4 actividades para mejorar la motricidad gruesa en edad preescolar

Eva Maria Rodriguez · 18 febrero, 2016

La motricidad gruesa es la capacidad y habilidad para realizar movimientos grandes que implican grandes grupos musculares coordinados entre sí, como gatear, caminar, saltar o lanzar objetos. A medida que los niños crecen estas habilidades evolucionan, pero hay que ofrecerles suficientes oportunidades para ello.

Las habilidades motoras relacionadas con la motricidad gruesa son esenciales porque el cuerpo se desarrolla a partir de grandes momentos. Sin el control de la motricidad gruesa es muy difícil para los niños puedan avanzar hacia el correcto desarrollo de las habilidades motoras finas, que incluyen movimientos más concretos, como apretar algo, coger algo, abrochar un botón, atarse los cordones, dibujar, escribir, etc.

Un niño que desarrolla su motricidad gruesa con normalidad  tendrá menos problemas en la escuela y en su vida diaria. Podrá concerntrarse mejor, tendrá más confianza en sí mismo y podrá reaccionar más rápido en diferentes tipos de situaciones.

Cómo trabajar las habilidades de la motricidad gruesa en la infancia

A los niños les gusta moverse, por lo que no es difícil conseguir ponerlos en marcha para que desarrollen sus habilidades físicas. Hay que proponer a los niños en edad preescolar actividades variadas, lúdicas y seguras que favorezcan su desarrollo y que, a la vez, creen en ellos el ámbito de la actividad física diaria.

Las siguientes propuestas son algunas ideas sencillas de poner en práctica que permitirán a tu hijos desarrollar sus habilidades motoras relacionadas con la motricidad gruesa de forma fácil y divertida.

Montar en tricilo y en bicicleta

De Jeremy Miles - Another likeabike, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6701840
De Jeremy Miles

Los triciclos son uno los juguetes favoritos de los niños. Con un poco de ayuda, tu hijo empezará a moverse y adquirirá rápidamente la fuerza suficiente para pedalear él solo. Pero, además de favorecer el correcto desarrollo de la musculatura de las piernas, pedalear en un triciclo favorece el desarrollo de la coordinación, del equilibrio y de la percepción espacial.

Los niños que ya son capaces de caminar y corretear también son capaces de empezar a usar bicicletas sin pedales. Las bicicletas sin pedales potencian aún más el desarrollo de las habilidades anteriores. Aunque si tuviérmos que destacar una sería sin duda el equilibrio. Los niños que aprenden a usar estas bicicletas sin pedales tardan muy poco en montar con seguridad en bicicletas normales.

Cuando tu hijo esté preparado puedes empezar a ofrecerle la bicicleta convencional con ruedines de apoyo, pero que no deje de usar la bicicleta sin pedales. En cuanto se sienta seguro solo necesitará aprender a dar la primera pedalada en equilibrio para mantenerlo durante el recorrido.

Bailar

A los niños pequeños les encanta bailar. Le pongas lo que le pongas, ellos se dejan llevar por la música. Aprovechar esta tendencia natural al baile es una gran oportunidad para desarrollar la coordinación, el equilibrio, el ritmo, la percepción espacio-temporal.

Bailando los niños también trabajan el desarrollo de la creatividad y la expresión corporal. Además, mediante la enseñanza de coreografías sencillas, los niños también desarrollan la memoria y aprenden el uso de nuevos patrones de movimiento.

Pasear

Para los niños, un paseo es mucho más que salir a caminar. Además de mejorar sus habilidades para desplazarse normalmente y aumentar su resistencia física, los niños juegan mientras caminan. Deja que tu hijo corra, se suba por los bancos y en cualquier sitio donde pueda hacerlo.

Busca lugares por los que pasear en los que tu hijo pueda trepar, caminar por zonas estrechas haciendo equilibrios, subir, bajar, agacharse, saltar, etc. Deja que tu hijo dé rienda suelta a su imaginación y que aproveche las oportunidades de movimiento que una calle le ofrece, eso sí, sin descuidar la seguridad y procurando pasear por calles en momentos en los que no estén muy transitadas.

Jugar en el parque

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La opción anterior no siempre es viable. De hecho, pocos son los niños que tienen la suerte de poder jugar mientras pasean por la calle. Para ellos, y también para todos los demás, el parque es una opción más cómoda y también más segura. Los parques ofrecen a los niños decenas de oportunidades para jugar y desarrollar sus habilidades motoras.

Lo primero que tienes que considerar es llevar a tu hijo a un parque seguro y adaptado a su edad. Después, déjale que juegue a lo que quiera y anímale a hacer aquello hacia lo que muestra cierto miedo o reparo. Llévalo con ropa adecuada y no le digas que no a nada. Ayúdale al principio, pero no lo sobreprotejas.