De la cuna a la cama sin llorar: ayudar a tu hijo es fácil

Alba · 23 septiembre, 2017

Pasar de la cuna a la cama al niño sin que llore o se enfade es fácil cuando el niño no duerme solo; sin embargo, cuando se trata de cambiar de habitación y dejarlo solo toda la noche, las dudas surgen por sí solas.

¿Y si se cae de la cama?, ¿y si tiene miedo?, ¿y si no quiere dormir sólo?, ¿será demasiado pequeño?, ¿y si se siente sólo?

En primer lugar, debemos de tener claro que estos miedos en la mayoría de los casos no son propios de los niños. Muchas veces se trata de miedos que los padres tienen y que se trasladan a los niños cuando les damos más importancia de la que en realidad tienen.

¿Cuándo realizar el cambio de la cuna a la cama?

En primer lugar , tienes que saber que no hay un momento o edad perfecta para realizar el cambio, si bien no es aconsejable que el niño tenga más de dos años, ya que si no dormir con sus padres se habrá convertido en todo un hábito. Es bueno que cada padre se guíe por su propio instinto, pero, recordemos, debemos evitar caer en miedos absurdos: los niños son más independientes de lo que en realidad creemos.

Normalmente los padres aprovechan el momento en que el niño ya no cabe en la cuna para pasarlo a la cama. Esta es una excelente excusa para que empiece a dormir solo. Poner unas barreras protectoras para que el niño no se caiga de la nueva cama permitirá a los padres estar más tranquilos de que no le pasa nada, además de servir al niño de agarre cuando tenga que subir o bajar para ir al servicio por las noches.

Pasar de la cuna a la cama no debe de ser una experiencia traumática para ningún niño

No es aconsejable que la transición coincida con la llegada de un nuevo miembro a la familia, ya que el niño puede sentir que el cambio a la cama se produce porque va a ser remplazado. Esto podrá acarrear numerosos episodios de rabietas, el surgimiento de celos o simplemente tristeza. En estos casos, lo recomendable es acostumbrar al niño a dormir solo unos meses antes de que nazca el nuevo bebé, de esta manera el niño no lo relacionará con él.

Por el contrario, si el niño no es el primogénito, seguramente sea él el que dé el paso y pida irse a su propia cama, pues en estos casos los niños quieren sentirse mayores e imitar a sus hermanos mayores.

Adaptación a su nueva cama:

Cada niño es único en el mundo. Hay niños que ven como un gran premio tener su propia cama y otros que, sin embargo, lo perciben como un castigo; es importante tratar que el niño nunca piense que esto es así.

Algunas de las medidas que los padres pueden adoptar para que el cambio de la cuna a la cama sea lo menos traumático posible son las siguientes:

  • “¡Qué mayor eres ya!”: Los niños siempre quieren crecer rápidos y que les consideremos “mayores”. Lo mejor que podemos hacer para que empiece a dormir solo es decirle que ya es mayor para dormir en la cuna. Si les hacemos creer que son ellos los que quieren dormir solos, estarán encantados con la nueva experiencia. Por ejemplo, si el niño ha recogido sus juguetes solo o se ha portado bien, podríamos decirle: “como hoy te has portado tan bien puedes dormir en tu cama toda la noche”; de esta forma el niño lo verá como un premio.
Pasar de la cuna a la cama será mucho más fácil si hacemos de ello algo divertido

  • Relacionarlo con algo divertido: Otra opción es relacionar la nueva cama con una actividad que al niño le guste hacer. Leerle un cuento justo antes de que se vaya a dormir, cantarle una canción que le guste, jugar cinco minutos con él y con los muñecos con los que dormirá o contarle alguna anécdota graciosa serán excelentes opciones. De esta forma el niño irá viendo la cama como “algo conocido y divertido”.
  • Personalización: Por último, un buen ejercicio para que el niño pase de la cuna a la cama y se empiece a relacionar con su nueva habitación es llevarlo a comprar las sábanas, cojines, edredón, cortinas, muñecos etc. También es importante que esté presente cuando se coloquen en su habitación. De esta forma, el niño comenzará a relacionar su habitación con un sitio agradable y estará deseando pasar tiempo en ella. Esto también le ayudará a no tener miedo por las noches, pues sabrá que está rodeado de juguetes y peluches.

Como veremos, los niños a estas edades tan tempranas son muy susceptibles y fáciles de convencer. Por lo tanto, es importante hacerles ver lo orgullosos que estamos de ellos, de forma que estén cada vez más convencidos de que todo lo que se le dice es por su bien.