercarnos a la excelencia, a mejorar y a alcanzar el éxito. También, con ello, la felicidad.

El problema de esta actitud viene cuando se convierte en una obsesión, lo cual lleva a la infelicidad, el egocentrismo y la soledad. En el caso de los niños, esta actitud puede provocarles baja autoestima, baja tolerancia a la frustración e incluso estrés. Hay que tener en cuenta que no siempre se consigue alcanzar los resultados deseados.

En el caso de un niño menor de 6 años, es normal que sea egocéntrico y piense que todo gira a su alrededor. Sin embargo, este comportamiento evoluciona conforme crece y entiende que no siempre se gana. Si tu hijo tiene 10 años o más y presenta algunos de los siguientes comportamientos excesivamente competitivos, debes estar atenta para ponerle solución:

  • Siempre se fija en los resultados antes que en divertirse con la actividad.
  • Si no gana, se enfada.
  • Cuando cree que en una actividad puede perder, prefiere no participar.
  • Si fracasa, le echa la culpa a los demás.
  • Es excesivamente perfeccionista y no acepta sus propios errores.
  • Ser el primero en todo y ganar se ha convertido en su obsesión.
Si tu hijo siempre quiere ganar en todo y cuando no lo hace sufre, debes ayudarle cuanto antes. Cuando el resultado se convierte en una obsesión, aparece la infelicidad.

Conoce qué puedes hacer si tu hijo siempre quiere ganar

Que un niño sea competitivo de una forma sana es positivo, ya que esto le permite avanzar, mejorar y alcanzar éxitos. El problema radica cuando hay un exceso de competitividad y se obsesiona por querer ser el mejor, lo cual le provoca infelicidad. Para evitar estos comportamientos y actitudes podemos hacer lo siguiente:

  • Enseñarle y recordarle que lo verdaderamente importante es participar, aprender y divertirse. No siempre se puede ganar.
  • No se debe exigir en exceso a los niños. Es importante hacer hincapié en la importancia de su esfuerzo para lograr lo que desea, pero, si no lo consigue, podrá volver a intentarlo en otra ocasión.
  • Nunca hacer comparaciones con sus hermanos o amigos.
  • Enseñarle que nadie es perfecto y que cometer fallos nos ayuda a aprender y avanzar.
  • Cuando juguemos con el niño, no debemos dejar que gane siempre. Desde pequeño debemos acostumbrarlo a ganar y perder.
  • Si pierde, no debemos consentirle que se ponga muy enfadado. Tiene que aprender a ganar y perder. En caso de tener esa actitud se lo debe calmar de una manera adecuada y sin gritos.
  • Valorar y premiar su esfuerzo aunque no haya ganado. Tenemos que motivarle en lugar de presionarle.
  • Educar a los niños en valores como la tolerancia, el respeto, el esfuerzo, la empatía y la cooperación es muy importante.
  • Recordarle que no es necesario ganar o ser el primero en todo para pasarlo bien y disfrutar.
  • Ayudarle a establecer sus metas de forma realista y a ser más flexible con él mismo.

Debemos estar atentos a las señales

Si tu hijo siempre quiere ganar, es importante que tengas en cuenta su edad. Los niños menores de 6 años son egocéntricos y no quieren perder nunca. El problema surge cuando son mayores y el ganar se ha convertido en una obsesión que les produce infelicidad si no lo consiguen.

Es importante que estés atenta a las señales que pueden indicarte que tu hijo es excesivamente competitivo. En caso de que lo sea, ten en cuenta algunos de estos consejos que puedes llevar a cabo para cambiar esa actitud lo antes posible.

«Perder es tan importante como el saber ganar…También hay partes bonitas cuando uno pierde».

– Ángel Nieto –

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