Diferencias entre castigo y límite

Los padres establecemos unos límites y también utilizamos los castigos, pero ¿sabemos las diferencias que existen entre ambos? ¿Los estamos usando de forma correcta?
Diferencias entre castigo y límite
Mara Amor López

Escrito y verificado por la psicóloga Mara Amor López el 06 marzo, 2021.

Última actualización: 06 marzo, 2021

Existen diferencias entre castigo y límite que es necesario conocer para tener un modelo educativo respetuoso. De esta manera, podremos transmitirles a los niños unas pautas adecuadas para convivir en sociedad. Si las pautas que les transmitimos son ilógicas o arbitrarias, van a tener dificultades para asimilarlas y actuar de acuerdo a ellas.

Es clave que eduquemos a nuestros hijos de acuerdo a unas normas o parámetros sociales. Tenemos que ser congruentes y coherentes en cuanto a la enseñanza de las mismas. Los padres somos los principales responsables de enseñar a los niños cuáles son los límites y qué pasará en caso de no respetarlos.

Castigo y límite: ¿autoridad o negociación?

Los modelos educativos han sufrido un cambio con el tiempo y hemos pasado de un estilo autoritario (los niños seguían las órdenes que los adultos les daban) a un estilo más basado en la negociación (se tiene en consideración las necesidades de los niños y no solamente la de los adultos).

Padre regañando en casa cuando sus hijos desobedecen sin saber la diferencia entre castigo y límite.

Cuando hablamos de normas, límites, autoridad y disciplina en la educación de los niños, no nos referimos a un modelo autoritario, sino a un estilo de educación basada en el respeto, la convivencia, la responsabilidad de nuestros actos y la tolerancia.

Hemos de tener cuidado y evitar que el estilo educativo que se basa en la negociación se convierta en un modelo de crianza en el que todo esté permitido y los niños estén sobreprotegidos. Negociar implica tener en cuenta la opinión de los más pequeños a la hora de tomar decisiones como las normas, los límites y las consecuencias, pero no suprimirlas.

¿Qué significa poner límites?

El establecimiento de los límites es imprescindible para enseñarles a los niños qué comportamientos, cuándo, cómo y dónde no pueden hacerse, y cuándo sí están permitidos. De esta manera, les estamos indicando que no pueden hacer todo lo que quieren a cada momento y que su comportamiento o forma de actuar puede afectar a otras personas.

Por lo tanto, podemos decir que establecer límites no es lo mismo que imponer unas normas; son dos cosas diferentes. Por ejemplo, una norma sería irse a dormir a las 9 de la noche o hacer la cama todos los días, mientras que un límite sería no tocar los enchufes, ir de la mano cuando salimos a la calle, no cruzar corriendo la calle, etc.

Diferencias entre límite y castigo

Existen algunas diferencias claras entre límite y castigo que vamos a pasar a ver a continuación:

El incumplimiento de un límite tiene una consecuencia determinada, el castigo no

Cuando establecemos límites, les indicamos a los niños cuáles serán las consecuencias de su incumplimiento, es decir, estamos anticipándoles las consecuencias de no respetarlo, mientras que el castigo es algo que no esperan, el adulto lo hace de forma arbitraria.

El límite es una manera de indicarle al niño lo que puede o no hacer; el castigo es la respuesta a su conducta

Con el límite especificamos qué es lo que no está permitido y el castigo es la respuesta que el adulto da cuando el niño no ha respetado ese límite. Normalmente el castigo está cargado de emociones como el enfado, por lo tanto, es más una respuesta de desahogo del adulto que puede tener efectos negativos en la educación y disciplina de los más pequeños.

El castigo no es coherente ni con la conducta ni con el límite

Una de las características clave del castigo es que no tiene ninguna lógica ni relación con el comportamiento del niño y tampoco con el límite establecido. Un ejemplo sería cuando negamos al niño ver la televisión porque ha tenido un mal comportamiento en el colegio.

¿Cómo establecer unas consecuencias coherentes y lógicas en lugar de castigos?

Debemos enseñar a los niños que sus conductas tienen consecuencias naturales y lógicas. Por ejemplo, si caminan sin mirar por dónde van, pueden tropezar con algo, caerse y hacerse daño (consecuencia natural). O, si un niño pega a otro, es importante que los adultos lo guiemos para que pida una disculpa al compañero al que ha golpeado (consecuencia lógica).

Por lo tanto, podemos decir que una consecuencia, además de ser la respuesta a un determinado comportamiento, también es algo que permite conocer lo que puede pasar si se ignora o traspasa un determinado límite.

Cuando permitimos que la consecuencia sea anticipada, estamos haciendo que esta ya no dependa del enfado del adulto, sino que el niño ya sabe de antemano que al traspasar un determinado límite con su comportamiento, tendrá una determinada consecuencia. Esto hará que la próxima vez evite sobrepasar ese límite.

Madre con el dedo levantado castigando a su hija.

¿Cómo son las características de una consecuencia lógica?

  • Tenemos que estar seguros de cumplirla, es decir, hemos de tener la seguridad de que vamos a cumplir con la consecuencia lógica; no podemos decirle que no habrá parque si sabemos que después lo vamos a llevar.
  • Tiene que ser inmediata: la consecuencia tiene que imponerse de forma inmediata al comportamiento inadecuado, no dos semanas después, que ya el niño ni lo recuerda.
  • Es importante que sea una consecuencia coherente: no podemos imponer consecuencias desproporcionadas al comportamiento del pequeño. Por ejemplo, un niño que llega 5 minutos después de lo que le habíamos dicho y le decimos que va a estar un mes sin salir. Esta no sería coherente con la conducta. Lo correcto sería decirle que el próximo día tendrá que regresar 10 minutos antes.

Sobre las diferencias entre castigo y límite podemos decir…

Ya hemos visto las diferencias que existen entre castigo y límite, además de la importancia de establecer consecuencias lógicas y cómo llevarlas a cabo. Es importante que evitemos imponer castigos, sobre todo, como una forma de desahogar nuestro enfado, sin ninguna otra anticipación.

Las consecuencias tienen que ser coherentes, inmediatas y tenemos que estar seguros de que vamos a cumplirlas cuando las impongamos. Esto es algo que debemos tener en cuenta para que consigamos obtener de los niños los comportamientos deseados. Si imponemos castigos de forma arbitraria, será perjudicial y negativo para su educación.

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