A nosotros, que a veces, somos conscientes de que no hemos tratado bien a nuestro hijo

A veces, se nos escapa un “¡Cállate!” o un “¡Es que lo que haces es molestar!”. Palabras que lanzamos en un grito y al instante, se nos rompe el alma a pedazos. Porque sabemos que no lo hemos hecho bien, que han podido más los nervios que la paciencia…

Nadie es inmune al error en la crianza y en la educación. La supermamá y el superpapá no existen, son solo personas que de vez en cuando, dicen y hacen lo que no deben. A veces es por puro agotamiento, por estrés o puede que incluso, por la inexperiencia de los primeros años.

No debemos autoflagelarnos con ello. En el momento en que percibamos que no hemos tratado bien a nuestro hijo o hija solo cabe una solución: pedir perdón y enmendar. Curar el desconcierto, sanar el llanto y poner esa tirita en el corazón con la cual, demostrar a los niños que a veces mamá y papá también se equivocan.

Te proponemos reflexionar sobre ello en “Eres Mamá”. Estamos seguros de que te servirá de ayuda.

Esos momentos en que no lo hacemos “demasiado bien”

A menudo, suele decirse aquello de que en la crianza, lo que buscamos ante todo es evitar los errores que nuestros padres cometieron con nosotros. Ansiamos que cada detalle sea perfecto. Que nuestros hijos e hijas logren lo que nosotros no alcanzamos, que tengan lo que no tuvimos.

Todo ello es muy loable. Sin embargo, hay algo que debemos tener claro. Educar no es obsesionarnos en lo que nosotros “queremos”. Sino en lo que el niño necesita. Cada día con ellos es nuevo y es un desafío. Se volverán demandantes, curiosos, insistentes e incluso desafiantes.

Es normal que a veces, cometamos errores con ellos. Nadie dispone del manual perfecto de la educación. No obstante, sí que hay unos ejes vertebradores que no podemos descuidar.

mamá estresada

Lo que tu hijo requiere de ti es PACIENCIA

Si no tienes paciencia, plantéate antes si de verdad deseas tener hijos. Porque nada en este mundo va a requerir de ti tanto afecto, consideración, empatía, amor y tolerancia que un niño. La paciencia no se aprende en un libro. La paciencia se tiene o no se tiene.

  • Las madres y los padres que no tienen una actitud paciente se vuelven exigentes.
  • La exigencia crea en el niño estrés e inseguridad personal. Hay que tener en cuenta que cada criatura tiene su ritmo de maduración, sus tiempos, sus necesidades. Si les exigimos cosas que, sencillamente, no pueden darnos estaremos frustrando aún más su crecimiento.

Cuando no haces algo bien, tu hijo te lo demostrará con su mirada

Lo percibirás al momento. El impacto emocional de un niño cuando se siente desatendido, cuando se le grita o se siente desilusionado, queda impreso en su expresión.

  • Como buena madre que eres lo notarás de inmediato. Ese vínculo íntimo y firme que os une es el que provoca que te des cuenta de que no lo has hecho bien. De que le has fallado. De que te han podido los nervios del momento o que la estrategia que has aplicado no era la adecuada.
  • A veces, hacemos cosas pensando que es por el bien de ellos. Sin embargo, al poco, nos damos cuenta de que no es así. Si tu hijo teme a la oscuridad no hay que ironizar diciéndole que ya es demasiado mayor para esas tonterías. Si se hace pis por la noche no hay que reñirle.

Todo ello son pequeños ejemplos de esos fallos que los padres, las madres, tenemos casi sin querer.

mamá con su hijo consciente de que no lo ha tratado bien

La importancia de pedir perdón a nuestros hijos

Enseñamos a nuestros niños a decir buenos días, a dar las gracias y a pedir perdón cuando deben. ¿Piensas quizá que los adultos no tenemos también la obligación de pedir perdón a nuestros hijos cuando nos equivocamos? La tenemos.

Los adultos debemos pedir perdón cuando no hacemos algo bien. Es una obligación y un derecho para con nuestros hijos. Ello no nos hará más falibles ante nuestros hijos, nos hará ser  “personas”, padres y madres que anteponen el bienestar de sus hijos para hacerles ver que los aman. Y que cada día, desean ser mejores para ellos.

Ten en cuenta ahora todos esos aspectos en que de vez en cuando, fallamos. Conductas y errores que son comunes en la crianza y educación de los hijos.

  • No lo harás bien cuando prometes algo y luego no lo cumples.
  • Defraudas a tus hijos cuando no les sirves de modelo con lo que predicas.
  • Nunca compares a tu hijo con otros niños.
  • Jamás ridiculices, corrijas o critiques a tu hijo en público.
  • No le digas que es torpe, que “él no puede”, “que él no sabe”. Enséñale tú a que sí pueda.
  • Nunca le digas “me estás molestando”. Mejor coméntale algo tan sencillo como “mamá está ocupada ahora, espera un momento y estaré contigo”.
  • No lo harás bien cuando dejas sin responder  una sola de sus preguntas. No importa que sean muchas, que sean extrañas o sin sentido. Para tu hijo tu opinión cuenta y es lo que necesita: que seas su guía. Su voz para todas sus dudas…
madre-soltera-abrazando-a-su-hijo

Sé paciente y no te castigues a ti mismo/a por equivocarte de vez en cuando. Lo importante es que cada día te esfuerzas por hacerlo mejor.

 

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