Úlceras estomacales en niños: lo que debes saber

Si tu hijo sufre de dolor abdominal, náuseas y acidez frecuente, puede padecer alguna enfermedad digestiva que amerite control. ¡Entérate más!
Úlceras estomacales en niños: lo que debes saber
Marcela Alejandra Caffulli

Escrito y verificado por la pediatra Marcela Alejandra Caffulli el 08 noviembre, 2021.

Última actualización: 08 noviembre, 2021

Estamos muy acostumbrados a oír acerca de las úlceras estomacales que afectan a los adultos, pero ¿con qué frecuencia ocurren en los niños? La respuesta es: bastante, aunque mucho menos que en los mayores.

En la actualidad se estima que entre el 2 y el 8 % de los pequeños puede padecer una úlcera péptica y esto depende de varios factores como la predisposición genética, la etnia, la edad y el uso de ciertos medicamentos gastro lesivos.

Gracias a los avances en endoscopía digestiva en niños, se ha podido determinar la asociación entre las úlceras estomacales y la infección por la bacteria Helycobacter pylori. Esto ha favorecido enormemente las estrategias de tratamiento de dicha enfermedad.

A continuación, vamos a contarte todo lo que debes saber acerca de esta patología para estar atenta y consultar a tu médico ante la aparición de algún síntoma en tus hijos.

¿Qué son las úlceras estomacales?

El estómago es un órgano digestivo que se encarga de procesar los alimentos para absorber sus nutrientes y desechar los elementos innecesarios. Por ejemplo, las fibras contenidas en algunos vegetales.

Para llevar a cabo sus funciones, esta víscera cuenta con algunas propiedades especiales. Entre ellas, su capacidad secretora de ácido gástrico (necesario para romper los alimentos) y su motilidad (participa en el proceso de la digestión y favorece el pasaje del contenido al intestino).

Como la mayoría de los órganos digestivos, la mucosa del estómago se compone de tres capas concéntricas. Desde adentro hacia fuera son las siguientes:

  • Epitelio gástrico: compuesta por células con vellosidades que absorben los nutrientes y secretan el ácido y el mucus protector.
  • Lámina propia: formada por colágeno.
  • Capa muscular de la mucosa: contiene las fibras musculares.

En general, el epitelio gástrico secreta una cantidad balanceada entre el ácido y el mucus protector. Esto evita que el estómago se degrade a sí mismo cuando digiere el alimento.

Pero cuando por algún motivo la producción de ácido supera la del mucus, se genera una corrosión de la mucosa gástrica desde el epitelio hacia la capa muscular. La úlcera péptica (o gástrica) ocurre cuando el daño de la mucosa alcanza esta última capa.

Causas de úlceras estomacales en niños

En la edad pediátrica la principal causa de úlcera péptica es la infección por Helicobacter pylori. Esta bacteria suele estar presente en más del 90 % de las biopsias de estómago que se realizan en los niños con esta enfermedad.

No obstante, esta bacteria está muy diseminada entre la población y solo un 30 % de quienes la portan manifiestan síntomas o desarrollan úlceras.

Además de la infección por esta bacteria, existen otras causas de úlcera estomacal en niños:

  • Ingesta de analgésicos (antiinflamatorios no esteroideos, corticoides) o inmunomoduladores.
  • Mastocitosis.
  • Hiperplasia de células G.
  • Estrés (episodios de sepsis, grandes quemaduras o traumatismos severos).
  • Síndrome de Zollinger Ellison.
  • Insuficiencia renal crónica.
  • Hiperparatiroidismo.

¿Cómo se manifiestan las úlceras estomacales en los niños?

Los síntomas de esta enfermedad varían según la edad del niño. En general, solo un bajo porcentaje de los afectados manifiesta algún tipo de dolencia y muchas veces, esta condición sale a la luz a través de signos indirectos. Por ejemplo, un mal progreso de peso o una anemia crónica.

En los niños pequeños, los síntomas más comunes son los siguientes:

  • Irritabilidad.
  • Rechazo al alimento.
  • Vómitos y regurgitaciones constantes.
  • Mal progreso de peso.
  • Sangrados digestivos (por ejemplo, melena)

Por el contrario, las manifestaciones de los niños escolares y adolescentes suelen ser bastante más sugestivas de una patología digestiva:

  • Dolor abdominal difuso, mal localizado, en algún punto entre el esternón y el ombligo.
  • Gases o eructos reiterados.
  • Náuseas y vómitos.
  • Pérdida de peso.
  • Tos nocturna o sensación urente durante la posición recostada.
  • Sangrados digestivos (en general, vómitos con estrías de sangre).

¿Qué estudios se realizan para confirmar las úlceras estomacales en los niños?

En primer lugar, la sospecha de la enfermedad surge de los antecedentes personales del niño (etnia, familiares con úlcera, tratamientos medicamentosos, otras enfermedades) y por la presencia de síntomas sugestivos.

De todos modos, el diagnóstico de certeza se realiza a través de la biopsia de la mucosa estomacal, que se obtiene por medio de una endoscopía digestiva.

Este procedimiento es invasivo, ya que requiere de una intervención en quirófano y bajo anestesia. Pero a pesar de los riesgos, los beneficios son importantes:

  • Permite corroborar el daño de la mucosa gástrica típico de la erosión ácida y descartar otras patologías.
  • Sirve para tomar muestra del epitelio gástrico y evaluar la presencia de Helicobacter pylori.
  • Facilita la detección de una cepa bacteriana resistente a los tratamientos habituales.
  • Es la única prueba estandarizada en niños y con eficacia diagnóstica comprobada por la European Society for Paediatric Gastroenterology Hepatology and Nutrition (ESPGHAN).

¿Existe un tratamiento efectivo para las úlceras estomacales?

Sí, existe un tratamiento curativo para la úlcera y también, para la erradicación de la bacteria que usualmente la provoca.

De todos modos, esto va a depender del cuadro clínico y de los hallazgos de la endoscopía.

En general, no se indica medicación antes de realizar este estudio, aunque algunos especialistas pueden optar por la estrategia de tratamiento empírico. Es decir, iniciar la medicación ante la sospecha clínica y corroborar el diagnóstico tras la mejoría de los síntomas. No obstante, esta estrategia es bastante discutible para llevar adelante en la población infantil.

La infección por Helicobacter Pylori ¡puede prevenirse!

maestra del jardin guarderia lava las manos de las ninas en el bano

A pesar de tratarse de una bacteria ampliamente difundida en la sociedad, no todos la portan en sus organismos. De hecho, las probabilidades de contagio aumentan cuando no se mantienen las condiciones de saneamiento ambiental adecuadas o en contextos de hacinamiento.

La principal vía de transmisión es fecal-oral, que quiere decir que se produce por el contacto directo entre las heces contaminadas y la boca. Esto puede ocurrir persona a persona (por ejemplo, entre los niños de la guardería o cuando el adulto no se higieniza las manos luego de cambiar el pañal de los pequeños) o también, por la ingesta de agua contaminada con heces.

Otra vía de contacto descrita es oral-oral, ya que el portador de la bacteria puede contenerla en su propia saliva. Al compartir vasos o al besar a una persona, es posible contraer el germen e infectarse.

Por este motivo, para prevenir la infección por Helicobacter Pylori se recomienda lo siguiente:

  • Ingerir agua de fuente segura.
  • Lavarse las manos antes de comer, luego de ir al baño, una vez finalizado el cambiado de los bebés y después de tocar a las mascotas.
  • Conectarse al sistema de cloacas.
  • Evitar compartir elementos de higiene personal o utensilios entre los niños.
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