"Crees que vives en un hotel", una de las tantas frases que decimos a nuestros hijos

La manera en la que nos comunicamos es fundamental para generar conexiones profundas o, por el contrario, levantar muros imaginarios entre las personas.
"Crees que vives en un hotel", una de las tantas frases que decimos a nuestros hijos

Última actualización: 01 julio, 2022

Existen algunas expresiones típicas que se utilizan con los adolescentes para intentar mejorar su comportamiento. Sin embargo, detrás de esas frases que decimos a nuestros hijos sin pensar mucho en ellas, existen juicios de valor que pueden afectar su autoestima y su confianza, por lo que es mejor evitarlas.

A medida que los niños van creciendo es común que su comportamiento y su personalidad vayan cambiando para encontrar su identidad. No obstante, en algunas ocasiones se puede herir sin intención por medio de las palabras. Así que, si alguna vez has dicho alguna de estas frases a tus hijos, te explicamos qué hay detrás de sus actitudes y qué puedes hacer para corregirlas.



5 frases que decimos con regularidad y deberíamos evitar

Juzgar, etiquetar y regañar a los hijos no es la mejor manera para ganarnos su confianza y acercarnos a ellos. Y aunque algunas de sus actitudes podrían mejorar con un poco de responsabilidad y empeño, en la manera en la que se dicen las enseñanzas radica su entendimiento y puesta en práctica.

Estas son algunas frases frecuentes que deberías evitar al tratar con tus hijos.

1. “¡Crees que vives en un hotel!”

El desorden matutino puede llegar a causar grandes conflictos en la convivencia familiar. Observar en la habitación de tu hijo ropa tirada por todas partes o los platos sin lavar luego de un día de trabajo, es algo que naturalmente causa molestia e impotencia. Más aún cuando los hijos no se integran y no colaboran en los quehaceres del hogar.

Los regaños y sermones no son de mucha ayuda cuando no se les brinda la oportunidad a los hijos para que dialoguen y reflexionen sobre sus comportamientos.

Y aunque es necesario que los jóvenes tengan su espacio propio, también necesitan saber que para lograr una sana relación en el hogar, se necesitan acatar las reglas de convivencia que se consideren idóneas. Realizar debates y juntas familiares es una buena idea para escuchar las opiniones tanto de los adolescentes como de los adultos.

2. “Si tus amigos se tiran por un puente, ¿tú también lo harías?”

Cuando los hijos comienzan a pasar más tiempo con sus amigos, es común que se generen sentimientos de inseguridad o frustración en los padres. Puesto que a toda mamá y papá le gustaría ser el confidente de su pequeño, por encima de sus compañeros. No obstante, es algo no sucede en la mayoría de los casos.

Los padres deben comprender que los hijos buscan aceptación y complicidad en su entorno para sentirse seguros de explorar y expresar su identidad. Por lo que no conviene juzgar o criticar su forma de actuar o comportarse. Siempre y cuando no se estén haciendo ningún daño.

En lugar de esto, mejor refuerza la educación emocional mediante el diálogo y la comunicación. Demuestra el amor y el apoyo incondicional que sientes por tus hijos. Recuerda que todos fuimos jóvenes en algún momento y contar con el cariño de los padres es un gran privilegio.

3. “Mientras vivas en mi casa harás lo que yo diga”

La convivencia familiar puede llegar a ser muy difícil y desgastante. Pero, a pesar de que es fundamental establecer límites claros con los hijos, se hace necesario llegar a esos consensos a través del diálogo y no del autoritarismo. Los jóvenes deben seguir las reglas de la casa siendo conscientes de que no existen para molestarlos, sino por el bien común.



Caer en este tipo de frases típicas solo crea una situación de desigualdad, pues de una u otra manera los hijos siguen dependiendo de los padres. Por lo que, en lugar de imponer el criterio a la fuerza, procura escuchar la opinión de los jóvenes. Esto los ayudará a ganar autonomía y reflexionar sobre los aprendizajes brindados.

4. “Eres más raro que perro a cuadros”

La adolescencia es una etapa de exploración de la identidad, en donde los jóvenes comienzan a descubrir quiénes son realmente y cuáles son aquellos gustos que los componen. Debido a esto, es normal que quieran experimentar con su imagen, su música o sus hobbies, llegando a entrar en conflicto con sus padres.

Crecer en una familia rodeada de amor y respeto les brindará a los jóvenes la seguridad para ser ellos mismos, sin miedo a ser juzgados por sus seres queridos.

Ridiculizar a los hijos o hacerlos sentir mal por sus gustos o afinidades no es el camino. Esto únicamente cohíbe a los niños y jóvenes y crea un ambiente de desconfianza en el hogar. Mejor bríndales tu amor incondicional y el apoyo constante de sus padres.

5. “¡Aquí huele a tigre!”

Durante la adolescencia el aumento de la sudoración suele ser algo común debido a los cambios hormonales. Este sudor, al entrar en contacto con las bacterias de la piel, puede generar un fuerte olor corporal. Y es probable que lo notes con frecuencia en tu hijo o hija.

Sin embargo, hacer este tipo de comentarios no soluciona el problema, por el contrario, afecta la autoestima y genera inseguridades. Lo mejor que puedes hacer es recordarles a los jóvenes la importancia de la higiene corporal y buscar productos adecuados para su edad y necesidades.

Evita estas frases que decimos con frecuencia a los hijos

Ser conscientes de la forma en la que nos comunicamos y conectamos con nuestros hijos en el día a día es muy importante para no caer en expresiones típicas que traen más daños que beneficios. Por lo que, si hay algo que se puede mejorar en el hogar, entabla un diálogo con amor y con respeto para buscar una solución entre todos.

Por último, recuerda que detrás de cada una de estas frases se esconden prejuicios que estigmatizan y cohíben a los niños y los jóvenes. Así que, en vez de levantar muros entre tú y tus hijos, procura construir puentes para seguir avanzando juntos.

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