Cómo hablar con tu hija pequeña

Valeria 22 febrero, 2017

No caigamos en el estereotipo, no eduquemos a las niñas en el valor de la apariencia física, en el color rosa o en la clásica docilidad femenina. Eduquemos en igualdad, hablemos con nuestra hija pequeña de heroínas que luchan, que se valen por sí mismas y que eligen sus propios caminos con voz propia y con una buena autoestima.

Los tiempos cambian y sin embargo, los esquemas de género siguen instalados en muchos de nuestros actos cotidianos. No nos damos cuenta, pero nuestro lenguaje e incluso el modo en que interaccionamos con los niños siguen estableciendo esa sexualización que poco a poco, deja marca en la mente de nuestros hijos.

Cuando algún amigo o familiar, por ejemplo, se acerca a nuestra hija pequeña es común exaltar lo bonita que está, lo bien que le queda ese vestido o el peinado tan precioso que lleva. Ese tipo de refuerzos harán que su mente entienda de forma temprana que el aspecto físico tiene poder, que le aporta estímulos positivos que hacen de ella el centro de atención.

Queda claro que no hay nada malo en halagar a una niña, como tampoco lo es halagar a un niño. Sin embargo, es necesario tomar conciencia sobre qué queremos fomentar en ellos. Si focalizamos nuestro estilo comunicativo en la apariencia física abusando de términos como “bonita”, “guapa”, “qué bien te queda”... etc, estaremos fomentando un estilo de personalidad donde las raíces de la autoestima se alimentarán solo de la propia apariencia.

No es lo adecuado. Te proponemos reflexionar sobre el tema con nosotros.

Los tiempos cambian, las películas Disney cambian: tu hija pequeña también

vaiana

Las heroínas de la factoría Disney han cambiado: ya no necesitan ser salvadas, emprenden sus propias aventuras, toman sus decisiones y ya no son chicas de apariencia delicada y mirada solícita. Un ejemplo de ello lo hemos visto sin duda en “Vaiana”, una adolescente apasionada e intrépida que lidera su tribu en una isla del Pacífico.

La clásica factoría de animación ya es muy consciente de que los esquemas de género han cambiado, y que ahora, determinados perfiles, palabras y personajes quedan caducos ante una sociedad que avanza. Es más, las historias de chicas valientes atraen, gustan y sobre todo inspiran. Todos lo hemos visto con el fenómeno “Frozen”.

Asimismo, llevamos ya unos años donde asoman términos que también van gestando cambios y obligando a derribar muchos esquemas patriarcales que nos han acompañado durante tanto tiempo. A día de hoy el “empoderamiento de la mujer” se extiende ya por múltiples países intentando traer cambios, pero cuidado, “empoderamiento” no significa ni mucho menos que el género femenino se sitúe en un eslabón superior. Significa igualdad de condiciones, significa dar poder a quien hasta no hace mucho, no tenía ni voz ni voto. Como ocurre actualmente en muchas culturas.

padre e-hija

Todo ello nos pone en contexto para entender que a la hora de educar a nuestras hijas, es esencial que cuidemos el lenguaje. La comunicación es un modo de dar forma al mundo. Así pues, cuida de que el mundo que le enseñas  tu hija pequeña sea igualitario y lleno de oportunidades para ella.

Háblale de sueños, poderes y capacidades

Todos sabemos que es esencial educar en igualdad, que no debemos hacer diferencias entre nuestros hijos e hijas. Por ello, es esencial que en lugar de reforzar en exceso el valor de la apariencia física centres la comunicación con tu hija en muchos más aspectos.

  • Alimenta su mente con libros, acércala de forma temprana a los cuentos de aventuras, de historias que incentiven su imaginación.
  • Potencia su curiosidad, enséñale que ser curioso es como tener un poder, porque quien se interesa por las cosas investiga, tiene una mente crítica, creativa e incisiva para ver siempre que hay más allá.

Enséña a tu hija pequeña a tener voz, a elegir por sí misma, a ser fuerte

Ser fuerte, inteligente, ocurrente, fantasiosa, cabezota, divertida y obstinada siempre será mucho mejor que ser hermosa. Porque un carácter fuerte y auténtico atrae mucho más que la simple apariencia.

Enséñale todo esto desde bien temprano a tu hija pequeña, permite que juegue con niños, que haga cosas de chicos y disfrute haciendo cosas de niñas. Deja que se ensucie, que juegue a fútbol si lo desea, permite que se disfrace de princesa o que se ponga tus zapatos.

Déjala que explore a su antojo, sin miedos ni restricciones, guíala para que elija aquello que le haga más feliz.

madre con hija pequeña

Sé tú su mejor ejemplo

De nada nos servirá hablar con nuestra hija pequeña sobre igualdad, sobre sueños, el valor de los libros o de la necesidad de tener voz propia si nosotros no cumplimos con el ejemplo.

Es necesario que cuidemos nuestras palabras e incluso el modo en que interaccionamos con los demás delante de nuestros hijos. Ellos siempre están ahí, escuchando, y si mamá se obsesiona con perder peso o papá se burla de una vecina porque su apariencia no es muy femenina, estaremos haciendo las cosas mal.

Recuerda, sé el mejor ejemplo para tu hija pequeña, deja que crezca con una autoestima fuerte y que se convierta en aquello con lo que sueña, aquello que ella misma elija algún día.

 

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