El desarrollo afectivo en bebés

13 septiembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Ana Couñago
El afecto es muy importante para el crecimiento de los bebés. A continuación, te explicamos las diferentes fases del desarrollo afectivo en la primaria infancia.

El desarrollo afectivo es un proceso que comienza en el momento del nacimiento. Así, las primeras relaciones y vínculos emocionales van a determinar la forma en la que el niño expresa e interpreta los sentimientos propios y de los demás.

Por tanto, los bebés, desde los primeros meses de vida, adquieren progresivamente diversas habilidades y competencias relacionadas con la inteligencia intrapersonal e interpersonal. Lo cual es determinante para que crezcan sanos y felices.

“La inteligencia emocional comienza a desarrollarse en los primeros años. Todos los intercambios que los pequeños niños tienen con sus padres, los maestros y con los demás llevan mensajes emocionales”.

-Daniel Goleman-

El desarrollo afectivo en bebés

Las emociones son estados de agitación que se activan cuando en el entorno aparece algún estímulo relevante, como una persona, un objeto, una situación, un recuerdo, etc. Así, ante estas sensaciones, se responde a través de tres vías:

  • Cognitiva.
  • Motora.
  • Fisiológica.

Lo cual está muy relacionado con la afectividad,pues este último concepto hace referencia al conjunto de emociones que se experimentan a lo largo de la vida.Mamá cogiendo en brazos a su bebé para un buen desarrollo afectivo.

“Todas nuestras vidas empezaron con el afecto humano como primer soporte. Los niños que crecen envueltos en afecto sonríen más y son más amables. Generalmente, son más equilibrados”.

– Dalái Lama –

Fases del desarrollo afectivo en bebés

El desarrollo afectivo es un proceso gradual y complejo que se puede dividir en varias fases:

  • Supervivencia: el recién nacido, desde el momento del nacimiento, debido a necesidades fisiológica, experimenta estados emocionales como:
    • El llanto neonatal.
    • La sonrisa neonatal.
  • Interacción con el entorno: cuando el bebé comienza a percibir el afecto y reacciona ante él. En este sentido, podemos hablar de:
    • La sonrisa social: aparece en el tercer mes de vida.
    • La risa: comienza, aproximadamente, en el tercer o cuarto mes.
    • El llanto: el bebé llora con la intención de comunicarse a partir del tercer mes, realizando demandas y alertando de molestias.
  • Experimentación de emociones más complejas: se empieza a desarrollar con mayor frecuencia la ira en el tercer o cuarto mes. Y el miedo, sobre el quinto o séptimo mes.
  • Desarrollo del interés: el pequeño adquiere la capacidad para iniciar y mantener contactos con el entorno; se da, aproximadamente, en el quinto mes de vida.
  • Reconocimiento de las emociones de los demás: comienza en el primer año de vida, cuando el niño, para valorar si una situación o un entorno es seguro, observa la conducta y la reacción de algún adulto de confianza. Y, al año y medio, el bebé es capaz de comprender los sentimientos de los otros y responder con emociones complementarias. Es decir, a esta edad, empieza a desarrollarse la empatía.Mamá sonriendo con su bebé en brazos.
  • Experimentación de emociones relacionadas con la autoconciencia y autocontrol: Estas aparecen a partir de los dos años y son:
    • La vergüenza.
    • El orgullo.
    • La culpa.

¿Cómo es el proceso de regulación de las emociones en los bebés?

En el proceso del desarrollo afectivo en bebés también hay que tener en cuenta el aprendizaje para regular las emociones. Lo cual puede dividirse en función del tiempo de vida de los pequeños:

  • Primeros meses: se exaltan fácilmente y sus emociones dependen de la actitud de la figura de apego.
  • De los dos a los cuatro meses: toleran mejor la aparición de estímulos relevantes y comienzan los contactos cara a cara.
  • Hacia el final del primer año: expresan mejor los sentimientos y las emociones, haciéndolo con mayor intencionalidad.
  • Entre el año y medio y los dos años: intentan controlar las acciones de los demás y tratan de evitar los estímulos molestos.

«No hay separación de mente y emociones; las emociones, pensamientos y aprendizaje están relacionados».

– Eric Jensen –

  • Enesco, I. (Coord.) (2003). El desarrollo del bebé. Cognición, emoción y afectividad. Madrid: Alianza.
  • López, F., Etxebarria, I., Fuentes, M. J. y Ortiz, M. J. (Coords.) (2005). Desarrollo afectivo y social. Madrid: Pirámide.