5 infecciones infantiles frecuentes en verano

Yamila Papa · 1 agosto, 2018
La mayoría de las infecciones infantiles que se dan en verano están relacionadas al agua de la piscina o el mar, pero también a los cambios en las vacaciones y a las actividades que realizamos en esta época del año.

Aunque creamos que los niños se enferman más durante el invierno, lo cierto es que en las vacaciones veraniegas puedes padecer varias patologías. En el siguiente artículo te contaremos cuáles son las infecciones infantiles frecuentes en verano para poder evitarlas o, al menos, tratarlas a tiempo.

¿Cuáles son las infecciones infantiles frecuentes en verano?

Los virus y las bacterias no ‘respetan’ fechas, épocas del año ni vacaciones; están siempre a la orden del día. Pero más allá de asustarnos e intentar aislar a nuestros hijos, lo mejor que podemos hacer es informarnos. Las infecciones infantiles frecuentes en verano son:

1. Pie de atleta

Los hongos en los pies son habituales por el uso de piscinas comunitarias o a las que asisten muchas personas al mismo tiempo. Además, cuando no se seca correctamente la zona y se colocan calcetines y calzado inmediatamente despuées de bañarse, las posibilidades de sufrir este problema aumentan.

El pie de atleta se puede reconocer fácilmente, ya que se presentan áreas enrojecidas, con vesículas, piel escamada y, en ocasiones, mal olor. Además, la picazón es otra señal típica de la micosis.

Los hongos también pueden aparecer en las uñas y en otras partes del cuerpo, como por ejemplo las axilas. Se tratan con antifúngicos tópicos o, en casos más graves, con medicación oral.

Para evitar el pie de atleta, se recomienda reducir al máximo la humedad entre los dedos y usar prendas que faciliten la transpiración. Usar talcos o polvos similares puede ayudar también. No andar descalzo en gimnasios, aseos y áreas comunes de piscinas es otra forma de prevención.

Una de las infecciones infantiles frecuentes en verano es el pie de atleta.

2. Infección urinaria

Otra de las infecciones infantiles frecuentes en verano; la infección urinaria aparece cuando el niño ‘aguanta’ demasiado las ganas de ir al baño o cuando no se lleva a cabo una higiene correcta. Es más común en las niñas y los síntomas son escozor al orinar y micciones frecuentes, con poca cantidad cada vez.

Si la infección urinaria es más grave, el pequeño experimentará dolor en los riñones (espalda baja) o en la vejiga (bajo vientre). Instar a que vayan al baño aunque no quieran y enseñarles cómo asearse bien son las mejores maneras de evitar esta enfermedad.

3. Otitis

Otra infección muy relacionada al verano y al uso de piscinas. La otitis se manifiesta como una inflamación dolorosa en los oídos e incrementa cuando el niño pasa muchas horas en el agua, también de la playa. La humedad que acumula favorece la aparición y el desarrollo de los gérmenes.

Además del dolor, la otitis produce picor, sensación de taponamiento, problemas para oír bien, enrojecimiento y en algunos casos, secreciones de color amarillo o marrón. Una de las mejores maneras de evitar que padezcan este problema es secarles bien los oídos al salir del agua.

“Si los niños son propensos a sufrir otitis, se recomienda no permitir que pasen mucho tiempo sumergidos, que usen tapones especiales o que se coloquen un gorro antes de darse un chapuzón”

4. Conjuntivitis

Una de las infecciones infantiles frecuentes en verano que también se contagia en el agua. La inflamación de las conjuntivas de los ojos puede estar causada por la cantidad de cloro que hay en la piscina o porque el virus está presente en el agua.

Usar antifaces para el agua, evitar rascarse los ojos cuando se tiene la sensación de que ha entrado arena, lavar con suero fisiológico y secar bien la zona son las mejores formas de prevención.

El colon irritable en niños puede provocarle dolores intestinales fuertes.

5. Gastroenteritis

En la lista de enfermedades infecciosas, no puede faltar la que provoca trastornos a nivel estomacal. Puede estar causada por la ingesta de alimentos en mal estado (que se han puesto malos debido al calor) o poco cocinados, así como también por beber agua o zumos que se compran en un puesto callejero.

La gastroenteritis también aparece con los cambios en la dieta cuando estamos de vacaciones. Los síntomas son: diarrea, vómitos, dolor estomacal, gases, dolor de cabeza e incluso fiebre. Es fundamental llevarle al pediatra y que le indique una dieta liviana.

Las infecciones están a la orden del día cuando tenemos niños en casa, por ello es muy importante la prevención. De esta manera, evitaremos que los pequeños se enfermen y se sientan mal durante las vacaciones.