Enseña a tu hijo a expresar con palabras cómo se siente

Carmen 19 febrero, 2017

Nuestros hijos muchas veces se sienten inseguros y no saben expresar sus sentimientos y emociones con palabras. Los niños que saben expresarlo han desarrollado más inteligencia emocional.

Durante muchos años hemos educado a los niños para que repriman sus sentimientos. No llores, no te quejes, no digas que no te gusta… Pero los padres deben saber que los niños tienen que entender sus emociones para luego poder actuar en su vida futura.

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Regular las emociones

Los niños que aprenden a expresar sus sentimientos con palabras se sienten mejor con ellos mismos y son más felices. Son niños que aprenden a controlarse y a regular sus emociones ante cualquier conflicto o problema. Una cualidad que les ayudará a resolver sus problemas diarios en casa, en el colegio o en el parque.

Durante años hemos creído que había que reprimir emociones como la envidia, los celos o la ira. Pero los niños tienen que saber qué les pasa e identificar la emoción para poder controlarla. Solo si saben lo que les pasa podrán regular sus emociones.

Expresar las emociones

Siempre tenemos que intentar que los niños verbalicen sus emociones. Tienen que saber la razón por la que están enfadados, tristes o tienen miedo. La consecuencia de no expresar estos sentimientos es que los niños podrían desarrollar episodios de estrés o ansiedad.  Los padres tenemos que preguntarles y ayudarles a que sean capaces de contarlo. Una vez conocido el problema ya podemos buscar juntos una solución.

También si los niños reprimen sus emociones pueden tener a la larga un problema de autoestima. Estos niños se sentirán frustrados porque no sabrán cómo tienen que actuar en esa situación conflictiva y en las futuras que se presenten.

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Consejos para ayudarles

Desde que son muy pequeños tenemos que intentar ayudar a nuestros hijos a que expresen con palabras con emociones. Al principio resultará complicado y muchas veces solo obtendremos silencio. Pero si lo intentado todos los días seguro que lograremos que los niños vayan teniendo cada vez más confianza en nosotros.

Los padres tenemos que hablar a nuestros hijos de nuestros propios sentimientos. Los niños aprenden por imitación y si ven como los padres cuentan la razón por la que están enfadados o tristes aprenderán a explicar lo que siente. Los padres tienen que expresar estos sentimientos con calma sin ira o violencia. Solo hay que explicar lo que nos ha pasado y analizar cuál es la causa. Los niños también pueden utilizar gestos o movimientos corporales para expresar lo que están sintiendo.

No importa que el germen del problema haya sido un fallo de los niños como por ejemplo que la profesora le haya castigado porque ha hablado en clase. Lo esencial es que el niño sepa explicar con calma y con sus propias palabras lo que ha pasado.

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Escucharles siempre

La regla de oro es escuchar siempre a nuestros hijos e intentar ayudarles pase lo que pase. Así estamos desarrollando la empatía en los niños. Tienen que aprender a ponerse en el lugar de los compañeros, los amigos e incluso los padres y profesores.

Una buena idea es contarles una historia de cuando éramos pequeños que sea parecida. Si los niños descubren que a nosotros también nos pasó le darán menos importancia y podrán hablar de los sienten. También otro recurso para los padres puede ser contarles un cuento que refleje las emociones que está sintiendo. El niño comprenderá con la historia de nuestra niñez o con el cuento lo que le ha pasado y cómo puede enfrentarse al problema.

Tenemos que ayudarles también a encontrar un comportamiento alternativo para situaciones futuras similares. Por ejemplo la profesora le ha castigado sin recreo  por haber hablado en clase y nuestro hijo siente que es una injusticia. El niño tendrá que asumir que la profesora ha aplicado el castigo que considera conveniente y se lo volverá a poner si hace lo mismo. La próxima vez tiene que comprender la situación y no estar enfadado toda la tarde. Si tu hijo manifiesta un comportamiento no adecuado intenta reflexionar con él y no lo soluciones con castigos o gritos. Hay que hablar con él y lograr que comprenda lo que ha hecho mal.

Compartir los problemas con los niños en su día a día refuerza el vínculo entre padres e hijos. Si nuestro hijo es capaz de hablar con nosotros de sus emociones, habremos logrado crear un clima de confianza muy beneficioso para toda la familia.

 

 

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