2 Alternativas más saludables para sustituir el azúcar en los alimentos de los niños

Agetna 22 marzo, 2017

Sustituir el azúcar en los alimentos de los niños es una manera de prevenirles muchas enfermedades y garantizarles una vida más sana. A pesar que las papilas gustativas de la lengua tienen la función de identificar los sabores (amargo, dulce, salado, ácido) es el cerebro quien se encarga de procesar esa información y “decirnos” que nos gusta o no lo que estamos comiendo.

Ahora bien, la plasticidad neuronal en su dinamismo durante la infancia, le permite al cerebro crear patrones, en este caso de gustos, que le informen al resto del cuerpo si un alimento le apetece.

La forma repetitiva de ofrecerle a un menor, digamos, la leche endulzada con azúcar refino, es la que hace que su cerebro se “grave” esa característica como la aceptada, la que es correcta; y así, rechace la leche si no viene con el dulce requerido.

Como los padres somos los encargados de elaborar las comidas que ingieren los niños, somos nosotros quienes “educamos” su gusto frente a los sabores, por lo menos, mientras son pequeños.

El niño de 2 años de vida que le gusta comer postres subidos de dulce tiene ese gusto porque sus padres u otros adultos, desde pequeñito, se lo inculcaron.

¿Por qué a los humanos nos gustan los alimentos dulces?

La glucosa que llega con los alimentos dulces es usada por las células como fuente energética y se convierte en el combustible primario que nuestro organismo necesita para funcionar.

El gusto por los alimentos dulces parte desde nuestro metabolismo y más que un gusto, como te habrás percatado, llega a ser una necesidad.

2 Alternativas más saludables para sustituir el azúcar en los alimentos de los niños

Mamá, debes saber que las frutas son ricas en glucosa. Con solo darle zumos, batidos u ofrecerle frutas de forma natural a tu hijo ya le estás incorporando la glucosa que necesita.

No obstante, si tu deseo es incrementarle un poco más el sabor dulce de los alimentos para estimular su sentido del gusto y no privarlo de un sabor tan agradable, a continuación, te recomendamos dos alternativas más saludables que el azúcar refinado.

La miel

La miel, así como las frutas, es rica en glucosa y como aditivo es un excelente alimento para endulzar los postres de los niños. Basta una sola cucharada para cumplir ese propósito.

Este producto, además de su dulzor, tiene propiedades apreciables que previenen y aliviar padecimientos comunes durante la infancia.

Entre esas propiedades terapéuticas no podemos dejar de mencionar que:

  • Es antimicrobiana: Impide la proliferación de bacterias, hongos, virus y parásitos
  • Sirve para contrarrestar la tos y el dolor de garganta
  • Ayuda a cicatrizar y a evitar infecciones en las heridas y las quemaduras leves
  • Su composición de glucosa la convierte en un potente energizante natural
  • Alivia los malestares del resfriado común
  • Es una fuente natural de vitaminas y minerales

Stevia rebaudiana

La Stevia rebaudiana, popularmente llamada stevia, así como la miel, es más dulce que el azúcar refino y más saludable para los niños, incluso, es recomendable para las mujeres embarazadas..

El extracto de la hoja de stevia, como edulcorante, se expide tanto líquido como en polvo y a veces en pequeños comprimidos.

Este edulcorante natural es rico en minerales, proteínas y vitaminas.

Recomendación nutricional. Un postre sin edulcorante ni azúcar añadido

Enfatizamos en que siempre es mejor ofrecerles a los niños alimentos naturales que no lleven agregados; no obstante, si vamos a añadirles edulcorantes es preferible usar alternativas como la miel y la stevia, antes que el azúcar refino.

Para finalizar te ofrecemos esta deliciosa receta de postre de arroz con leche que a tu hijo le va a encantar. Solo sigue al pie de la letra los pasos que te recomendamos para que notes que no necesitas azúcar en su preparación.

Ingredientes:

  • 3 cucharadas de arroz
  • 1 litro de leche de vaca
  • ½ litro de agua

Preparación

Pon las 3 cucharadas de arroz a ablandar a presión con el ½ litro de agua. Dale entre 15 y 20 minutos de cocción.

Vierte el litro de leche en otro recipiente y llévalo al fuego para que hierva y luego se quede evaporando el agua de la leche. Dale aproximadamente 15 minutos después que comience a hervir.

A continuación, vierte el arroz y el agua del otro recipiente en la vasija que tiene la leche y deja que se siga cocinando. A cada rato deberás revolverlo para que no se pegue.

El postre estará listo cuando veas que se pone espeso, dulce, y amarillito.

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