Cómo enseñar a un niño a sobrellevar las emociones incómodas

Eva Maria Rodriguez 20 febrero, 2016

Los niños mentalmente fuertes entienden que pueden controlar sus emociones y no permiten que ellas los controlen a ellos. Pero por lo general esta no es una capacidad innata de los niños, especialmente cuando no lo observan en su entorno. Los niños tienes que aprender a regular sus sentimientos y que pueden manejar su comportamiento y mantener los pensamientos negativos a raya.

¿Conocen los niños las emociones?

Un niño que no sabe cómo manejar su ira puede exhibir un comportamiento agresivo y frecuentes ataques de ira. Del mismo modo, un niño que no sabe qué hacer cuando está triste puede pasar horas llorando o lamentándose de sí mimos.

Por otra parte, cuando los niños no entienden sus emociones también pueden evitar todo aquello con lo que se sienten incómodos. Esto puede hacer que se muestren tímidos, retraídos o que eviten participar en nuevas situaciones o actividades porque no tienen suficiente confianza en su capacidad para tolerar el malestar asociado con esas circunstancias.

Enseñar a los niños a regular sus emociones puede reducir sus problemas de conducta. Un niño que comprende sus emociones también estará mejor preparado para hacer frente a situaciones incómodas y actuará de manera más adecuada.

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La importancia de enseñar la responsabilidad personal

Los niños deben poder experimentar todo tipo de emociones para poder aprender a manejarlas adecuadamente y a poder tomar cierto control sobre sus sentimientos. De este modo, por ejemplo, un niño que tenga un mal día en la escuela podrá saber elegir actividades para después de las clases que aumenten su estado de ánimo.

Es importante enseñar a los hijos sobre sus sentimientos y ayudar a entender que las emociones intensas no deben servir de excusa para justificar el mal comportamiento. Por ejemplo, hay que enseñarle que sentirse enojado no le da derecho a pegar a otros, especialmente si nada tienen que ver con el problema que ha desencadenado su ira.

De ahí la importancia de enseñar a los hijos a ser responsables de su propio comportamiento y que no es aceptable culpar a otros por sus sentimientos.
Es igualmente importante recordar a los niños que también son responsablesde las emociones de otras personas. Por eso es importante recordarles que deben considerar que las decisiones que tomen deben ser buenas para ellos y también para quienes les rodean.

Pero no pueden olvidarse de sí mismo. Los niños necesitan reforzarse durante toda su vida para que puedan resistir la presión de grupo y tomar decisiones saludables para sí mismos. Inculcar buenos valores y un carácter fuerte le dará al niño confianza en su capacidad para tomar buenas decisiones, a pesar de la desaprobación de los demás.

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Tolerar las emociones incómodas

Las emociones incómodas tienen un propósito. Por ejemplo si estás al borde de un acantilado la ansiedad es una respuesta emocional normal cuya función es alertarnos sobre el peligro. Pero a veces experimentamos miedo y ansiedad de forma innecesaria.

Enseñar a los niños cuándo y por qué están nerviosos o ansioso es una buena práctica que le permitirá saber qué siente y por qué. De este modo podrá determinar la razón y ponerle remedio, así como enfrentarse a la situación y sentirse capaz de buscar una solución.

De hecho, a veces los niños evitan (o se les evitan) tanto las emociones incómodas que empiezan a perder la confianza en sí mismos. Al evitar enfrentarse a las situaciones complicadas terminan pensando que nunca podrán con ellas, porque el miedo les paraliza. Como resultado, se pierden de una gran cantidad de oportunidades en la vida.

Lidiar con los cambios del estado de ánimo

Los estados de ánimo de los niños suelen depender en gran medida de las circunstancias externas. Un niño puede ser feliz mientras ella está jugando y momentos después estar triste, cuando llega el momento de irse. Pero su estado de ánimo puede pasar rápidamente a la excitación cuando se entera de que va a hacer algo que le gusta justo después.

Pero hay que enseñar a los niños que su estado de ánimo no tiene que depender por completo de las circunstancias externas. En su lugar, debe aprender a tener cierto control sobre cómo se siente, independientemente de la situación. En caso contrario solo buscará situaciones que le den satisfacción instantánea, evitando o mostrando mala actitud ante lo que no le apetece.

Capacitar a los para tomar medidas para mejorar su estado de ánimo no significa que tiene que reprimir sus emociones o ignorarlas, sino enseñarles tomar medidas para sentirse mejor en situaciones concretas sin que se queden atascados.

 

 

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