El síndrome post-aborto

Lorena González · 31 mayo, 2018
Es imposible pensar que una experiencia tan traumática como un aborto no genere consecuencias en la mujer. Los problemas que surgen de él son de índole psicológica, física y emocional. ¿Cómo reconocerlos?

El síndrome post-aborto es una condición que afecta a millones de mujeres en el mundo, tanto de forma física como psicológica. Más que en ningún otro momento, quienes lo sufren necesitan de la máxima contención familiar y, si es necesario, de un tratamiento profesional para evitar daños mayores.

Independientemente de si se trata de un aborto provocado o involuntario, siempre se generará una respuesta el cuerpo y la mente de la mujer. Este conjunto de reacciones involuntarias es, precisamente, lo que le conoce como síndrome post-aborto.

Este síndrome toma este nombre del conocido síndrome post-Vietnam. El motivo: fue en los años de la guerra de Vietnam que se legalizó el aborto en los Estados Unidos. Desde ese momento, millones de mujeres en todo el mundo han pasado de forma voluntaria por este momento.

La mujer después de un aborto

Sin importar su razón, después de que se da un caso de aborto, sea voluntario o no, la mujer experimenta una serie de síntomas psicológicos, fisiológicos y emocionales; por más que lo desee, no los puede controlar.

Muchas veces, el síndrome post- aborto no solo afecta a la mujer que ha sufrido el aborto, si no también a las personas que se encuentran a su alrededor. Suelen verse afectados también el padre, los abuelos y demás familiares; ellos, al igual que la mamá, soñaban con ver a ese bebé nacer y crecer.

No todas las mujeres reaccionan de la misma manera o en el mismo lapso de tiempo después de haber pasado por un aborto.

No obstante, los síntomas principales del síndrome post-aborto se han podido observar en mujeres de distintas edades, lugares y a pesar de que las circunstancias de un aborto nunca son idénticas.

Los abortos espontáneos dejan huellas profundas en los padres.

Síntomas que se presentan en el síndrome post-aborto

En este duro momento, las mujeres pueden llegar a manifestar alguno de estos síntomas frecuentes:

Dolor, desconsuelo y sentimiento de culpabilidad

Por lo general, todo tipo de pérdida ocasiona estas sensaciones. Habitualmente, se presenta un estado de duelo. Los expertos aseguran que, para una mujer, es mucho más complicado superar este dolor cuando el aborto ha sido provocado.

De cierta manera, la persona siente que es culpable y, si no encuentra razones que puedan justificar su difícil decisión, que el sentimiento de culpa puede ser todavía más grande.

Por otro lado, las mujeres que atraviesan un aborto espontáneo sufren una etapa de duelo diferente. Si bien es profundamente dolorosa, como cualquier duelo que debamos afrontar en la vida, no existe ese pesar de considerarse responsable de todo.

Esto no lo hace una situación fácil, está claro. En estas situaciones, suele predominar un sentimiento de angustia muy grande, sumado a la incertidumbre que genera la probabilidad de que ocurra de nuevo en un futuro embarazo.

“No todas las mujeres reaccionan de la misma manera o en el mismo lapso de tiempo después de haber pasado por un aborto”

Agresividad

Este comportamiento suele presentarse de forma común en mujeres que han pasado por un aborto voluntario. En el momento en el que la mujer empieza a tomar conciencia de lo que ha pasado, suele sentir rabia por las circunstancias que han llevado al aborto, ya sea de manera directa o indirecta.

En estos momentos, la mujer puede mostrarse irritable, e incluso agresiva hacia ella misma y los demás. Se trata de un sentimiento peligroso, que puede llevar acciones poco meditadas e imposible de revertir. Es fundamental, entonces, el acompañamiento y la contención del entorno cercano.

Sentimiento de fracaso

Las pacientes pueden sentir que han fracasado como madres o como mujeres. Como consecuencia de esto, podrían alejarse de los demás.

Si son madres, existe la posibilidad de que busquen alejarse de sus hijos; tras el traumático evento que vivieron, pueden no sentirse capaces de cuidarlos o de relacionarse con ellos.

En cambio, si por el contrario no tienen otros hijos, este tipo de vivencia puede ocasionar miedo a tener otros hijos en el futuro; nuevamente, se presenta el miedo a fracasar como mamás.

El síndrome post-aborto se caracteriza por una tristeza inconsolable en la mujer.

Problemas físicos

La combinación de consecuencias psicológicas y emocionales que comentamos antes también pueden desembocar en problemas físicos en el cuerpo.

Luego de un aborto, las mujeres tienen mayores riesgos de sufrir anorexia, pérdida repentina y brusca de peso, bulimia, palpitaciones, cefaleas, náuseas, entre muchos otros trastornos.

Asimismo, muchas mujeres tienen problemas de fertilidad, lo que les imposibilita tener un nuevo embarazo. Esto, al igual que los factores anteriores, aumenta el sentimiento de frustración.

Como conclusión, lo ideal es que una mujer que ha pasado por un aborto busque ayuda profesional para superar la pérdida. Por supuesto, es totalmente comprensible que esto lleve su tiempo y que sea necesario trabajar mucho en esa mezcla de sentimientos que pueden causar tanto dolor y desazón en una persona.