Sepsis neonatal: causas y secuelas

31 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la médica Elisa Martin Cano
La sepsis neonatal es un cuadro potencialmente grave y mortal. Es esencial diagnosticarla y tratarla lo más rápido posible.
 

La sepsis neonatal consiste en la invasión de la sangre del recién nacido por parte de microorganismos. Comúnmente, estos microorganismos suelen ser diferentes tipos de bacterias. Aunque es un cuadro que puede afectar a cualquier persona, hay dos grupos de población especialmente vulnerables. Estos son los bebés recién nacidos, y las personas ancianas.

La sepsis neonatal produce un cuadro con una sintomatología muy inespecífica y variada, sobre todo en los bebés. A esto debemos añadirle la dificultad de que el bebé aún no sabe expresar lo que le ocurre. En cualquier caso, es un cuadro grave que puede producir de forma rápida el fallo de algunos órganos y la muerte. Por esto, hay que estar alerta ante cualquier signo de alarma que presente nuestro bebé. Aquí te contamos todo lo que debes saber acerca de la sepsis neonatal.

¿Qué es la sepsis neonatal?

Como hemos comentado, la sepsis es la infección de la sangre de una persona por parte de microorganismos. Cuando hablamos de sepsis neonatal, nos referimos a dicha infección en recién nacidos, en concreto, en recién nacidos de menos de tres meses de edad.

Los bebés de esta edad son un grupo especialmente vulnerable, ya que su sistema inmune aún no es maduro, por lo que no puede defenderse de igual manera de las infecciones que el sistema inmunitario de un adulto sano.

Madre con su bebé recién nacido en brazos tras sufrir sepsis neonatal.
 

Algunas clasificaciones dividen, a su vez, la sepsis neonatal en dos. Por un lado, estaría la sepsis neonatal temprana, que ocurriría en el bebé recién nacido de menos de una semana de vida. Por otro, encontraríamos la sepsis neonatal tardía, en niños desde una semana hasta 3 meses de edad.

¿Cuáles son las causas de la sepsis neonatal?

La manera en la que se adquiere la infección y los microorganismos implicados son diferentes entre los dos tipos de sepsis neonatal.

En cuanto a la sepsis neonatal temprana, lo más común es que el recién nacido adquiera la infección durante el parto. Esto es debido a que la madre está infectada por algún microorganismo, que pasará al bebé en el momento del parto cuando ciertas estructuras de ambos entren en contacto.

En estos casos, las bacterias que están comúnmente más implicadas serían E. coli y el estreptococo del grupo B (EGB). Este último ha descendido su prevalencia, ya que se realiza un control a la madre durante todo el embarazo para prevenir que llegue al parto infectada y pueda pasarlo al feto. Existen muchos microorganismos más que pueden estar implicados en la sepsis neonatal temprana.

Por otro lado, en la sepsis neonatal de inicio tardío, los microorganismos que normalmente están presentes suelen ser los estafilococos y, al igual que en la temprana, E. Coli.

Este tipo de infecciones, al contrario que las tempranas, se adquieren en las primeras semanas de vida. Normalmente, esto ocurre en bebés prematuros que han nacido con un peso extremadamente bajo o en bebés que, por cualquier motivo, tienen que llevar vías o catéteres durante un tiempo.

 

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¿Cuáles son sus síntomas?

Los bebés, sobre todo los recién nacidos con pocos días o semana de vida, suelen presentar síntomas muy inespecíficos cuando padecen alguna enfermedad. El caso de la sepsis neonatal no es la excepción. Algunos de los síntomas más comunes son

  • Decaimiento del bebé. Esto lo podemos notar fijándonos en que hace menos movimientos. También disminuye la fuerza de succión del pezón a la hora de amamantarlo. Puede estar más somnoliento.
  • Desgana y falta de apetito.
  • Irritabilidad y llanto.
  • Alteración del ritmo cardíaco, que puede ser acelerado o pausado.
  • Dificultad respiratoria.
  • Cambios en la temperatura corporal. Algunos niños presentan fiebre, mientras que otros pueden llegar a presentar hipotermia.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la sospecha por la clínica y el estado del bebé, y en algunas pruebas complementarias. Las pruebas complementarias más útiles a la hora de estudiar una sepsis son

  • Analítica de sangre. Se estudian diferentes parámetros de la sangre que se alteran cuando el organismo sufre alguna infección. Es más rápido, pero menos específico.
  • Hemocultivo. Se basa en una extracción de sangre del bebé. Esta sangre se cultiva para observar si hay presente en ella algún microorganismo. Además, se puede analizar cuál será el antibiótico que mejor funcione.
  • Punción lumbar. Es igual que el hemocultivo, pero, en este caso, lo que se analiza es el líquido cefalorraquídeo.
 
  • Cultivo de orina.
    Bebé piel con piel con su mamá.

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Tratamiento y pronóstico de la sepsis neonatal

La sepsis neonatal es un cuadro muy grave. En pocas horas, si la infección no se controla, puede dar fallo de órganos vitales y, con ello, la muerte del bebé. Es por esto que es de suma importancia saber identificar y diagnosticar el cuadro cuanto antes para tratarlo.

El tratamiento se basa en antibióticos. Es necesario saber cuál es el germen responsable de la infección para poder establecer el tratamiento más adecuado y específico. En algunos casos, si la infección es grave y avanza rápido, se tratará con un antibiótico que cubra la mayor parte de microorganismos hasta que estén los resultados del cultivo y pueda tratarse con el más idóneo.

El pronóstico de la sepsis es grave. Al estar producida por diferentes microorganismos, algunos casos serán más rápidos y fulminantes y otros más benignos. Por esto, la mortalidad de la sepsis neonatal oscila entre el 3 y el 40 %.

Si el bebé supera el cuadro, puede quedar sin ninguna secuela o puede que queden algunas de ellas. Las más comunes pueden ser, por ejemplo, deterioro cognitivo en el niño que afecte a su desarrollo o disfunción de alguno de los órganos que se han visto afectados.

 

Lo más importante será reconocer cualquier signo de alarma en el bebé y acudir inmediatamente a las urgencias. La sepsis es un cuadro potencialmente grave que puede llegar a avanzar muy rápido y tener graves consecuencias para el bebé.

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