Carta al padre de mis hijos: te estás perdiendo lo mejor en la vida

Macarena Esperanza Marina · 30 abril, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz Martín el 23 abril, 2020
Tú, que eres un padre ausente, física y emocionalmente. Te estás perdiendo su infancia, los mejores momentos que puede regalar la vida.

Te estás perdiendo lo mejor en la vida. Estás dejando pasar todo lo que vale la pena. La magia de su infancia se te escurre como arena entre los dedos. Los mejores momentos que puede experimentar y compartir un ser humano, las más memorables anécdotas, se van y nunca volverán.

Lamento el modo en que dejas pasar la frescura e inocencia de su niñez. Siento pena cuando veo el amor y la alegría que desperdicias con cada segundo que evitas a lo más lindo que nos ha podido regalar la vida.

Comprendo el vacío que hay en tu mirada, porque aprecio sin dificultad alguna aquello que falta en tu corazón. Incapaz de cumplir con tu obligación como padre, dedicaste noches a la mala vida y días a reponerte, cuando la verdad del universo estaba dentro de tu hogar. Definitivamente, te estás perdiendo todo.

Te estás perdiendo demasiado

Miré hacia adelante, como siempre, como me enseñó la vida a fuerza de golpes. Por y para ellos, mis pequeños angelitos. Pretendí no pensar lo que realmente sucedía cada día tras nuestra separación forzada por el dolor que provocabas, y el mal ejemplo que dabas. Inmaduro, estás tan verde que no puedes apreciar el tesoro que tienes en manos desde el día en que llegaron a nuestra vida.

Deberías ser todo un hombre, un caballero al que los chiquillos puedan admirar e idolatrar. Un modelo a seguir, una figura responsable siempre presente y disponible para ellos. Fallaste, y aun así ellos te aman con su alma entera, te piensan y te esperan en vano.

Por aquí los días pasaban cargados de un amor puro, profundo, incondicional. Teñidos de color, musicalizados por sus bellas y dulces voces. Entre juegos, canciones, nanas y las más desopilantes ocurrencias infantiles las horas pasaron volando, escribiendo en nuestro anecdotario locuras inolvidables.

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No te culpo, siento pena

No te culpo, tampoco te odio, porque solo puedo experimentar lástima y tristeza. Desde luego, desearía que las cosas fueran diferentes, sobre todo porque te estás perdiendo lo mejor en la vida. Pero yo ya te he dejado ir.

El tiempo no tiene marcha atrás. Sigue intentando tragar de un sorbo todo el tiempo que derrochaste, mientras yo disfruto de cada segundo a su lado. Acuéstate con quien quieras cada noche, que yo tengo la fortuna de dormir abrazada a mis reliquias en miniatura.

Sigue lidiando con la resaca y especializándote en el arte nocturno, que yo les enseño a mis niños a ser artistas, médicos y todo lo que quieran y sueñan. Tu podrás hacer alarde de salir con muchas personas, yo me enorgulleceré de alimentar un amor que durará toda la vida. 

Continúa como acostumbras, inventando excusas mientras yo creo recuerdos. Te sorprendes de las cosas que los niños aprendieron y de su crecimiento e inteligencia. A mí, por el contrario, no me resulta para nada desconocido.

Es que yo he sido la encargada de darle enseñanzas y  transmitir valores. Algo que siquiera sé si tú sabes o puedes hacer. Lamento que te sorprendan las muestras de afecto, cariño y protección entre ellos. No me despeina, sé lo dulces y compañeros que pueden ser. Mi fortaleza en tanta debilidad. Amando tal como yo amo a ellos.

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Te estás perdiendo lo más bonito de la paternidad

Mientras vives de manera egoísta y narcisista, te estás perdiendo lo más bonito de la paternidad. Un rol que ciertamente te queda demasiado grande. Porque ser papá no es solo una función biológica, sino que se trabaja a diario.

No sabes lo que quieren y les apasiona, no conoces sus sueños y miedos. Sus logros y fracasos, lo que los frustra y sus dificultades. También desconoces sus comidas, canciones, libros y juegos favoritos.

Tampoco cuáles son las actividades que aprendieron y que los hacen brillar aún más. Seguramente también te pierdas los entrenamientos y competiciones. Pero yo tendré la tranquilidad de ser aquella persona en la que se apoyen, la mirada que busquen entre las tribunas para saber que todo estará bien.

No estoy enfadada contigo porque entiendo que nunca tuviste la capacidad de cambiar el chip. Sin embargo, te estás perdiendo todo, mientras yo disfruto cada segundo al lado de mis preciosos hijos.

  • Aldana, R. (2019, mayo 30). Padres e hijos: la huella del abandono de un padre. Recuperado abril de 2020, de https://lamenteesmaravillosa.com/padres-e-hijos-la-huella-del-abandono-padre/
  • Sabater, V. (2019, junio 17). Hijos de padres emocionalmente inmaduros: infancias perdidas. Recuperado abril de 2020, de https://lamenteesmaravillosa.com/padres-emocionalmente-inmaduros/