¿Cómo actúan los padres tóxicos?

Los padres tóxicos establecen relaciones disfuncionales con sus hijos. Hijos que, si no desarrollan la suficiente inteligencia emocional por sí solos y se desprenden del amor enfermizo de los primeros, se vuelven dependientes, infelices y vulnerables en extremo.


Hoy pretendemos hablarte sobre esta realidad que tan pocas veces es tratada.

Los padres tóxicos y su comportamiento

A pesar de que el comportamiento de los padres tóxicos es evidente, no siempre son identificados por sus hijos. De hecho, esto es muy difícil que ocurra. Por lo general, y por desgracia, los hijos solo se dan cuenta de sus padres tóxicos de manera tardía. En la juventud, la adultez, la vejez, aunque puede que nunca lo adviertan.

El comportamiento de los padres tóxicos es diverso. Entre muchos otros podemos citar:

Autoritarios
Precepto:
Debes hacer esto, ser así, sentir y pensar de esa manera porque lo digo yo.

Consecuencia:
Hijos sumisos, dependientes, complacientes y con baja autoestima. Poca confianza en sí mismos.

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Sobreprotectores
Precepto:
No hagas, sientas o pienses nada sin que yo lo verifique primero. Debes estar siempre bajo mi supervisión para que no sufras, cometas errores o te hagas daño.

Consecuencia
Hijos incapaces, temerosos de todos y de todo. Faltos de iniciativa.

Fisgones
Precepto: Tengo el derecho de meterme en tu vida, perseguirte y saberlo todo porque te di la vida y te he criado.

Consecuencias:
Hijos mentirosos, rebeldes, sumisos…, según cada individuo.

Ahora bien, existe un tipo de “toxicidad”, por llamarlo de alguna manera, que tiene más prevalencia en el sexo femenino.

Las madres tóxicas del tipo “sufridas” son letales; funestas para la independencia y el desarrollo emocional de sus hijos.

A continuación, te hablamos sobre ellas.

Una madre tóxica muy tóxica

Una madre tóxica que se especializa en el sufrimiento es sacrificada en exceso, o al menos, eso es lo que le demuestra a su hijo desde que es pequeñito.

Ella opera mediante el chantaje emocional. A medida que el niño crece se encarga de que él tenga presente todo lo que ella tuvo que posponer y sacrificar para dedicarse a su crianza.

Es importante enfatizar que la madre tóxica “sufrida” no actúa con malicia. Ella cree firmemente que el amor de madre es sacrificio, sufrimiento; tan inmenso, que resulta doloroso.

Aunque no existe motivo específico que motive su comportamiento, su accionar se debe a miedos reales de que el niño en cuestión crezca y se vaya de casa, ame a alguien más, o se dé cuenta de que no la necesita.

La lejanía de su hijo, para ella, significa la misma muerte.

La madre tóxica “sufrida” manipula a su hijo de tal manera que le hace creer que ella es y debe siempre ser la protagonista de su vida.

Lo convierte en un títere y maneja sus hilos con el claro objetivo de que él se mantenga a la expectativa de lo que ella quiera o pueda necesitar. Le enseña que aun cuando crezca la relación que tienen debe ser la primera.

Una madre tóxica “sufrida” educa a su hijo en la idea de que es su deber velar por ella misma. Y aun cuando se haga adulto, se case y tenga hijos, ella debe ser su prioridad.

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El hijo de una madre tóxica “sufrida”

El hijo de una madre tóxica “sufrida” que no logra desprenderse de la “enfermedad” que contrajo al nacer (su propia madre) jamás va a perder el cordón umbilical que lo ata.

A medida que va creciendo y su progenitora envejece la relación de “amor sufrido-estoy unido a ti” se va transformando en “amor con lástima-me debo a ti por todo tu sacrificio” y al final, continúa estando a merced de ella.

Un niño que tiene una madre de este tipo es educado, sumiso, complaciente en exceso, estudioso… un niño modelo.

Cualquier pifia cometida lo hace sentir sumamente culpable por el dolor que su madre puede sentir. Aun cuando el error sea tan banal como romper un plato.

Consecuencias del comportamiento de los padres tóxicos

Los hijos que tienen padres tóxicos se vuelven niños y adultos amargados, pesimistas y con muy baja autoestima.

Por otro lado, también pueden hacerse rebeldes y llegar hasta el vandalismo.

Cualquiera que sea el caso, a los hijos de padres tóxicos se les hace complicado establecer sanas relaciones con sus semejantes y pueden ser inestables a nivel emocional.

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