3 errores que fomentan los celos en tus hijos

María José · 14 junio, 2016

Los celos es una reacción bastante común en los niños que se sienten inseguros o que tienen miedo de que les dejen de querer. Lo más habitual es que existan celos entre hermanos, aunque también puede haber celos de un progenitor, de la nueva pareja de mamá o de papá, de un vecino, de un  amigo… los celos pueden venir de cualquier parte, pero en ocasiones son simples errores los que pueden hacer que los hijos sientan celos de forma innecesaria.

Es necesario que los padres sean conscientes de los celos que pueden haber en sus hijos hacia otras personas para poder sanar esos comportamientos y que además, se establezcan nuevas dinámicas en la familia o en la relación entres padres e hijos para evitar que estos sentimientos tan negativos perjudiquen a los niños.

Los celos son sinónimo de rivalidad, por lo que generarán mucho estrés y demasiada ansiedad en los niños pequeños. Para evitarlo, los padres deben ser conscientes de algunos errores que se suelen cometer, para así, evitarlos.

1. Los comparas con otras personas

Puedes compararlos con sus hermanos, con el vecino o con un niño que saca mejores notas en la clase. En ocasiones los padres comparan a sus hijos con otros, mostrando así su baja autoestima, la falta de control e incluso, su propia inseguridad. Es posible que a esos padres que comparan a sus hijos los comparasen cuando eran pequeños y están proyectando sus experiencias y frustraciones pasadas en sus hijos.

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Comparar a los hijos con otros es una forma de manipulación, es un esfuerzo por controlar que solo hará que el niño se sienta celoso. Cuando los padres juegan a hablar mejor de otro o a compararle con otra persona, parece que de este modo prefieran a la persona con la que lo están comparando en lugar de a su propio hijo. Los niños son sensibles y perceptivos, por lo que notarán estos matices en cuanto empieces a compararlos.

2. Muestras favoritismo por otra persona

Otro error que potencia los celos de los hijos hacia hermanos, primos o hacia otras personas es cuando los padres muestran su afecto o su amor hacia otros antes que hacia los hijos.

Los niños pueden detectar el favoritismo y el rechazo de inmediato. Si durante un tiempo empiezas a mostrar más afecto a un hijo que a otro, además de fomentar los celos estarás perjudicando seriamente el desarrollo del hijo que no recibe tanto afecto.

Los niños necesitan sentir que son igual de queridos que sus hermanos y que ellos tienen prioridad ante cualquier otra persona que no forma parte de la familia. El amor incondicional es una necesidad para que los niños puedan desarrollarse emocionalmente estables.

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3. No demostrarles nuestro amor

Siguiendo el punto anterior, los niños pueden sentir celos de otras personas o de sus hermanos cuando creen que no se les están brindando el mismo amor o cuando simplemente sienten que no reciben el amor que merecen de sus padres. 

En ocasiones, los padres podemos sentirnos enfadados por alguna situación estresante o porque nos hemos puesto ‘al límite’, pero hay que seguir demostrando el amor a nuestros hijos por muy enfadados que estemos, deben saber que siempre estaremos a su lado y que nunca perderán nuestro amor, pase lo que pase.

Es más, si es necesario hay que pedirles perdón (si les hemos gritado en un momento de estrés), para que aprendan que nosotros también somos responsables de nuestras acciones. Incluso si estamos cansados por el trabajo o por cualquier otra situación, siempre hay que encontrar un hueco en el día para poder demostrar nuestro amor sincero e incondicional.

Estos son tres errores muy importantes que se deben tener en cuenta para dejar de cometerlos y que los niños dejen de sentir celos de forma innecesaria.