La voz materna, fuente de apoyo emocional

Valeria · 11 julio, 2016

La voz materna es el vínculo más poderoso con el que nuestro bebé va abrirse al mundo para sentirse querido y seguro. Con cada palabra creamos nuevos circuitos neuronales, así que no dudes en hablarles, en “acariciar” su mente con frases llenas de afecto.

Resulta curioso, porque aunque en cierto modo los científicos ya intuían que el papel de la madre era clave para el desarrollo del lenguaje de un niño (más que nada porque la interacción “mamá-bebé” es, por lo general, más íntima que con el padre), lo que no se conocía era la gran cantidad de estructuras neuronales que la voz materna suele estimular.

Este estudio se llevó a cabo en la Universidad de Stanford, Estados Unidos, y se ha publicado hace muy poco en diversas revistas especializadas. Según este trabajo la voz de las madres es uno de los estímulos más poderosos para favorecer el desarrollo cerebral de un niño. 

Te lo explicamos en el siguiente artículo.

La voz materna y el desarrollo social de los niños

A la hora de criar a un niño cada estímulo cuenta y tiene una importancia que en ocasiones, ni imaginamos. Queda claro que la voz del papá también es fundamental, al igual que la de cualquier otra persona que pase las suficientes horas con un bebé como para ser “ese estímulo” cotidiano del cual aprender y comprender el mundo.

Vinod Menon es el psiquiatra y neurólogo que ha dirigido este estudio, y según su experiencia y los resultados vistos en este trabajo, el impacto emocional que la voz de la madre tiene en el cerebro de un niño es superior a la de cualquier otra persona. Es un vínculo casi instintivo gestado desde el embarazo.

Veámoslo con detalle.

bebé disfrutando de la voz materna

La vida en el útero, todo un mundo de sonidos a descubrir

El útero materno no es un lugar silencioso. De hecho, se sabe que la capacidad de este medio para transmitir sonidos es mucho más intensa que el aire.

  • Los fetos escuchan cada sonido que acontece a su alrededor, y hay una voz que lo acompaña cada día y en cada instante: la voz materna.
  • La formación de los pabellones auditivos comienza ya en las primeras semanas. Poco a poco irán madurando hasta situarse a ambos lados del rostro, pero se sabe que ya son receptivos a ciertos sonidos.
  • Te sorprenderá saber que el útero materno es capaz de recibir sonidos a una intensidad de entre 50 y 60 decibelios. Es como estar frente a frente con una persona manteniendo una conversación normal.
  • Lo curioso es que el tipo de sonido que se escucha mejor en el útero es aquel que tenga una frecuencia más alta. Así pues, cualquier voz femenina va a ser más estimulante para el feto.
mujer con luna y estrella

La voz de mamá nos ayuda a crecer

Tras nueve meses en el interior de mamá, cuando el bebé llega al mundo reconoce perfectamente la voz de su madre: no es ninguna desconocida para él.

Pocas cosas son tan adecuadas para reducir el estrés, el llanto o el miedo de un bebé que la voz de una madre reconfortándolo en un tono sosegado y cargado de afectividad. Es entonces cuando se libera esa hormona tan poderosa, la oxitocina, pieza clave para fortalecer el vínculo materno-filial y aplacar el cortisol en sangre.

  • Según el trabajo llevado a cabo en la Universidad de Stanford, la voz materna es capaz de activar múltiples circuitos neuronales a la vez, y esto es así porque existe precisamente esa unión emocional tan intensa creada entre ambos.
  • Todo ello hará que el bebé empiece a controlar mejor sus  emociones, a entender cómo funciona el proceso de recompensa, a reconocer rostros y a desarrollar poco a poco, sus competencias sociales y lingüísticas.
madre-e-hija

Si establecemos con nuestros niños una comunicación regular, respetuosa y estimulante ya desde el útero, todo ello hará que sean más competentes en el desarrollo del lenguaje.

Ahora bien, no solo sus competencias lingüísticas se verán beneficiadas. Algo tan esencial como hablar sin gritar, manteniendo siempre un mismo tono de voz, siendo receptivos a la vez que respetuosos, hará que ese niño sea mucho más hábil a la hora de empatizar, de desahogar sus emociones y de integrarse en el mundo.

No podemos olvidar tampoco que es precisamente el lenguaje lo que nos hace humanos. Por ello, es vital que entendamos que antes de que un niño empiece a hablar, comprende muchas más cosas de las que pensamos. Sus miradas y sus oídos y ante todo su cerebro, son tremendamente receptivos a todo lo que les envuelve.

La voz materna es esa caricia que alivia sus miedos por la noche, que le trae sonrisas por la mañana y que fortalece día a día su autoestima con ese tono cercano, afectuoso y respetuoso. Hagamos uso de él, háblale cada día a tu bebé.