6 estrategias para enseñar a los niños a controlar los impulsos

Eva Maria Rodriguez · 16 agosto, 2016

Muchos problemas de comportamiento de los niños se deben a una falta de control de los impulsos. La capacidad para controlar los impulsos requiere del aprendizaje de una serie de habilidades que se deben entrenar para aprender a manejar esa impulsividad. 

Los niños que tienen dificultades para controlar los impulsos tienen problemas para detenerse a pensar antes de actuar. Además, los niños pequeños suelen actuar en base a sus emociones, sin pensar en las consecuencias. Enseñar a los niños estrategias para controlar sus impulsos es una tarea importante que hay que hacer desde los dos años.

La mayoría de los niños aprenden habilidades para controlar sus impulsos entre los 2 y 5 años, pero a veces los niños mayores continúan teniendo problemas de impulsividad. Con un poco de práctica y dedicación, tu hijo puede aprender a mantener bajo control sus emociones y a pensar en sus acciones antes de llevarlas a cabo. A continuación vemos algunas.

Habla con tus hijos sobre sus sentimientos

Cuando los niños comprenden  la diferencia entre los sentimientos y comportamientos es más fácil que empiecen a entender la forma de controlar sus impulsos. Un niño que entiende que es normal sentirse enojado pero que no está bien golpear puede ver que tiene opciones a la hora de hacer frente a sus sentimientos sin reaccionar impulsivamente.

La comprensión de las emociones también es clave para ayudar a tu hijo a ser mentalmente fuerte, lo cual es clave para que se convierta en un adulto responsable. Una de las claves para que un niño sea mentalmente fuerte es que tenga conciencia de sus emociones. No se trata de suprimir sus sentimientos, sino de enseñarles a elegir formas saludables para lidiar con ellos.

ayuda a tu hijo a controlar los impulsos

Entrénalo en habilidades de escucha

A veces los niños se comportan de manera impulsiva porque no escuchan. De hecho, es habitual que los niños que tienen problemas por controlar sus impulsos se levanten o se vayan antes de que el adulto haya terminado de hablar o que estén moviéndose mientras le hablan.

Si quieres que hijo aprenda a controlar su impulsividad debes enseñarle y entrenarlo en  habilidades de escucha. Esto no se hace a base de gritos o de repetir mil veces lo mismo. Para empezar, debes conseguir que el niño se ponga en situación de escucha y no hablar antes de que te preste atención. Y si deja de prestar atención, deja de hablar y recupérala.

Enséñale habilidades de resolución de problemas

Enseñar a hijo a solucionar y gestionar sus problemas le dará seguridad, lo que le ayudará a controlar mejor sus impulsos. Muchos niños pierden el control por pura frustración al no saber cómo afrontar una dificultad o un conflicto.

Cuando los niños carecen de habilidades para resolver problemas buscan la manera de evitar enfrentarse a ellos. Dejarse llevar por esa frustración es una manera de hacerlo. Es más, es probable que, al no saber abordarlos, ni siquiera reconozcan que tienen un problema, y reaccionan de manera impulsiva, sin pensar en sus opciones.

Enséñale habilidades para controlar la ira

La baja tolerancia a la frustración conduce a una gran cantidad de problemas de conducta. Por eso debes enseñar a tu hijo a manejar su ira para que pueda calmarse cuando está molesto. Estrategias como el tiempo de espera puede ayudar y enseñar a tu hijo a calmarse a sí mismo. Para que esta estrategia funcione no debe ser empelada como un castigo. Así, el niño podrá recurrir al tiempo de espera por sí mismo, como opción para controlar la ira en un momento determinado.

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Deja clara las reglas del hogar

Desarrollar reglas claras para que tu hijo sepa lo que se espera de él le dará opciones a la hora de controlar sus impulsos. Un niño que sabe qué tiene que hacer es más fácil que no se deje llevar por los impulsos, especialmente si tiene claras las consecuencias de incumplir las reglas.

En este sentido, es importante ser consecuentes y hacer cumplir de forma especialmente estricta las reglas relacionadas con la rutina. La rutina limita el caos, lo cual puede conducir a la reducción de la impulsividad. Un niño constante se mantiene más centrado.

Ofrece un modelo de comportamiento adecuado

Tu hijo va a aprender mucho sobre controlar los impulsos de ver a los adultos, especialmente a sus padres. Si los padres tienen problemas controlar la ira y para manejar sus impulsos, si gritan ante los problemas o arremeten violentamente contra las cosas cuando están frustrados están ofreciendo un modelo muy negativo del control de la impulsividad.

Una buena forma de dar ejemplo es  utilizar el diálogo interno al hablar en voz alta para ti mismo cuando tengas que enfrentarte a un problema. Esto puede ayudar a tu hijo a desarrollar su propio diálogo interno, el cual le ayudará a manejar sus impulsos. Hacer de la superación una prioridad en tu propia vida es la mejor manera de enseñarle a tu hijo a controlar los impulsos.