Chantajes y castigos no son recursos para educar a nuestros hijos, como padres somos capaces de hacerlo mejor

El diálogo y el ejemplo son herramientas indispensables para que los niños aprendan de sus errores y no debamos recurrir nunca al chantaje emocional.
Chantajes y castigos no son recursos para educar a nuestros hijos, como padres somos capaces de hacerlo mejor

Última actualización: 15 septiembre, 2022

La crianza de los hijos es un largo camino lleno de aprendizajes, tanto para los niños como para sus padres. Y es que al enfrentarnos a esta difícil aventura no se nos comparte un mágico manual para calmar a los hijos cuando no saben manejar sus emociones. Debemos recordar que los chantajes y castigos no son recursos dentro de una disciplina positiva y es nuestra obligación corregir desde el amor y el respeto.

No se puede pretender esperar una actitud madura y consciente en los pequeños cuando nunca les hemos enseñado cómo lograrlo. Y aunque los berrinches y las pataletas pueden ser situaciones muy estresantes, son oportunidades para enseñarles a los niños a mejorar. Inculcándoles mediante el diálogo y el ejemplo a controlar de manera inteligente sus emociones.



No emplees los chantajes y castigos como una solución rápida

Los gritos y los reclamos injustificados de los niños son el dolor de cabeza de una gran mayoría de padres. Sin embargo, en la forma en la que manejan la situación radica en gran medida las enseñanzas que se comparten con los hijos. Puesto que no es lo mismo una madre que emplea la comunicación asertiva para escuchar a su pequeño, que un padre que utiliza los chantajes y castigos como una solución rápida ante sus responsabilidades paternales.

Por qué el castigo no es la solución.
Educar con amenazas es un error en el que muchos padres caen, pero que no deja ninguna enseñanza valiosa.

No obstante, esas alternativas dejan una gran huella emocional en el interior de los niños que les impide hacerse cargo de sus acciones. Por tal motivo, es muy importante entender que como padres podemos emplear mejores técnicas para que los pequeños respeten los límites establecidos en el hogar.

Cuando los adultos utilizamos chantajes y castigos en nuestros hijos parece ser una forma rápida de acabar con sus gritos y malas actitudes. Puesto que tácticas como amenazar a tu pequeño adolescente con no jugar videojuegos o comprarles a los niños su dulce favorito parecen funcionar cuando se ponen en práctica. Pero es solo un espejismo que envía un mensaje incorrecto.



3 formas en las que los chantajes y castigos afectan a los niños

Tanto el chantaje emocional como los castigos físicos pueden afectar gravemente la manera en la que los niños se enfrentan a los problemas. Pues mientras el primero utiliza las palabras para manipular el comportamiento, el segundo los aleja de alguna actividad o cosa que los hace felices. Debido a lo anterior, no se les enseña a los pequeños a comprender lo que sienten y a ser conscientes de sus errores. Lo cual los afecta de las siguientes maneras.

1. Deteriora el vínculo madre-hijo

Todos los niños requieren del afecto y la sabiduría de sus padres para comprender las lecciones y los valores necesarios que les permitirán ser su mejor versión. No obstante, cuando las madres o los padres se desvinculan de esa responsabilidad emocional que tienen con sus hijos a través de castigos, chantajes o recompensas solo están acabando con su vínculo poco a poco.

Madre con el dedo levantado castigando a su hija.
Los niños deben comprender que todos sus actos tienen sus consecuencias. Pero los castigos sin oportunidad de diálogo no deben ser una alternativa.

Esto se debe a que los niños comienzan a perder la confianza que tienen en sus padres y el sentimiento de afecto que los une. Porque, en la mayoría de las ocasiones, los hijos no actúan de mala manera deliberadamente, sino que no saben manejar todas las emociones que se acumulan en su interior. El diálogo y la compañía de ambos padres es fundamental.

2. Impide el aprendizaje de límites

Los límites y las normas son indispensables para cuidar emocional y físicamente de nosotros y de los demás. Por tal motivo, es muy importante establecer límites de convivencia en el hogar desde la infancia de los hijos. De esta manera podrán comprender mediante el ejemplo y el diálogo lo que está bien hacer y lo que no.

No obstante, cuando los padres utilizan los chantajes y castigos como salida fácil para que los niños se calmen o guarden silencio ante una pataleta, les están impidiendo aprender de sus errores. Los berrinches no son situaciones agradables, pero son una oportunidad para escuchar a los hijos, enseñarles a mantener la calma y hablar desde el amor y el respeto.

3. Afecta la autoestima de los niños

Las inseguridades que se desarrollan a raíz de los sentimientos de culpa y humillación que causan los chantajes y castigos afectan de forma directa la autoestima de los niños. Esto se debe a que los padres ejercen un papel autoritario en donde no se le da oportunidad a los hijos para que se expresen y, por consiguiente, deban seguir reprimiendo sus emociones.

Emplear estas técnicas para tratar de solucionar rápidamente todas aquellas situaciones que requieren del diálogo solo afecta la autopercepción de los niños. Pues crecerán creyendo que son pequeños que siempre se equivocan y no confíen por completo en sus capacidades. Además, no sabrán cómo empatizar con los demás y utilizar el diálogo en el futuro.

Evita los chantajes y castigos en tu hogar

La maternidad y la paternidad está llena de desafíos que ponen a prueba nuestra paciencia por los hijos. Sin embargo, es importante recordar cada día que los papás somos el ejemplo más importante para nuestros pequeños. Por lo que depende de nosotros que aprendan límites, valores y lecciones que les permitan ser mejores personas.

Así que no dejes que los chantajes y castigos entren en tu hogar y mejor corrige a tus pequeños con amor y respeto. De esta manera te asegurarás de escuchar a tu hijo y hacerle comprender esas emociones que necesitan ser controladas.

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