Eres Mamá
 

7 señales que indican que tu hijo necesita más disciplina

Todos los padres queremos que nuestros hijos sean niños disciplinados, pero a veces parece que nuestro método no resulta.
7 señales que indican que tu hijo necesita más disciplina
Mara Amor López

Revisado y aprobado por la psicóloga Mara Amor López en 05 Diciembre, 2020.

Última actualización: 05 Diciembre, 2020

Todos los padres queremos que nuestros hijos sean disciplinados y tengan comportamientos correctos, aunque a veces nos equivocamos a la hora de “negociar” con ellos ofreciéndoles recompensas por obedecer o cumplir con las reglas establecidas. ¿Quieres saber si tu hijo necesita más disciplina? Aquí te contamos algunas señales que estarían indicando que sí.

Continuando con lo dicho anteriormente, cuando los padres ofrecemos recompensas si nuestro hijo se comporta bien u obedece, estamos fomentando este tipo de demandas. Por lo tanto, cada vez las peticiones del niño serán mayores para tener un buen comportamiento y, además de no obtenerlas, acabará teniendo una rabieta. ¿Te suena?

Señales que indican que nuestro hijo necesita más disciplina y algunas soluciones

A veces, se dan situaciones en los comportamientos y actitudes de nuestro hijo que nos llevan a pensar que no estamos aplicando una correcta disciplina. Esto nos lleva a la frustración y a la pregunta de qué estaremos haciendo mal. Vamos a ver algunas de esas señales y las posibles soluciones a esas faltas de disciplina.

Niña rompiendo una maceta porque necesita más disciplina.

No aguanta la palabra “no”

La palabra “no” puede hacer sentir mal a los menores. Da una sensación de prohibición y hay determinados niños que no la soportan. Por esta razón, podemos utilizar otras respuestas que incluyan una sola palabra.

Si decimos lo que queremos decir con una sola palabra o frases en las que evitamos decir “no”, la orden funcionará mucho mejor. Frases como: “Marta, la cena; Pedro, a dormir; Juan, apagamos la televisión”, pueden ser de gran utilidad.

Tiene un respeto muy fuerte hacia la autoridad

Que nuestro hijo tenga un excesivo respeto hacia las figuras que les producen sensación de autoridad tampoco es positivo. Por esto, es importante usar un lenguaje neutral. Si usamos un lenguaje que no sea personal, la disciplina será mucho más práctica y nuestras demandas como padres pasarán a ser más reales y sanas para él.

Por ejemplo: “Los libros se colocan en la estantería; la ropa debe colgarse en el armario; los platos sucios al lavavajillas; es la hora de dormir, lavarse los dientes, el baño; etc.”.

Quiere tener el control sobre todo, por eso necesita más disciplina

Si nuestro hijo lucha por tener el control sobre todo, podemos ofrecerle la oportunidad de decidir entre determinadas cosas, pero no en exceso.

Para eso podemos hacerles preguntas como: “¿Quieres cereales o tostada?; ¿quieres plátano o naranja?; ¿quieres yogur o natillas?, etc.”. Aunque nosotros tengamos establecidas nuestras listas del día con lo que debe o no debe hacer, siempre podemos hacerle partícipe y contar con su opinión.

No es consciente y puede llegar a ser muy hiriente y sentirse culpable

Si observamos que a nuestro hijo le cuesta empatizar con otros, puede que llegue a tener conductas que tengan un impacto negativo en las personas que lo rodean.

Por eso, es importante que le expliquemos que sus acciones tienen consecuencias en los demás y hacerle pensar en cómo se sentiría él en esa situación. La cuestión no es que le digamos qué es lo que ha hecho mal, sino que comprenda los sentimientos.

Le falta compasión, empatía o amabilidad

No debemos encaminarnos solo a ver cuándo nuestro hijo conecta o no con otras personas. Tenemos que observar cuándo se muestra cariñoso, colaborador, amable, cooperativo, y darle las gracias y alabar ese comportamiento.

Utilizar frases como: “Qué bien, Pablo, que ayudaras a María a recoger los juguetes; Muchas gracias, Irene, por ayudar a tu hermana con sus deberes; Muchas gracias, Sonia, por colaborar poniendo y quitando la mesa”. Estos reconocimientos van a ser mucho más positivos y van a tener más impacto que un regaño cuando no colabore o se muestre amable.

