Cómo hacer frente a una rabieta en un restaurante

María José · 9 octubre, 2016

Es posible que antes de tener hijos, cuando ibas a un restaurante los veías de forma muy diferente a cómo los veas ahora, que tú también eres madre. Quizá pensaste frases del estilo: ‘Pobre madre, espero que eso nunca me pase a mí’. Pero pasa, siempre pasa. Nadie es capaz de escapar del estrés, la frustración y la humillación de la rabieta de un niño en un lugar público. 

Las razones por las que tus hijos pueden tener una rabieta pueden ser muy diferentes: porque están cansados, porque quieren irse, porque no quieren pimientos, porque la comida no le parece apetitosa, porque eres ‘cruel’ por darle opciones de comida que no le interesa, etc.

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Si tu hijo explota en una rabieta en mitad de un restaurante es posible que te congeles de pánico… porque sentirás las miradas de desaprobación de las persoans de tu alrededor. Pero no debes alarmarte y lo que piensen los demás te debe dar igual. Una rabieta de tu hijo es cosa tuya, no de los demás.

Todos los padres del mundo necesitan tener algunas estrategias bajo la manga para poder manejar una rabieta en público, sobre todo si estás en un restaurante y todo el mundo te está mirando. No te pierdas los siguientes trucos para conseguir controlar una rabieta en un restaurante.

Muestra lo que sientes con calma

Mostrar lo que sientes con calma es eficaz. Aunque tu pequeño parezca un pequeño mosntruito en ese momento, puedes razonar con él. Primero deberás calmarte tú y después calmarle a él.

Tendrás que mostrar un poco de compasión ya que tu hijo solo quiere sentir que le entiendes y que le estás escuchando, necesita saber que respetas sus sentimientos -esto será así siempre, sin importar la edad que tenga-. Hazle saber que entiendes por qué está tan enfadado y buscar alternativas para que todos salgáis ganando en la situación estresante. 

Ten cosas entretenidas a mano

Cualquier padre o madre con experiencia sabrá que si se va a un restaurante se deberá llevar una bolsa con cosas agradables para los niños como juguetes, libros o juegos para poder utilizar en mitad de una crisis. Puedes mantener a mano algún elemento sorpresa como un libro de pegatinas que tus hijos no hayan visto nunca antes.

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Entonces cuando veas que se pone nervioso/a y antes de que estalle en rabieta, puedes aconsejarle que si quiere ver el nuevo libro de pegatinas para calmarse, y una vez que esté tranquilo volveréis a hablar de lo que le causa el malestar. 

¿Un helado?

No hay que sobornar a los hijos de manera habitual, pero no podemos negar que en momentos desesperados las medidas desesperadas están más que justificadas. Esto podría ser por ejemplo, que si estáis comiendo fuera y quieres que tu hijo se porte bien, puedes comentarle que si lo hace recibirá una consecuencia positiva: un helado. 

Respirar un poco de aire fresco

A veces, es posible que el niño o la niña se haya descontrolado tan rápido que apenas te haya dado tiempo a reaccionar, ni tan siquiera a pensar en alguna estrategia para controlar la situación. En estos momentos es mejor que cambies de escenario y que cojas a tu hijo y te vayas fuera del restaurante, a respirar aire fresco y ayudarle a que se calme.

Todo el mundo necesita un buen llanto a veces, y nuestros hijos no son una excepción. Pero este llanto no tiene que ser en medio del restaurante arruinando la comida a los demás, así que abraza a tu hijo y llévalo a otro lugar o ponlo en tu regazo.

¿Cuáles son tus estrategias?