9 alimentos a evitar en la dieta del bebé de 6 meses

Son varios los alimentos que hay que evitar en la dieta del bebé de 6 meses. Estos pueden afectar la salud y en algunos casos de manera grave. Conoce cuáles son a continuación.
9 alimentos a evitar en la dieta del bebé de 6 meses
María Patricia Piñero

Escrito y verificado por la nutricionista María Patricia Piñero.

Última actualización: 23 junio, 2023

Cuando se trata de la alimentación de tu bebé de 6 meses, es fundamental conocer los alimentos que debes evitar para asegurar su salud y bienestar. En esta etapa de introducción a la alimentación complementaria, existen ciertos alimentos que es mejor evitar debido a posibles riesgos o reacciones adversas. En este artículo, te contaremos cuáles son algunos de los alimentos que es mejor evitar y por qué.

Alimentos a evitar en los bebés de 6 meses

Atragantamientos, alergias y sobrecargas del riñón, son algunos de los riesgos que se corren cuando introducimos nuevos alimentos en la dieta del bebé de 6 meses. Así que aquí te damos una lista de los alimentos a evitar.

Recuerda que la evolución de la nueva alimentación para el bebé a partir de los 6 meses debe estar en manos de los profesionales de salud. No dejes de consultar al pediatra.

1. Leche de vaca

Aunque la leche es un alimento recomendado para muchos niños en el mundo, esta no debe ser introducida en el menú, sino hasta después de los 12 meses de edad. Antes del año, se recomienda la leche materna y, de no ser posible, sustituirla por fórmulas lácteas adaptadas a cada condición y edad.

¿Por qué incluirla después? De acuerdo a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), la leche de vaca contiene altos valores de proteínas y minerales que los riñones del niño no pueden procesar y puede causar sangrado intestinal. Además, le falta algunos nutrientes necesarios que la leche materna sí le aporta.



2. Alimentos redondos o duros

Los alimentos de forma redonda o que son duros pueden representar un riesgo de asfixia para los bebés que aún están aprendiendo a masticar y tragar.

La revista International Journal of Pediatrics Otorhinolaryngology, en el año 2021, expuso que el atragantamiento seguía siendo una causa de muerte de alta prevalencia en niños de 0 a 4 años. 

Los alimentos a evitar incluyen:

  • uvas enteras,
  • zanahorias,
  • manzanas crudas,
  • nueces,
  • palomitas de maíz.

Para prevenir accidentes, deben ser cortados en trozos muy pequeños, retirar la piel y semillas, triturarlos muy bien o cocidos como purés. Las palomitas de maíz sí deberán esperar hasta después de los 2 años de edad para que las disfruten.

3. La miel

La miel es un edulcorante natural que puede usarse para endulzar la comida del bebé. Sin embargo, debe evitarse hasta que el bebé cumpla el año de edad. Ghaida Batarseh de la Extensión de la Universidad Estatal de Michigan, sostiene que la miel de abeja representa el 68 % de los casos informados de botulismo, siendo la primera causa en los Estados Unidos.

Esta enfermedad ocurre por contaminación accidental de la miel con esporas de una bacteria llamada clostridiun botulinum, la cual libera una toxina venenosa que afecta al sistema nervioso. Antes del año, el bebé no tiene un sistema inmune fuerte como para combatirla.

4. Hojas verdes y otros vegetales

La revista Pediatrics Research señala que el bebé no puede metabolizar sustancias llamadas nitritos, las cuales en altas concentraciones oxidan la hemoglobina que transporta oxígeno al cuerpo. Esto se debe a la inmadurez de su sistema digestivo y a la ausencia de ciertas enzimas.

Esta es una de las razones por las que se produce la metahemoglobinemia o «síndrome del bebé azul», una condición en la que casi no llega oxígeno a las células del cuerpo. De acuerdo a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, las principales fuentes de nitritos son:

  • las acelgas,
  • las remolachas,
  • la lechuga,
  • el apio,
  • la espinaca,
  • la calabaza,
  • el nabo
  • en niveles menores el calabacín, el puerro, la judía verde, la zanahoria, entre otros.

Por lo tanto, esta agencia recomienda no incluir las espinacas y las acelgas antes del año de edad. Si por alguna circunstancia es necesario incluirlos, entonces hay que asegurarse de que no supere los 20 gramos por cada 100 gramos de papilla. Si el bebé sufre de infecciones gastrointestinales, entonces deben ser excluidos por completo.



