A mi hijo no le gustan las verduras, ¿qué hago?

Marta Guzmán · 21 julio, 2019
Si a tu hijo no le gustan las verduras, toma nota de todos los consejos que te vamos a proporcionar a continuación.

Según diversos estudios, las verduras y hortalizas constituyen el grupo de alimentos menos querido por los niños. Los niños con aversión a este grupo de alimentos consumen opciones menos saludables. Por eso, aquí te enseñamos una serie de consejos si a tu hijo no le gustan las verduras.

La importancia de las verduras en los niños

Las verduras y hortalizas son una fuente esencial de multitud de vitaminas (A,C y B9), sales minerales (magnesio, potasio, calcio, sodio y hierro), fibra y compuestos antioxidantes, esenciales en la dieta tanto de niños como de adultos.

En los niños, la ingesta de frutas, verduras y hortalizas será esencial no solo para asegurar un estado nutricional óptimo, sino que también determinará los hábitos saludables que se mantendrán durante la vida adulta, ayudará a evitar deficiencias nutricionales y a prevenir enfermedades, tanto a corto plazo como a largo plazo, como son la aterosclerosis, colon irritable, diverticulitis, anemia, osteoporosis, cáncer, etc.

¿Cómo hacer que nuestros hijos coman verduras?

Introducir las verduras cuanto antes

Es importante saber que los sabores a los que el niño se ve expuesto en los primeros meses de vida se aceptan mejor que si la exposición se produce tardíamente en la niñez. Entre los 5 y 6 meses de nuestro bebé, se puede empezar a añadir verduras (la zanahoria, la judía verde y la patata); se deben hacer hervidas y trituradas.A mi hijo no le gustan las verduras, ¿qué hago?

Alrededor del octavo mes, podemos introducir el tomate (siempre hervido sin piel ni semillas). De los 10 a los 12 meses le podemos dar las verduras ya enteras cocidas. De los 12 a los 18 meses ya podemos darles ensaladas crudas, evitando las más flatulentas como la familia de las coles y alcachofas.

Intentarlo varias veces si a tu hijo no le gustan la verduras

Es normal que al principio las puedan rechazar, pero debemos ir introduciéndolas poco a poco y nunca forzar, ni retarlos, ni ponerles castigos, ya que si no crearán un rechazo psicológico a las verduras y una mala asociación del sabor y el alimento.

Hacer los platos atractivos

Un estudio realizado en 2012, comprobó que los niños prefieren platos compuestos por muchos ingredientes y colores que, además, formen alguna figura con los elementos del mismo. Algunas ideas serían hacer dibujos sobre los purés, elaborar animales o figuras con las verduras, como una cara sonriente con diferentes verduras o crear un bosque con brócoli.

Darles diferentes opciones si no le gustan las verduras

Si a tu hijo no le gustan las verduras, es recomendable que puedan elegir entre diferentes verduras en lugar de ofrecerles una única alternativa, ya que hacemos que el niño sea también partícipe y las consuma con más facilidad. Además, te ayudará a saber mejor los gustos de tu hijo. Otra recomendación es llevarlos a la compra y que ellos puedan elegir las verduras que le gusten.

Los niños también pueden cocinar

En general, implicar a los pequeños en el proceso de elaboración de su comida ayuda  a reducir las conductas aversivas hacia los alimentos. Se pueden preparar platos sencillos, como ensaladas, en las que los niños puedan cortar la lechuga con la mano o añadir ingredientes originales. O que ellos calienten los platos en el microondas.A mi hijo no le gustan las verduras, ¿qué hago?

Toda la familia tiene que comer verduras

Los niños tienden a copiar lo que ven de sus padres. Por eso, es importante que la familia consuma verduras, las tenga en la nevera para que el niño las pueda ver y que toda la familia coma las mismas verduras para que, así, se sientan importantes al comer lo mismo que los mayores.

Camuflar las verduras si no le gustan

A los niños normalmente les suelen gustar una serie de platos como los macarrones, las croquetas, tortillas, las pizzas, etc., donde puede ser fácil camuflar las verduras. Otra opción podría ser mezclándolas con salsas saludables. Algunas formas de preparación tendrán más éxito que otras, como la coliflor o el brócoli con queso gratinado, que un simple brócoli hervido.

Otras ideas son construir brochetas o cortarlas en bastoncitos, cocinarlas en tempura y ofrecérselas en cucurucho de papel como si fueran patatas fritas. Hacer una comida divertida a base de palitos de verduras crudas para sumergir en hummus o en una fondue de queso.

  • Fundación Española de Nutrición. (2018). Informe de estado de situación sobre “Frutas y Hortalizas: Nutrición y salud en la España del S.XXI”.
  • Villaresa, JM Moreno, and MJ Galiano Segoviab. (2006). "El desarrollo de los hábitos alimentarios en el lactante y el niño pequeño. Sentido y sensibilidad." Revista Pediatría de Atención Primaria 8.Suplemento 1.
  • Zampollo F, Kniffin KM, Wansink B, Shimizu M. (2012). Food plating preferences of children: The importance of presentation on desire for diversity. Acta Paediatr. Wiley Online Library; 2012;101(1):61–6.