4 ejercicios que ayudan al bebé a sostener su cabeza

Sin importar en qué etapa se encuentre tu bebé, puedes implementar ejercicios para ayudarlo a fortalecer su cuello y sostener su cabeza.
4 ejercicios que ayudan al bebé a sostener su cabeza
Andrés Felipe Cardona Lenis

Escrito y verificado por especialista en ciencias de la actividad física y del deporte Andrés Felipe Cardona Lenis el 09 noviembre, 2021.

Última actualización: 09 noviembre, 2021

Al bebé le cuesta mantener su cabeza erguida durante los primeros meses de vida, ya que nace con cierta debilidad en sus estructuras musculares. Por tal razón, se aconseja implementar una serie de ejercicios con el fin de ayudar al recién nacido en esta compleja tarea.

Cabe aclarar que la posición óptima para realizar cada actividad depende de la etapa madurativa del pequeño, para alcanzar el mayor beneficio sin forzar ni dañar su delicado cuerpo.

A continuación, te compartiremos algunos ejercicios para comenzar a disfrutar hoy mismo con tu pequeño.

Ejercicios para incentivar al bebé a sostener su cabeza

Los ejercicios para promover el sostén cefálico inician a partir de los movimientos espontáneos del niño. En esta etapa el cerebro es muy sensible a ellos y cada cambio de posición contribuye a estimular todos los grupos musculares. Por lo tanto, cualquier esfuerzo motor es bienvenido a la hora de trabajar y fortalecer el sistema locomotor del bebé.

Respecto al sostén de la cabeza, las estructuras que participan de forma activa en él son el cuello, los hombros y la zona alta y media de la espalda.

En ese orden de ideas, el estímulo sobre estas áreas le permite al niño aumentar su tono muscular y ejecutar movimientos de mayor complejidad cada vez.

Te compartimos algunas ideas para trabajar los músculos del bebé. ¡Toma nota!

1. Acostarlo boca abajo

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Este ejercicio es uno de los primeros que se aconseja realizar para promover el fortalecimiento estructural. Si bien es una posición que debe adoptarse durante toda la niñez, es particularmente importante en los primeros meses de vida.

Hay que destacar que este ejercicio debe realizarse únicamente en los momentos de vigilia, bajo la supervisión constante de un adulto y sobre una superficie firme y bien aislada del suelo. Por ejemplo, sobre una placa de goma eva o una colchoneta de yoga. No es aconsejable practicarlo sobre la cama ni arriba de la mesa, por el riesgo de caídas.

En esta posición el bebé se ve obligado a contraer los músculo dorsales y lumbares para elevar la cabeza de la superficie. No obstante, esta tensión se alterna con momentos de relajación constantemente, por lo que es necesario controlar que no se lastime la cara contra el suelo.

Además de las estructuras musculares del cuello, los hombros también entran en acción en esta posición. Sobre todo cuando el niño logra elevarse aún más y llevar sus brazos hacia adelante.

Muchos niños se fastidian con esta posición rápidamente, por lo que es importante mantenerse alerta y finalizar la actividad ante el menor indicio de incomodidad.

2. Mover sus brazos en distintas posiciones

El movimiento de los brazos puede trabajarse en dos posiciones principales, boca arriba y boca abajo. Te aconsejamos empezar con el bebé acostado boca arriba porque es la manera más sencilla.

Desde la posición acostada debes tomar ambas manos del bebé. Aprovecha el reflejo palmar de agarre típico de esta etapa para facilitar la tarea. Luego, empieza a mover los brazos de manera armoniosa y en diferentes direcciones: de arriba a abajo y continúa hacia los lados.

Es importante que no tracciones de sus miembros tanto como la elevar al niño de la superficie. Simplemente, limítate a movilizarlos.

Con el fin de hacer el ejercicio más complejo también puedes ubicar al bebé boca abajo y para esto, te aconsejamos apoyar su pecho sobre un cojín. Situado en esa posición vuelve a tomar sus manos y procura que las mueva de arriba hacia abajo, muy lentamente.

3. Captar su atención con algún objeto llamativo

El ejercicio del objeto llamativo se centra en la estimulación visual del bebé. Para llevarlo a cabo puedes utilizar el elemento que quieras: un juguete, una pelota, alguna fruta colorida. Lo importante es que sea de interés para el niño.

Luego, debes ubicarte a una distancia que se encuentre dentro del campo visual del bebé, a unos 40 o 50 centímetros de su cara. Lo ideal es que no pueda alcanzar el objeto con sus manos.

Mueve el elemento de derecha a izquierda y viceversa, también de arriba abajo o en círculos. El objetivo de este movimiento es que el bebé lo siga con la mirada, mueva la cabeza y estimule los músculos de la zona para fortalecerlos progresivamente.

Incluso, si el bebé extiende los brazos para tratar de alcanzar el elemento, el ejercicio resulta mucho mejor. De esta forma aumenta el trabajo de los hombros y de los músculos de la espalda.

4. Alternar el decúbito: torso arriba y torso abajo

Pasados los tres primeros meses de edad el bebé puede realizar movimientos de mayor complejidad. En este caso, puedes hacer junto a él un ejercicio similar al de los abdominales convencionales.

Para realizarlo el bebé debe encontrarse acostado boca arriba. Tómalo de ambas manos y ayúdalo a levantar el torso de manera armoniosa y lenta. Lo ideal es que tú permanezcas con tus manos firmes y el bebé haga el esfuerzo de elevarse.

Al finalizar la flexión del torso llévalo nuevamente hacia abajo de la misma manera. Puedes hacer este ejercicio dos veces al día con un número reducido de repeticiones.

Recuerda que los movimientos deben ser suaves a fin de no traccionar demasiado las articulaciones del pequeño y provocarle así un daño.

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Importancia de sostener la cabeza del bebé

El fortalecimiento estructural del cuello, de la espalda y de los hombros de los bebés no solo contribuye a sostener su cabeza. También aporta otra serie de beneficios ligados al desarrollo del habla y a la alimentación.

Aparte de eso, es probable que tu bebé empiece a ganar autonomía respecto al movimiento del cuerpo mucho antes de lo que esperas. Dicho fortalecimiento también aporta incontables beneficios para el aprendizaje de los patrones básicos de locomoción: el gateo, la reptación y la deambulación.

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