Ayudar a los niños de 2 a 6 años a expresar sus sentimientos

María José 31 enero, 2016

Incluso a las personas adultas les cuesta de vez en cuando expresar sus sentimientos y los niños, cuando ven esto en los adultos de referencia no podrán tener un buen ejemplo para aprender a cómo hacerlo. Es realmente importante que los adultos aprendan a expresar sus sentimientos para que después lo puedan enseñar a los niños.

Las personas cuando somos capaces de poner palabras a nuestras emociones, podremos ser personas más empáticas y asertivas, algo realmente importante para poder tener unas buenas habilidades sociales y una comunicación interna y externa excelente.

Es necesario que para enseñar a los niños sobre emociones y sentimientos tengas la capacidad de empatizar primero sus emociones. Si esto lo haces, tu hijo podrá:

  • Aprender lo que es normal u aceptable
  • Podrá entender los sentimientos de los demás y los propios sin sentir miedo
  • Podrá poner palabras a las emociones y reconocerlas en el futuro para poder auto regularse

Pero, ¿qué pueden hacer los padres para poder ayudar a sus hijos a que aprendan a expresar sus emociones y sus sentimientos? Antes de nada, deberás decirle lo que ves para tranquilizarle, así podrá saber qué está ocurriendo y empatizar con sus emociones.

Pero no todos los niños son iguales y dependiendo de la edad puede cambiar mucho, por eso, es necesario que sepas algunas estrategias dependiendo de la edad que tenga tu hijo.

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Niños de 2 y 3 años

Es necesario que a los niños de estas edades se les ayude a poner palabras a sus sentimientos. Es indispensable que le des un lugar seguro para expresar sus sentimientos cuando esté molesto por algo; tus brazos son un buen lugar. Nunca lo envíes lejos, ni lo mandes a su habituación cuando esté enfadado porque entonces le estarás dando el mensaje de que debe estar solo cuando tenga grandes emociones negativas (que es cuando más te necesita).

A esta edad necesitará sentirse cómodo y expresar sus sentimientos a través del llanto y en tus brazos. De este modo, aunque esté en mitad de una rabieta, le estarás enseñando que puede reconocer y expresar sus sentimientos en lugar de hacer cosas (como tener una rabieta).

Los sentimientos reprimidos son los que pueden hacer que los niños se sientan muy mal. Si los niños se dan cuenta que estos sentimientos caóticos pueden ser expresados, será capaz de desarrollar gradualmente la capacidad del lóbulo frontal y las vías neurales para calmar sus sentimientos negativos sin necesidad de tener una rabieta. Tu comprensión y empatía son más importantes.

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Niños de 4 años

A esta edad es necesario ayudarles a reflexionar sobre sus acciones y no castigar para evitar enseñar el poder. En lugar de castigar es necesario ofrecer las consecuencias naturales y establecer límites (y consecuencias positivas y negativas) siempre que sea necesario. Es importante ofrecer empatía y que los niños se den cuenta que se entienden sus emociones.

Cuando un niño tiene un mal comportamiento necesitará una guía para saber cómo debe  comportarse la próxima vez y cuáles eran los sentimientos que estaban involucrados. Así entenderá que él es responsable de sus  decisiones y que deberá reconocer sus sentimientos para hacer algo bueno con ellos.

Niños de 5 años

Hay niños de 5 años que siguen teniendo rabietas aunque es poco común. Es necesario que a esta edad le ayudes con una lluvia de ideas a buscar la forma de expresar su frustración. Quizá con una pelota del estrés, con un frasco de la calma, con respiraciones, etc. pueda encontrar la forma de relajarse y auro regular su conducta. Resulta imprescindible que aprenda que puede sentirse bien incluso cuando está enfadado, pero que debe expresar sus sentimientos y contar qué es lo que le ha pasado.

Niños de 6 años

Los niños de 6 años tienen que ser capaces de usar las palabras cuando están molestos. Si actúan con mal comportamiento en lugar de expresarse verbalmente es porque no se sienten seguros para hacerlo o temen que no serán escuchados. Es necesario que puedas pasar 10 minutos al día con tu hijo y que lo escuches acerca de todo lo que quiere expresarte. No le quieras resolver todos sus problemas, él necesita que lo escuches y que lo ayudes a reflexionar para encontrar las soluciones juntos. Así tu hijo empezará a tener más confianza contigo.

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