Cómo hablar sobre los extraños a un niño de 3 a 6 años

28 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Mara Amor López
A los niños, desde que son pequeños, es importante que les hablemos sobre los extraños y sobre la importancia de mantenerse a salvo y que conozcan cómo tienen que actuar ante determinadas situaciones.

Es importante hablar sobre los extraños a un niño de 3 a 6 años para que sepa distinguir entre las personas en las que puede confiar y de quienes no puede fiarse, porque podría suponer un riesgo para él. De los 2 a los 3 años, los pequeños no están preparados para tener este tipo de conversaciones, pero sí para las nociones básicas sobre su seguridad.

Un niño con 4 años seguro que ha oído hablar del peligro que tiene hablar o acercarse a desconocidos, por eso, hay que aprovechar y conversar con él sobre este tema. A esta edad no debemos dejarlo nunca sin nuestra supervisión en un sitio público, porque todavía no es capaz de controlar sus impulsos ni tiene un buen juicio para ello.

¿Cómo comenzar a hablar sobre los extraños a un niño de 3 a 6 años?

Es importante que aprovechemos cualquier situación con nuestro hijo para ir explicándole cosas sobre su seguridad física y el peligro de acercarse o de hablar con extraños. ¿Cómo hay que hacerlo?

Hablarle sobre la seguridad física en general

Cuando salgamos con nuestro hijo, le explicaremos que no puede soltarse de nuestra mano, sobre todo en lugares concurridos, porque podría perderse. También es importante que le hablemos sobre cruzar los pasos de peatones cuando no venga ningún coche, en caso de que no haya semáforo y, si lo hubiera, cuando esté en verde.

Madre usando las técnicas para hablar sobre los extraños a un niño con su hijo.

Enseñarle qué significa el concepto “extraño”

Los niños son capaces de entender qué es un extraño cuando tienen 4 años o más. Por ellos, podemos explicarle que son personas que no conocemos y ponerle algunos ejemplos, como una señora que te encuentras en el supermercado, un señor que te encuentres en el parque.

Es importante que no asustemos a los pequeños sobre que los extraños son personas malas, porque este no es el concepto, pues es extraño porque no lo conocemos.

Decirle en qué personas sí puede confiar

Para esto, podemos decirle qué adultos pueden ayudarlo y son personas de confianza, como la maestra, la mamá de algún amiguito suyo con la que tengáis relación, un policía, etc.

Aclarlarle las reglas básicas para tratar con las personas que no conocemos

Podemos explicarle que, si se encuentra perdido en un supermercado o en un centro comercial, debe ir donde se paga para decir que se ha perdido, para que esas personas que trabajan allí puedan buscarnos.

Además, es necesario decirle que, por supuesto, si esto pasara, no debe moverse de ahí, hasta que los padres lleguemos. Si en algún momento se acerca un desconocido a él, inmediatamente tiene que dirigirse a la persona que lo cuida, los padres, abuelos, tíos, etc.

No hay que decirle cosas que lo asusten

Para que, ni por casualidad, se acerque a un desconocido o hable con alguien que no conoce, es importante que no se nos pase por la cabeza decirle que, si no está a nuestro lado, el extraño se lo puede llevar para siempre. Con esto, lo único que hacemos es asustar al niño sin ninguna necesidad. Hay que explicarle las cosas, pero sin entrar en dramatismos.

Repetirle las cosas varias veces

Los niños de estas edades aprenden a base de la repetición, así que podemos explicarle todas estas cosas varias veces y recordarle las reglas básicas cada vez que nos encontremos en la situación, como cuando vayamos a cruzar la cale, cuando vayamos a ir al acuario, porque hay mucha gente, etc.

Enseñarle cómo puede encontrarnos

Para esto, debe aprenderse su nombre completo, el nombre de mamá o papá también completo, la dirección de casa y el teléfono, para que, si se encuentra perdido, pueda dar nuestro número y puedan llamarnos para localizarnos. Esto es importante que se lo repitas muchas veces, para que acabe aprendiéndoselo de memoria.

También podemos darle a nuestro hijo para que siempre lleve encima una tarjeta con todos los datos mencionados anteriormente. La podemos poner en su mochila o en su bolsillo y explicarle para qué sirve  y cuándo debe usarla.

Respuestas a sus preguntas

Cuando a los niños les explicamos y les hablamos sobre los extraños, seguramente, les surjan preguntas acerca de esto, y nosotros debemos contestárselas para que no les queden dudas. Algunas de las preguntas más frecuentes que suelen hacer los niños sobre este tema son

Madre hablando con su hija mientras juegan a las palmas.

“Mamá, y sin un desconocido me da unos caramelos, ¿qué hago?”

Los niños hacen estas preguntas cuando nos han oído hablar a los mayores sobre este tema. Ante esta pregunta, hay que explicarle a nuestro hijo que, si le ofrecen caramelos, diga firmemente y con educación que no quiere. Tras esto, que busque a la persona con la que está, mamá, papá, los abuelos, etc.

“Mamá, ¿y si alguien me quiere llevar?”

Ante esta pregunta, hay que decirle claramente que, si alguien intenta cogerlo o ponerle la mano encima, tiene que gritar con todas sus fuerzas y pedir ayuda, y decir que que esa persona no es ni su papá ni su mamá y que no la conoce.

“Mamá, ¿la mamá de Javier, mi compañero de clase, es un extraño?”

Quizás, si en un principio no hemos definido en qué adultos puede confiar, nos haga esta pregunta. Si anteriormente no se lo hemos dejado claro, es hora de hacerlo.

Hay que explicarle que la mamá de su compañero sí que la conocemos del cole y de los ratos del parque, pero que, por ejemplo, al cartero no. Es importante ir persona por persona explicándole quién es un extraño y quién no lo es.

En definitiva, hablar sobre los extraños a un niño es una de las cosas más importantes que tenemos que hacer los padres. Los niños pequeños no son conscientes del peligro que supone tener contacto con las personas que desconocen, pues son inocencia pura.

Por esta razón, los padres debemos explicárselo de manera que quede claro para que, ante cualquier situación, sepan qué tienen que hacer. La seguridad física de nuestros hijos, es nuestra mayor prioridad, así que debemos dejar este tema muy claro con ellos cuanto antes.