Tercer mes de vida del bebé: desarrollo del movimiento y los sentidos

Fernando Clementin · 16 noviembre, 2017
El tercer mes de vida del bebé no solo es una etapa en la que sigue desarrollando sus capacidades, también se profundiza el enamoramiento de sus padres para con él.

Llegamos al final del primer trimestre, la continuación del proceso de maduración recién iniciado. Durante el tercer mes de vida del bebé, su visión y su oído se agudizan y sus movimientos comenzarán a ser más intencionados, aunque todavía poco sincronizados.

En cuanto a la apariencia, se formarán pliegues en sus brazos y piernas y los rasgos faciales comenzarán a definirse claramente. Seguramente, a esta altura ya estarás enamorada de su sonrisa, que no dudará en mostrar cada vez que la oportunidad se presente.

En esta etapa, que los padres viven con mucho entusiasmo y sorpresa por el rápido crecimiento del bebé, su peso medio ronda los 6,2 kilos, mientras que su altura debería estar cerca de los 60 centímetros.

Estará muy atento a lo que ocurre a su alrededor, sobre todo a los sonidos y la música. Es un buen momento para comenzar con ejercicios de estimulación, como darle juguetes que suenen o tengan luces (siempre que no sean peligrosos) para que los manipule, hacerle escuchar música tranquila o dejarlo chapotear y jugar en el agua mientras lo bañas.

Un bebé tiene que sentirse a gusto cuando se le cambie de pañal

Características del bebé 

Como decíamos antes, en el tercer mes de vida del bebé se desarrollan plenamente algunos de los sentidos como la visión (esta se optimizará plenamente al final del sexto mes) y la audición. A diferencia del primer mes y del segundo, ya es capaz de señalar, tocar y hasta coger objetos que le interesen.

Otros cambios que presentará tu hijo en esta fase son:

  • Puede mantenerse con la cabeza levantada acostado boca abajo. Si bien no será por un tiempo prolongado, verás poco a poco que cada vez aguanta más.
  • Su sueño será más prolongado. Durante las noches, será capaz de mantenerse más tiempo dormido sin la necesidad de despertarse para comer. Si le cuesta dormirse, podrías inducir el sueño estableciendo una rutina que le permita acostumbrarse a dormir de noche. Darle un baño, bajar las luces, leerle un cuento o hablarle son actividades que pueden ayudar.
  • Emite más sonidos que antes, aunque sean solo balbuceos (por ahora).
  • Reconoce personas y objetos.
  • Se mueve mucho. Pataleará al estar acostado, estará inquieto y hasta intentará ponerse de pie (por más que no lo logre todavía) si lo sostienes sobre una superficie firme.

Recuerda: estos son parámetros orientativos que varían de un bebé a otro.

“En el tercer mes de vida del bebé se desarrollan plenamente los sentidos de la visión y la audición”

La alimentación en el tercer mes de vida del bebé

Muchas madres notan que, en el tercer mes de vida del bebé, estos toman menos leche que antes, se distraen cuando los amamantan o incluso lloran mientras comen. Esto, sumado a una cierta meseta en el aumento de peso del bebé (esperable, según los especialistas) las lleva a pensar que no están alimentándose lo suficiente.

Sin embargo, es algo normal. En primer lugar, el bebé ya es más eficiente para succionar, por lo que ingerirá la misma cantidad de leche que antes en menos tiempo.

Segundo, las distracciones resultan comprensibles ya que el cerebro del bebé, así como sus sentidos, se están desarrollando rápidamente. Esto puede causarle sorpresa y llevarlo a desenfocarse ante el primer sonido o imagen que se le cruce.

Por último, si la madre siente que genera menos leche, podría deberse a que las glándulas mamarias están ya preparadas para producirla cuando sea necesario. Por eso también se producirá el cese en el goteo en el otro pecho.

No obstante, esto no debe ser interpretado como desinterés del bebé por el alimento. El bebé come por necesidad, no por obligación. Cuando tenga hambre, lo hará.

Volver al empleo

En muchos países, la baja por maternidad finaliza tras los sesenta días, es decir, después de las ocho semanas de dar a luz. Este es un momento de sentimientos encontrados para las madres.

Por un lado, la satisfacción de retomar la actividad habitual y “volver a insertarse” en el mundo laboral y social. Después de varios meses de afrontar la difícil tarea de cuidar de un recién nacido, retornar a los quehaceres del trabajo (de los que siempre nos quejamos) parecen casi unas vacaciones para algunas madres.

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Claro, también puede ocurrir lo opuesto. El alejarse por un tiempo y ver las cosas en perspectiva puede ayudar a repensar el rumbo de vida y elegir la mejor opción para el futuro.

Por otra parte, está la angustia de tener que dejar a nuestro bebé en casa. Te has acostumbrado a su compañía y lo más probable es que te preguntes si él notará tu ausencia y, sobre todo, si la podrá soportar.

¿Qué hacemos? ¿Buscamos una niñera? ¿Lo dejamos con la abuela? La verdad es que no existe una fórmula mágica para responder a esta pregunta. Lo ideal es pensarlo bien, hablarlo con tus seres queridos y hasta probar temporalmente y ver qué sentimientos afloran. La ayuda de un profesional no está de más en estos casos: un psicoterapeuta o un especialista en lactancia pueden brindar asesoramiento muy valioso.

Lo importante es mirar alrededor a medida que desandamos ese camino y saber interpretar tus sentimientos y los del bebé. Una vez hecho esto, debes decidir lo que sea mejor para transitar esta etapa con plenitud y felicidad.