¿Cómo asumir que nuestros hijos ya no son niños?

La labor de un padre jamás termina y a pesar de que la infancia de los hijos está llena de momentos inigualables, la juventud también trae gratos recuerdos.
¿Cómo asumir que nuestros hijos ya no son niños?

Última actualización: 19 julio, 2022

El paso del tiempo es inevitable y en algún punto del camino descubrimos que nuestros hijos ya no son niños y le dan paso a una nueva etapa de sus vidas: la adolescencia. Y aunque esto puede generar temor en muchos papás, debido a los inevitables cambios y retos que se avecinan, procurar mantener la calma y permanecer al lado de los pequeños es clave para seguir fortaleciendo la relación.

Resulta todo un orgullo observar cómo los hijos van creciendo poco a poco y comienzan a encontrarse a sí mismos. No obstante, también es común sentir una pizca de nostalgia e incluso tristeza al despedirnos de la infancia de los niños. Pues se hace necesario comenzar a admitir que ya no son ningunos bebés y que, eventualmente, empezarán a exigir su propio espacio.



5 consejos para aceptar que los hijos ya no son niños

Parece increíble, pero solo los papás saben que en un abrir y cerrar de ojos los niños que antes cargaban en sus brazos se convirtieron en jóvenes llenos de energía y listos para conquistar el mundo. Y a pesar de que al principio puede parecer muy difícil dejar ir ciertas costumbres para darle la bienvenida a otras, es un proceso natural que toda familia debe saber enfrentar.

Estos son algunos consejos que serán de gran ayuda:

1. Fomenta la independencia y autonomía

Es algo común que durante la infancia los papás quieran suplir todas las necesidades de sus hijos. No obstante, en la medida en la que se brinda la oportunidad de ganar independencia a través de actividades como cocinar o limpiar, se les prepara para que aprendan a ser adultos autónomos y responsables.

Es muy importante que los jóvenes tengan los conocimientos y las herramientas para no depender de sus padres en todo momento. Por lo que cultivar la independencia es fundamental.

Por tal motivo, si en algún momento se te hizo tarde para dejar la comida preparada, confía en que tus hijos podrán hacerse algo de comer para saciar su hambre. Pues a pesar de que siguen necesitando la compañía física y emocional de sus padres, ya pueden adquirir más responsabilidades en pro de su bienestar.

2. Asume la nueva realidad familiar

Dejar ir con cariño la infancia de los hijos para darle la bienvenida a su versión adolescente es crucial. Y es que, dependiendo de la edad, se requieren cuidados y atenciones específicas para garantizar una salud integral y un sano desarrollo de la personalidad.

Por lo que se hace necesario vivir el duelo si es necesario. Pero no desperdiciar tiempo y energía en pensamientos del pasado. Si no enfocar la mente en el presente para brindarle a los jóvenes las herramientas emocionales que necesitan para hacer frente a las adversidades del mundo.

3. Confía en las decisiones y los valores de tu hijo

Cuando los niños se convierten en adolescentes es algo habitual que deseen separarse un poco del ala protectora familiar para comenzar a explorar el mundo por cuenta propia. Por eso, confía en los valores que inculcaste en tus hijos desde la infancia.

El hecho de que ahora los hijos sean jóvenes no significa que olvidaron todas las lecciones aprendidas. Así que ten la seguridad de que en sus corazones aún viven esos valores que mediante el amor y el ejemplo sembraste en ellos. Son precisamente esas semillas las que florecerán a lo largo de la vida si se cuida de ellas.

4. Camina a su lado sin invadir su privacidad

Los deseos de libertad e individualidad son comunes en los adolescentes, ya que es una etapa de reconocimiento en donde poco a poco comienzan a encontrarse. Debido a esto, la compañía maternal se hace indispensable. Puesto que los jóvenes necesitan de una red de apoyo segura que no los juzgue y, por el contrario, los ayude a brillar.

Crea un ambiente seguro y de confianza en el hogar para tus hijos tengan la total tranquilidad de acercarse a buscar ayuda con sus padres.

Así notes que tu hijo o hija demanda su propio espacio, no dejes que camine solo en un sendero que no conoce. Nunca invadas su intimidad ni los presiones para que hablen de cosas que no desean. Mejor permanece a su lado con respeto y empatía para que sea consciente de tu amor sincero. Y, además, fomenta el diálogo como una herramienta para conectar mediante las palabras.  



5. Cuida la relación madre e hijo mediante nuevas actividades

Puede que durante su infancia a tu hijo le encantara que le leyeras cuentos durante horas. Y aunque es un excelente plan para la mayoría de los niños, puede sonar poco atractivo para los adolescentes. Por ese motivo, es necesario que no descuides de la conexión con tu pequeño, más aún durante esta etapa tan crucial. Así que busca nuevas maneras de pasar tiempo de calidad.

Tú más que nadie conoce los gustos e intereses de tus hijos, así que planea momentos de esparcimiento familiar. Los viajes y las vacaciones son excelentes oportunidades para salir de la monotonía y brindarles a los jóvenes nuevas aventuras. Pero en el día a día también se pueden realizar actividades como salir a montar en bicicleta o ir a un museo de arte juntos.

Cuando los hijos ya no son niños es crucial guiarlos por un buen camino

Ahora que los hijos son más independientes y empiezan a cuidar con más responsabilidad de sí mismos, es un buen momento para no descuidar de la relación de pareja y pasar más tiempo juntos.

Con el esfuerzo y la dedicación de ambos padres podrán guiar a su hijo adolescente y brindarle consejos y lecciones de vida que le permitan florecer a su manera con el paso de los años.

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