¿Cómo criar hijos emocionalmente sanos?

Agetna 11 mayo, 2016

Criar hijos emocionalmente sanos y felices es el sueño de cualquier madre. Y aunque existen muchas maneras de lograrlo, nosotras te traemos una que consideramos importante:

Dale a tu hijo la oportunidad de que aprenda a controlar sus emociones, a razonar y aprender por sí solo.


Te explicamos nuestra tesis.

Si sueles darle órdenes y reprenderlo cuando incumple tus deseos, seguramente se comportará como verdadero corderito que en presencia y, ante la voz del amo, baja la cabeza y va por el camino que se le indica sin preguntar por qué.

Pero, si tu método es más inteligente (aplaudimos que así sea) y prefieres que tu hijo entienda, razone lo que le dices y entonces se comporte como el niño que esperas, es probable que ahora mismo te encuentres moldeando a un ser fuerte y feliz.

Mamá, para criar hijos emocionalmente sanos hay que hacerles ver las consecuencias de sus actos; lo que pasa cuando no hacen caso a sus padres.

Hay que darles la libertad para que a través de la asimilación, la observación, y la experimentación del mundo saquen sus propias experiencias y aprendan a controlar sus emociones.

“Nadie escarmienta por cabeza ajena”, recuerda este proverbio.

Ahora bien, está claro que no en todos los casos al niño se le puede dar la autonomía para hacer por su propia cuenta, porque no pocas veces, los menores siempre andan “buscando” el peligro.

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No obstante, siempre y cuando las experiencias no pongan en riesgo su integridad física, psíquica y emocional, los padres debemos darles independencia a nuestros hijos.

Un ejemplo de vida

El otro día, una de las lectoras de nuestra revista que tiene una niña de 2 años, compartió su experiencia con nosotros.

Las madres con niños de esa edad, o que ya hayan pasado por esa etapa, sabrán que con 2 años se hace bastante difícil que un menor razone y haga lo que se le dice.

Sin embargo, la lectora a la que hacemos referencia pudo lograrlo. 

Su historia comienza como mismo lo hacen otras de este tipo:

“Quiero algo, y si no lo consigo, lloro para que me lo den.”

Los bebés, inmediatamente después de nacer, aprenden que cuando lloran sus padres vienen a cargarlos, alimentarlos, cambiarles el pañal y saciarle sus muchas necesidades.

Sin embrago, a medida que crecen, van comprendiendo que también el llanto les sirve para cumplir sus deseos hasta el punto de convertir en sus vasallos a los adultos de la familia.

La mamá de Anly se dio cuenta de que su hija no conocía el No, por eso decidió que era tiempo de dejar de ser víctima de sus caprichos, y enseñarle lo que significaba.

Pero la niña, como los restantes menores de su edad, era bastante astuta y tenía escondida una nueva carta bajo la manga.

Apenas su mamá le negaba el capricho rompía a llorar y a toser de manera insistente.

“La tos era tal que parecía que iba a ahogarse o a sufrir un desmayo en cualquier momento.”

Así nos comentaba su progenitora.

La mamá la besaba, la abrazaba, la consolaba con las palabras más dulces, le explicaba por qué no podía acceder a lo que quería y por qué era necesario que no tosiera tanto…, pero Anly seguía sin querer entender y la tos cada vez era más intensa.

Ante el miedo de que le sucediera algo su mamá, al final, complacía a su pequeña y apenas esto sucedía el llanto y la tos cesaban de inmediato.

Un buen día la mamá de Anly decidió contenerse y darle a su hija la oportunidad de aprender por sí sola y experimentar lo mal que iba a sentirse si continuaba tosiendo.

Ese día, la pequeña tosió y tosió hasta ponerse muy colorada y el exceso la condujo a arquearse varias veces como queriendo vomitar.

Anly odia vomitar y apenas se dio cuenta de que si continuaba tosiendo de esa manera iba a pasar por esa experiencia que tan poco le gusta, por sí sola, y como por arte de magia, fue dejando de toser y calmando su llanto.

Claro que recibió otros incentivos para ponerle fin a la situación.

Su mamá le indicó varias veces que iba a vomitar si continuaba de esa manera y le recordó lo mal que se había sentido otras veces.

También le dio una muñeca que le gustaba mucho, le puso sus dibujos animados preferidos…, pero no le concedió el capricho que había originado la pataleta.

Este suceso ocurrió de manera similar un par de veces más hasta que la niña aprendió la lección y ya nunca más tosió insistentemente para que los demás accedieran a sus deseos.

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Como criar hijos emocionalmente sanos

Mamá, la historia de Anly quizás no sea la misma de tu hijo, pero enfatizamos en que debes encontrar la forma para que él aprenda a interpretar las situaciones que vive y pueda dominar tantos sus sentimientos como su manera de comportarse.

Esto no será de la noche a la mañana, lleva tiempo y constancia, pero puede lograrse.

Es importante, desde pequeñito, que comience a sacar conclusiones de qué es y qué no es correcto; que controle sus impulsos y emociones.

Pero eso no lo lograrás imponiendo tu criterio. Él mismo debe convencerse.

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