No le importa cómo nos sentimos

Debemos intentar que nuestro hijo no se sienta siempre el centro de todo, que no solo él tiene sentimientos y que todos convivimos juntos y nos preocupamos los unos por los otros. Expresar nuestros sentimientos le ayudará a saber cómo nos sentimos y cómo nos hacen sentir determinados comportamientos o actitudes que tiene.

Niño enfadado desafiando a su padre.

Echa la culpa de sus malos comportamientos u olvidos a otros

Esta puede ser una clara señal de que nuestro hijo necesita más disciplina. Cuando observamos que, tras hacer alguna travesura o irresponsabilidad, quiere cargar la culpa a otros, tenemos que enseñarle a asumir la responsabilidad de sus actos y decisiones.

Una de las técnicas más eficaces para esto puede ser dejarle una nota o explicarle qué es lo que debe o no debe hacer y cómo tiene que hacerlo. Además, hay que decirle que, cuando algo no sale bien o no se hace adecuadamente, no hay que culpar a nadie y hay que asumir los errores. Eso nos hace ser grandes personas.

Niños y disciplina

Puede que te sientas identificado con alguna de estas señales con respecto al comportamiento de tu hijo y te des cuenta de que necesita más disciplina, pero estás a tiempo de corregirlo. Los niños necesitan tener establecidos unos límites sanos que les garanticen una sana autoestima, que sean responsables y, además, se sientan cómodos con sus emociones.

Observa la relación familiar de casa y el comportamiento de tu hijo y así podrás identificar las señales que indican que tu hijo necesita más disciplina. Cuando sepas exactamente dónde está la falta de disciplina, prepara un plan de acción para obtener un cambio positivo poco a poco.

La disciplina con empatía para no usar el “tiempo fuera”

La disciplina con empatía para no usar el “tiempo fuera”

¿Utilizas el "tiempo fuera" en la educación de tus hijos? A veces, es mejor usar la disciplina con empatía para que comprendan mejor.



  • Ortiz Chabes, T. M. (2018). Factores que inciden en la falta de disciplina en el proceso de enseñanza-aprendizaje en niños de 7 años del 4to año de Educación Basica de la Unidad Educativa “Guillermo Baquerizo Jiménez” del cantón Alfredo Baquerizo Moreno (Bachelor's thesis, BABAHOYO: UTB, 2018).
  • Ruiz, L. I. P. (2000). La falta de disciplina y la repercusión en el aprovechamiento escolar en el jardín de niños (Doctoral dissertation, 08A).
  • Marcayata Parra, M. C. (2020). Diseño de una guía para padres para un manejo de disciplina basado en una Psicología positiva. Proyecto realizado con padres y madres de familia de niños en edad escolar de la UE “Galileo Galilei”, año 2019 (Bachelor's thesis, PUCE-Quito).

Licenciada en Psicología por la Universidad de Murcia en 2009 (itinerario mixto en psicología clínica y educación). Máster de Práctica Clínica en Salud Mental por la AEPCCC (Asociación Española de Psicología Cognitivo Conductual) en 2010. Acreditada por la European Foundation of Psychology (EFP). Número de colegiado: COP Murcia MU:02396

Curso de Formador de Formadores, Formador Ocupacional, Psicología Infantil, entre otros por la Universidad Antonio de Nebrija. Experiencia como formadora en Escuela de Padres durante 4 años.

Participación en Symposium Internacional sobre Familia y Psicología de la salud, así como, en el estudio para la Identificación de Alumnos con Altas habilidades en Educación Secundaria, organizado por la Universidad de Murcia.

Psicóloga y directora de gabinete de psicología y educación durante 3 años. Redactora para revista online sobre maternidad, educación, bebés, psicología, etc.

Actualmente, trabaja como psicóloga a domicilio, desplazándose a casa del paciente con trastorno mental o emocional, especialmente en problemas educativos y clínicos infanto-juveniles (apoyo y refuerzo a niños con dificultades de aprendizaje, técnicas de estudio y orientación familiar).