5. Pescados con alto contenido de mercurio

Algunos tipos de pescados, como el pez espada, el atún aleta amarilla y el tiburón, pueden contener niveles muy altos de mercurio. Un contaminante que, según la Academia Americana de Pediatría, pueden tener efectos nocivos en el sistema nervioso en desarrollo del niño.

De acuerdo a esta organización, también quedan excluidos para el niño en crecimiento el blanquillo, el rugoso anaranjado, el pez aguja, el patudo y el atún rojo. El resto de los pescados, como salmón, trucha o atún, pueden incluirse en la dieta desde los 6 meses.

6. Productos alimenticios con cafeína

La cafeína está presente en alimentos y en bebidas como el café, el té, el chocolate, dulces, chicles, menta y algunas bebidas como las energéticas y las carbonatadas.

Un grupo de investigadores publicaron en la revista Frontiers in Psychiatry, que la cafeína es un estimulante del sistema nervioso central y puede interferir con los patrones de sueño del bebé y causar irritabilidad.

Según el grupo de expertos, los lactantes son vulnerables a la cafeína, por eso debe ser controlada durante el amamantamiento, ya que puede pasar a través de la leche materna.

Por su parte, los organismos de salud declaran que hasta ahora no existe una dosis segura de cafeína en los niños menores de 12 años. Sin embargo, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, considera que 3 miligramos por cada kilo de peso al día, podrían ser dosis seguras.

Por su parte, el Hospital Johns Hopkins reconoce que, a pesar de que no existen pautas federales, recomiendan esperar hasta los 4 años de edad para incluir alimentos con cafeína en niños.

7. Alimentos procesados

Los alimentos procesados como el salami, la mortadela, el jamón, la bollería, la pastelería, los snacks, los cereales para el desayuno, los sazonadores, las sopas instantáneas, entre otros, contienen altos niveles de sal, azúcar y aditivos que son perjudiciales para el bebé.

La revista American Journal of Clinical Nutrition, también señala que los procesados no tienen los nutrientes claves para el buen crecimiento y desarrollo del bebé.

8. Sal y azúcar

La Organización Mundial de la Salud (OMS), propone reducir el consumo de sal en la población, comenzando por los niños. Recomienda no usarla en la alimentación del bebé hasta después de los 2 años de edad. Pero, ¿cuál es la principal razón? Pues, sus riñones no están preparados para la cantidad de sodio que la sal aporta.

Además, hay que dejar que los bebés degusten los sabores originales de cada alimento, sin la sal, para que comiencen a establecer sus gustos y preferencias.

En cuanto al consumo de azúcar, se restringe su consumo a menos del 10 % de la ingesta calórica total y sugieren que se reduzca aún más, es decir, a un 5 por ciento de las calorías totales. Un posible sobrepeso y un mayor riesgo de caries justifican su restricción en niños.

No solo es el azúcar refinado o moreno, también se excluyen los productos con azúcares añadidos, como helados, galletas, pastelería, bollería, gaseosas, jugos comerciales, bebidas energéticas, bebidas deportivas, entre otras.

La Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica, recomiendan excluir el azúcar en los bebés hasta los 2 años de edad. De aquí en adelante usar solo 4 cucharaditas al día.

9. Alimentos alergénicos

Aunque no se desaconsejan por completo a los 6 meses de edad, los alimentos altamente alergénicos como el maní, nueces, huevos, leche de vaca, trigo, pescado, mariscos, sésamo y soja, deben introducirse con precaución en la dieta del niño.

La organización Only About Children , recomienda su introducción «uno a la vez», con un espacio de días entre ellos y ofrecerlos con alimentos que le son familiares. Además de hacerlo bajo supervisión. De esta forma, se da el tiempo para observar posibles signos de reacción alérgica como vómitos, sarpullidos, diarrea o dificultad para respirar.

El objetivo es establecer una dieta saludable adaptada a su etapa de crecimiento

Es importante tomar conciencia sobre la seguridad de la dieta del bebé para lograr un crecimiento saludable. Para ello, hay que excluir condimentos simples como la sal, el azúcar en todas sus presentaciones, los alimentos procesados, el café, el té, el chocolate y sus derivados.

Dentro de los alimentos mínimamente procesados, se excluye la leche de vaca, la miel de abeja, las hojas verdes y otras verduras como remolacha, nabo, puerro, calabaza, entre otros. Por otro lado, los alimentos con cierta forma y textura, como las uvas, zanahorias y manzanas crudas, también deben excluirse de la dieta por riesgo a atragantamientos.

Al final, hay que asegurar una dieta equilibrada, variada en alimentos, y suficiente en calidad y cantidad. Además, es el momento propicio para inculcar buenos hábitos alimentarios, iniciando con una dieta familiar saludable.

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