8 claves para generar espacios de comunicación en familia

No hay que menospreciar la importancia de la comunicación en familia, pues representa un espacio de negociación, de crecimiento y de desarrollo.
8 claves para generar espacios de comunicación en familia
Maria Fátima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fátima Seppi Vinuales.

Última actualización: 13 mayo, 2022

¿Cómo estamos? ¿De qué modo nos sentimos? ¿Qué le ocurre a nuestra familia? Muchas veces, vivimos bajo el mismo techo, pero no conocemos lo que le pasa a los demás, lo que les preocupa o lo que desean, pero no logran concretar.

La vorágine del día a día nos lleva a suponer que si algo le pasa a nuestros convivientes nos lo van a comunicar. O también, acostumbramos a mantener conversaciones de pasillo, o en el auto rumbo al trabajo o al colegio, en el medio del caos del tráfico.

De estas formas, menospreciamos la importancia del diálogo y de todo el sostén, el alivio y hasta la distracción que podríamos encontrar en él. Veamos de lo que nos estamos perdiendo y empecemos a generar más espacios de comunicación en familia.

¿Por qué fomentar el diálogo en la familia?

Fomentar el diálogo es de enorme importancia para el bienestar de la familia y además, es la principal vía de acceso a la vida de los demás. Especialmente, a la de nuestros hijos.

Además, las conversaciones son el antídoto contra las suposiciones, los mensajes implícitos y las distorsiones o confusiones sobre la realidad.

El diálogo nos permite crecer y pensarnos, ya que al escucharnos, terminamos de “cerrar” y de entender lo que no habíamos poder antes.



Genera espacios de comunicación en familia

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La familia es la primera escuela y los niños aprenden de ella a través de la observación y de las rutinas cotidianas. Por eso, fomenta los espacios de diálogo para compartir experiencias mutuamente.

1. Elige momentos para conversar

Procura crear espacios en donde todos puedan conversar de forma distendida, como el desayuno, la cena o el fin de semana. Pregúntense qué tal les fue durante el día, qué fue lo más lindo que les pasó y aquello que no lo fue tanto.

También, genera un clima de conversación agradable, no con tonos declarativos, y evita las prisas.

Una recomendación útil es organizar planes en familia, que ayuden a compartir tiempo, a conocerse y a afianzar los vínculos.

2. Mantén una escucha activa

Trata de propiciar un intercambio fluido. Evita monopolizar la conversación y también, los sermones o los “te lo dije”. La peor enemiga del diálogo y de la confianza es la actitud de sabelotodo.

Hay que saber identificar los momentos oportunos para intervenir y diferenciar los de aquellos en los que buscamos saber cómo está la otra persona.

Por ejemplo, cuando crees que algo le puede estar pasando a tu hijo o luego de alguna película reveladora, usa alguna escena para introducir una pregunta o para dar un ejemplo. Incluso, para abrir el espacio a la conversación casual.

4. Evita invalidar las emociones de tus hijos

Cuando reprimes las sensaciones, les dejas a tus hijos la idea de que no está bien expresarse de manera natural. De esta manera, cierras el espacio al diálogo y a conocer su mundo interno.

Si tu hijo no es de los más expresivos, ayúdalo a conectar con sus emociones y compártele las tuyas. Tampoco se recomienda forzar las conversaciones, pues hay que saber dar espacios y dejar abierto el camino para cuando lo necesiten.

Otro dato no menor es evitar minimizar lo que nos cuentan o burlarse de sus sentimientos.

5. Busquen soluciones o hagan sugerencias entre todos

La comunicación también resulta más fluida cuando quienes participan se sienten valiosos y escuchados. Por eso, es importante que en la familia existan espacios de negociación.

Por ejemplo, que los niños puedan elegir algunas actividades del fin de semana, que tengan responsabilidades o que participen al momento de establecer ciertas reglas.

6. Implementen un lenguaje común para mejorar la comunicación en familia

Muchas veces, los adultos establecemos una distancia con los chicos de la familia porque nos movemos en el “mundo de los grandes”. Por ejemplo, empleamos palabras “encorsetadas” o rígidas, en lugar de intentar movernos en su universo o de emplear expresiones más cotidianas y amables para ellos.

Empatizar y conectar con nuestros hijos son condiciones favorables para entablar un diálogo rico. Pero esto requiere que los escuchemos y que nos adentremos en su mundo.

7. Fomenta la sinceridad

Generar espacios de comunicación en familia implica crear una atmósfera segura, en la cual podamos ser quienes somos y absolutamente genuinos con los demás. Es también aceptar que no siempre vamos a escuchar lo que queremos o esperamos, pero a pesar de las diferencias, siempre debe prevalecer el respeto.

Padre pidiendo perdón a su hijo para arreglar el daño causado tras gritarle.
Enseña a tu hijo a ser sincero con el ejemplo de tu honestidad. Sé humilde, reconoce también tus errores y pídele disculpas cuando te hayas equivocado.

8. No uses solo palabras

Por último, es necesario destacar que el diálogo no se limita al intercambio de palabras. Muchas veces, no las tenemos, pero podemos acompañar con un gesto, con un abrazo.

También, debemos ser conscientes de que nuestro lenguaje no verbal comunica mucho más que lo que decimos.



Pensarnos primero a nosotros mismos

Muchas veces, generamos un diálogo o hacemos una pregunta sin estar realmente dispuestos a sostener una conversación. Entonces, nos encontramos con un llanto desconsolado del otro lado o con un reclamo para el que no estábamos listos, ya sea por falta de tiempo, de ganas o por un enorme cansancio.

Por eso, antes de empezar a conversar con tu hijo sincérate contigo, reconoce cómo te sientes en ese momento y elige si quieres participar o no del intercambio. Es válido y saludable reconocer la falta de intención, pues no hay nada peor que forzar algo porque sí.

Hay que darle a la palabra el lugar y la importancia que se merece. Una conversación no debe entablarse en piloto automático, ya que eso puede generar una idea de falso interés. Reconocer nuestras emociones y aceptar que hoy no podemos, es necesario. Es cuidarse y cuidar a todos los demás

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  • Techera, Deborah, & Modzelewski, Helena, & Fernández, Jacqueline (2016). Educar emociones desde la familia: un caso experimental en Uruguay. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (México), XLVI(1),95-118.[fecha de Consulta 10 de Mayo de 2022]. ISSN: 0185-1284. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=27044739005